viernes, 5 de junio de 2020

EL GALLOPINTO


¿Conocen lo que aparece en cada una de las imágenes numeradas que adjunto a este texto? Obvio, sí lo conocen.

Se trata, como se ve, de arroz y frejoles entreverados, a los que se les ha agregado algunos aditamentos sugeridos por la legítima imaginación gastronómica (plátano, huevo, etc.). No me van a negar que la expresión que dijeron o pensaron al toque fue esta: "tacu tacu". Bueno, efectivamente, eso es: tacu tacu; sin embargo, no como nos lo sirven en Barranca (el "Tacu Tato", ¿recuerdan?, un restaurante frente al mar) o en cualquier lugar ficho acá en Lima, arroz y frejoles no sueltos como se ve en las fotos, sino bien apretaditos entre sí, como amasados. Tacu tacu, claro.

Pero (¡siempre un pero, caracho!) tengo que decirles que cada uno de los entreveros de arroz y frejol que ven aquí tiene un nombre distinto del que usamos los peruanos. Veamos. El que aparece con el número 1 se llama "Casamiento" en República de El Salvador; el número 2, "Moros y cristianos" o "Arroz moro", en Cuba; el número 3, es del país "gringo", y se llama "Joppin' John, y el número 4 es conocido en Nicaragua como "Gallopinto". En esos países nadie (salvo, por cierto, los peruanos radicados allí) les dice "Tacu tacu", pues este nombre es auténtica, inalienable e intransferiblemente nuestro.

A qué viene todo esto que digo: A que hay estudiosos de la gastronomía nacional que barruntan (¡asu, qué tal palabrita!, ya voy aprendiendo, ya voy aprendiendo) una explicación con la que yo (¿lo adivinaron?) no estoy de acuerdo. El origen del Tacu tacu -como de otros potajes criollos- es muy posible que se encontrara en las preocupaciones y ocupaciones alimentarias de un sector sumamente lastimado de nuestra sociedad: los afrodescendientes durante los días de la reprobable y asquerosa esclavitud; sí, es razonable tal hipótesis. Pero estoy convencido, ello no obstante, que el nombre de este potaje  no tiene sus raíces -como creen algunos- en el hasta hace algún tiempo conocido por muchos como el "Continente negro", no. (¿Por qué la presunta implantación lingüística podría haber ocurrido solo aquí y no también en un país caribeño como Cuba, por ejemplo?).

Lo más seguro, en realidad, es que el origen de la denominación "Tacu tacu" está en el quechua y no en raíz idiomática diferente. Debajo de las imágenes numeradas y a colores, que acompañan a este texto, está lo que muy bien puede ser aceptado como el sustento documental: el "Vocabulario de la Lengva General de todo el Perv llamada Lengua Qquichua o del Inca compvesto por el padre Diego Gonçalez Holguin de la Compañía de Jesus, natural de Caçeres” (Vocabulario de la Lengua Quechua), publicado inicialmente en 1608, y reeditado en 1952 con un riquísimo prólogo del maestro Raúl Porras Barrenechea. Esto –entre otras cosas- es lo que encontramos en este valiosísimo documento bibliográfico (transcribo textualmente): “Ttacui ttacui. Cosas trabucadas, o rebueltas”; “Ttacu ttacu chakru chakru. Cosa mezclada assi”.

El simpático e inolvidable Pepe Vásquez habría dicho, eufórico: “¡Está clariiiiiito!”. La denominación "tacu tacu" no tiene su origen en alguna lengua africana, pues, sino en el quechua. ¡Un fuerte abrazo amigos! Sigan cuidándose mucho, por favor. Ah, y ¡buen provecho!

                                                 © Bernardo Rafael Álvarez