lunes, 15 de junio de 2020

SOBRE SASTRES Y COSTURAS/ ¿Destrucción de la literatura?

A través de las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, incluso Youtube) ahora, y con gran intensidad, muchos se han dedicado a publicar sus poemas. Y otros han dado el grito al cielo y se han atribuido el derecho de descalificarlos especialmente por la profusión de "likes", porque esos jóvenes poetas  buscan, aparentemente con irrefrenable ansiedad, que todo el mundo los aplauda y les exprese con emoticones su aprobación y simpatía. ¿Cuál es el problema? ¿A alguien le hace daño eso? A los poemas publicados por esos medios, los posmodernos inquisidores se han atrevido a calificarlos como productos "paraliterarios". Qué absurdo. 

¿Acaso porque hay poetas y escritores que escriben y publican en las redes sociales, todo ahora es "paraliterario"? No, señores.  Nada de "paraliterario"; ¡es literario, señores, literario! 

¿Es "preocupante" y acaso reprobable lo que estos poetas y escritores hacen? ¿El buscar "likes" y lograr miles de seguidores atenta contra la "divinidad" de la poesía, o acaso daña a la majestuosidad de Dante, de Petrarca, de Darío, o también la (¿"majestuosidad"?) de Bukovski? ¿Y a ustedes les quita algo?

Quizás, sí, lo preocupante sea el hecho de que hay quienes envejecen sin aún haber llegado a viejos y ya comienzan a ver la "destrucción" de la literatura, de la poesía, solo porque aparecen jóvenes escritores en las redes sociales a quienes les gusta que les pongan "likes", y tienen un montón de seguidores, ponen sus fotos en Instagram, y son también youtubers, o "influencers". 

¿Les preocupa el "facilismo" que muchos poetas de las "redes sociales" ponen de manifiesto al escribir poemas sencillísimos y acaso "ligeros"? Nadie está obligado a solo hacer cosas "difíciles" o "grandiosas"? 

¿El resquemor de los indignados "intelectuales" se debe a la preocupación por el "futuro" de la poesía, o se trata de simple "piconería" (piconería: dícese del malestar generado por celo o envidia)?  Nada se destruye; todo se transforma, señores "Sanchopanzas" (o sea, escuderos) de la literatura (que -entiéndanlo-  no es una señorona de "alta sociedad, a la que no se le pueda tocar ni con el pétalo de una rosa). Tranquilidad, tranquilidad. Y ya dejen de odiar o maldecir a Elvira Sastre; ella en ningún momento les ha quitado el pan de la boca, o el bolígrafo de  la mano zurda.

Ah, y no vaya a ser que se les ocurra la barbaridad de pensar en sugerir una ley, o proponerla, para que se les prohíba a los jóvenes escribir poemas (poemas libres, es decir como a ellos les dé la gana de hacerlo) en las redes sociales. 

¿Quieren que les diga una cosa? Nadie es hacendado ni censor en ningún territorio sospechosamente  "liberado" o, mejor dicho, secuestrado de la poesía. La poesía habita un territorio llamado libertad, y ella es, en sí misma, expresión de libertad. no es propiedad privada de algunos "iluminados". Y no existe tampoco una suerte de "Vaticano" ni obispos con autoridad para extender un "non obstat" a quienes quieran escribir poemas, donde y como les de la gana

¿Acaso a alguien se le ocurrió decretar que solo se escriba sobre la hoja de papel, y que esa sea la única manera válida y legítima de hacerlo? Nadie, señores, nadie. Y si alguien hubiera vomitado tal mandato, ¿usted lo acataría, obsecuente, como un "chi cheñó? Yo no. 

Escriba como le dé la reverenda gana, dónde le venga en gana (incluso, si quiere, en las paredes de los baños), y con el medio o instrumento que a usted, solo a usted, se le antoje. 

(Repito: La creatividad poética es un asunto de libertad, y en libertad uno puede escribir lo que le da la reverenda gana y como le dé la reverenda gana. Los poetas no están, ni tienen por qué estar, sometidos a un estatuto ni a ningún mandato coercitivo).

Y para que los demás lean lo que escribe, usted decida -libremente- cómo hacer. En estas cosas no valen los "debes de" o "tienes que". Recetas "magistrales", solo para las jaquecas, los dolores de barriga, y punto. 

¿La poesía, es una religión? Ya, ya, está bien; si usted quiere  una respuesta afirmativa, digamos que sí: pero -ojo- sin catecismos ni misales, tampoco con arzobispos. Solo con poetas, pero sin pautas ni recetas, sin consignas, mandatos ni directivas. Libres, siempre libres. 

La poesía no es privilegio ni maldición de unos pocos, elegidos o tocados por la mano de Dios; cualquiera, sin tener que gestionar una licencia, puede hacerlo, y usted, señor poeta "indignado", pierde tiempo si quiere prohibirlo. (Ah, pero ahora sincérese, diga la verdad: usted quiere un "like", ¿no es cierto? Ya, al toque "postee" su poema, que de mi parte tendrá un "me gusta" con su carita feliz incluida 😀, para que no se enoje).


¡Un abrazo!