sábado, 15 de octubre de 2016

BOB DYLAN Y EL NOBEL

Mi primera reacción, apenas supe lo del Nobel para Bob Dylan, fue expresar que se trataba de una "farandulización" del más importante premio literario que se otorga en el planeta. Me pareció -lo confieso- que los académicos suecos habían incurrido en una suerte de desnaturalización del concepto de literatura. Creí -más que por desconocimiento, por olvido- que las composiciones cantadas eran hechuras ajenas a lo literario. Craso error. Estoy convencido de que mi razonamiento estuvo contaminado con una pizca de "jugo biliar". Para tratar de sustentar mi opinión (aquello de "farandulización") me dispuse a revisar mis libros y puse "de vuelta y media" mi biblioteca. Lo que buscaba: géneros literarios. Estaba seguro de que solo iba a encontrar poesía, narración, drama, crónica, ensayo... Pero no. También encontré -dizque como "subgénero", que al final es lo mismo- canción. Efectivamente, la canción también es literatura: canción, canto, cantar, cantata. Para decirlo de la manera más simple y "menos intelectual", con una definición como la que desde niños escuchamos, la canción también es literatura, porque literatura es -simple y llanamente- la "expresión artística que se da a través de la palabra, escrita o hablada". Y algo más. La literatura y, concretamente, la poesía no nació con la palabra escrita, sino con la palabra dicha oralmente, hablada. El rapsoda, en la antigua Grecia, el juglar en la Edad Media, el Haravicu en el Incanato, ¿qué eran? Eran poetas orales. No eran escritores. Los grandes poemas homéricos son la más excelsa expresión de la poesía oral que, claro, nosotros ya conocimos como literatura escrita. No existe, nunca ha existido, una ley -ni natural, ni divina, ni jurídica, ni moral, ni literaria- que disponga u ordene que la poesía sea solo escrita, o que prohíba que se la cante. Ya no hay -no debe haber- fronteras ni jerarquías en estas cosas: lo escrito no tiene por qué ser más noble que la creación oral. Como en arte, en general: ¿por qué debemos alabar y subyugarnos solo al "arte académico" y soslayar o ningunear a lo que -con ánimo complaciente pero al mismo tiempo peyorativo- preferimos llamar "artesanía"? ¿Recuerdan las actitudes de más de uno frente al Premio Nacional de Cultura que se le otorgó allá por los años de 1970 al retablista Joaquín López Antay? Casi todo el mundo dio el grito al cielo. Bueno, pues, volviendo al tema, la poesía también puede ser cantada, y es cantada. Y Bob Dylan canta. Y también escribe. Y sus cantos son poesía, y de altísima calidad y valiosa. Solo falta leerla (hay un buen número de libros publicados con sus escritos; yo tengo uno, el que aparece en la imagen aquí puesta, desde 1974). Y, por supuesto, el premio que acaba de otorgársele, el Nobel de Literatura, aunque haya ocasionado resquemor en muchos, la verdad es que es indiscutiblemente merecido. Es, como ha dicho Leonard Cohen (el favorito para muchos), “como ponerle una medalla al Everest, a la montaña más alta".