lunes, 17 de octubre de 2016

JOHN BROWN / Bob Dylan


En español:

John Brown se fue a la guerra, a luchar en una tierra extranjera.
Su mamá, por supuesto, estaba orgullosa de él.
John, muy tieso, metido en su uniforme.
Y el rostro de su madre mostrando una sonrisa.

"Oh, hijo, qué bien te ves: me alegro de que seas mi hijo.
Siento orgullo al ver que portas un fusil.
Haz lo que ordene el capitán, y conseguirás muchas medallas
Que colgaremos en la pared cuando vuelvas a casa"

Cuando el viejo tren echó a andar, la madre de John gritaba,
Diciendo a todos sus vecinos:
"Ese es mi hijo, que está por irse, es un soldado ahora, ¿sabían?"
Por cierto, procuró que todos se enteraran.

De vez en cuando recibía una carta y sonreía
Al enseñarla a sus vecinos;
Se ufanaba de su hijo con uniforme y fusil.
Era, pues, lo que se llama una buena guerra al viejo estilo.

Oh, Dios, ¡una guerra al viejo estilo!

Luego, por algún tiempo las cartas dejaron de llegar,
Unos diez meses o más.
De pronto, por fin, apareció una nueva; decía: "Vaya a la estación del tren,
Su hijo regresa."

Sonrió y se encaminó a la estación. Miró hacia todas partes, buscando,
Pero no logró ver a su hijo.
Solo cuando ya todos se habían marchado, logró encontrarlo
Y apenas pudo creer lo que sus ojos veían.

Su hijo tenía la cara destrozada, le faltaba una mano
Y un corsé metálico envolvía su cintura 
Susurró algo en muy despacio, con una voz extraña,
Mientras miraba sin siquiera poder reconocer su cara.

¡Oh, Señor, ni siquiera reconocer su cara!

"Oh, dime, hijo mío, ¿qué es lo que te han hecho?
¿Cómo es que has llegado a este estado?"
Él hizo todo lo posible por hablar, pero solo podía mover los labios.
Su madre no pudo más que cubrirse el rostro.

"No recuerdas, madre, que cuando fui a la guerra
Tú pensabas que era lo mejor que podía hacer?
Mientras yo estaba en el campo de batalla, tú, casa, vivías orgullosa;
No estuviste metida en mis zapatos."

"Oh, y cuando estaba allí, yo pensaba: Señor, ¿qué hago aquí?
Estoy tratando de matar a alguien o de morir intentándolo.
Pero lo que más me asustó fue que, cuando vi que mi enemigo estaba muy cerca,
Pude darme cuenta de que su cara era exactamente igual a la mía."

¡Oh, Señor, igual a la mía!

"Y no pude evitar pensar, en medio de los truenos y la fetidez,
Que yo no era más que una marioneta en el escenario.
Y entre el ruido y el humo la cuerda. finalmente. se rompió
Y una bala de cañón destrozó mis ojos"

Mientras él se disponía a avanzar, su madre aún no salía del shock
Al seguir viendo que un corsé metálico lo mantenía erguido.
Y antes de irse, pidió a su madre que se acercara
Y en sus manos dejó caer las medallas.


                                        *******


En Inglés:

John brown went off to war to fight on a foreign shore.
his mama sure was proud of him!
he stood straight and tall in his uniform and all.
his mama's face broke out all in a grin.

"oh son, you look so fine, i'm glad you're a son of mine,
you make me proud to know you hold a gun.
do what the captain says, lots of medals you will get,
and we'll put them on the wall when you come home."

As that old train pulled out, john's ma began to shout,
tellin' ev'ryone in the neighborhood:
"that's my son that's about to go, he's a soldier now, you know."
she made well sure her neighbors understood.

She got a letter once in a while and her face broke into a smile
as she showed them to the people from next door.
and she bragged about her son with his uniform and gun,
and these things you called a good old-fashioned war.

Oh! good old-fashioned war!

Then the letters ceased to come, for a long time they did not come.
they ceased to come for about ten months or more.
then a letter finally came saying, "go down and meet the train.
your son's a-coming home from the war."

She smiled and went right down, she looked everywhere around
but she could not see her soldier son in sight.
but as all the people passed, she saw her son at last,
when she did she could hardly believe her eyes.

Oh his face was all shot up and his hand was all blown off
and he wore a metal brace around his waist.
he whispered kind of slow, in a voice she did not know,
while she couldn't even recognize his face!

Oh! lord! not even recognize his face.

"oh tell me, my darling son, pray tell me what they done.
how is it you come to be this way?"
he tried his best to talk but his mouth could hardly move
and the mother had to turn her face away.

"don't you remember, ma, when i went off to war
you thought it was the best thing i could do?
i was on the battleground, you were home . . . acting proud.
you wasn't there standing in my shoes."

"oh, and i thought when i was there, god, what am i doing here?
i'm a-tryin' to kill somebody or die tryin'.
but the thing that scared me most was when my enemy came close
and i saw that his face looked just like mine."

Oh! lord! just like mine!

"and i couldn't help but think, through the thunder rolling and stink,
that i was just a puppet in a play.
and through the roar and smoke, this string is finally broke,
and a cannon ball blew my eyes away."


As he turned away to walk, his ma was still in shock 
at seein' the metal brace that helped him stand.
but as he turned to go, he called his mother close
and he dropped his medals down into her hand.


sábado, 15 de octubre de 2016

BOB DYLAN Y EL NOBEL

Mi primera reacción, apenas supe lo del Nobel para Bob Dylan, fue expresar que se trataba de una "farandulización" del más importante premio literario que se otorga en el planeta. Me pareció -lo confieso- que los académicos suecos habían incurrido en una suerte de desnaturalización del concepto de literatura. Creí -más que por desconocimiento, por olvido- que las composiciones cantadas eran hechuras ajenas a lo literario. Craso error. Estoy convencido de que mi razonamiento estuvo contaminado con una pizca de "jugo biliar". Para tratar de sustentar mi opinión (aquello de "farandulización") me dispuse a revisar mis libros y puse "de vuelta y media" mi biblioteca. Lo que buscaba: géneros literarios. Estaba seguro de que solo iba a encontrar poesía, narración, drama, crónica, ensayo... Pero no. También encontré -dizque como "subgénero", que al final es lo mismo- canción. Efectivamente, la canción también es literatura: canción, canto, cantar, cantata. Para decirlo de la manera más simple y "menos intelectual", con una definición como la que desde niños escuchamos, la canción también es literatura, porque literatura es -simple y llanamente- la "expresión artística que se da a través de la palabra, escrita o hablada". Y algo más. La literatura y, concretamente, la poesía no nació con la palabra escrita, sino con la palabra dicha oralmente, hablada. El rapsoda, en la antigua Grecia, el juglar en la Edad Media, el Haravicu en el Incanato, ¿qué eran? Eran poetas orales. No eran escritores. Los grandes poemas homéricos son la más excelsa expresión de la poesía oral que, claro, nosotros ya conocimos como literatura escrita. No existe, nunca ha existido, una ley -ni natural, ni divina, ni jurídica, ni moral, ni literaria- que disponga u ordene que la poesía sea solo escrita, o que prohíba que se la cante. Ya no hay -no debe haber- fronteras ni jerarquías en estas cosas: lo escrito no tiene por qué ser más noble que la creación oral. Como en arte, en general: ¿por qué debemos alabar y subyugarnos solo al "arte académico" y soslayar o ningunear a lo que -con ánimo complaciente pero al mismo tiempo peyorativo- preferimos llamar "artesanía"? ¿Recuerdan las actitudes de más de uno frente al Premio Nacional de Cultura que se le otorgó allá por los años de 1970 al retablista Joaquín López Antay? Casi todo el mundo dio el grito al cielo. Bueno, pues, volviendo al tema, la poesía también puede ser cantada, y es cantada. Y Bob Dylan canta. Y también escribe. Y sus cantos son poesía, y de altísima calidad y valiosa. Solo falta leerla (hay un buen número de libros publicados con sus escritos; yo tengo uno, el que aparece en la imagen aquí puesta, desde 1974). Y, por supuesto, el premio que acaba de otorgársele, el Nobel de Literatura, aunque haya ocasionado resquemor en muchos, la verdad es que es indiscutiblemente merecido. Es, como ha dicho Leonard Cohen (el favorito para muchos), “como ponerle una medalla al Everest, a la montaña más alta".