domingo, 4 de diciembre de 2016

EN OTRAS PALABRAS, ¿SI LA EDUCACIÓN ES BUENA, PARA QUÉ QUEREMOS LIBERTAD?

Con el pedido de disculpas a los amigos (y, claro, respetuosamente), aquí mi comentario impopular (uno más):
 
Hay otros países (Chile, por ejemplo) que están muy por encima del Perú en cuanto a comprensión lectora y matemática, también en otros aspectos, y no son dictaduras. Que en Cuba la cosa vaya muy bien (porque, en efecto, va muy bien) es porque el sistema educativo obviamente es bueno; pero la calidad de lo que se haga no depende de si el país es socialista o no, sino simple y llanamente que se haga bien. Pero nada (ninguna "cosa buena") puede justificar el sometimiento de los pueblos, "Ah, este gobernante será todo lo autocrático que sea, será un desgraciado, abusivo o cualquier cosa, pero a mis hijos les da una buena educación; entonces es bueno y debo rendirle culto y no voy a permitir que nadie lo cuestione, critique o ataque y voy a convertirme en su escudero feliz, jurándole fidelidad perpetua". Eso, ¿saben una cosa?, es lo mismo que ocurre, por ejemplo, con nuestras autoridades y la actitud de muchos frente a ellas: "Roba, pero hace obra". Es decir (respecto de las dictaduras: "Nos quitan la libertad, pero tenemos pan y educación: ¿qué más podemos pedirle a la vida?". ¿Funcionará en esto lo que lo que los psicólogos y psiquiatras conocen como síndrome de Estocolmo o acaso aquello del padre castrante? En fin. Yo respeto las ideas y simpatías de todos (aunque no coincidan con las mías), pero nunca estaré de acuerdo con la pérdida de las libertades ni aún en nombre de las "cosas buenas". No a las dictaduras ni de derecha ni de izquierda; ni siquiera (lo he dicho siempre) la dictadura de la bondad. Ni siquiera las iglesias (la católica menos) les hacen firmar un acta de sujeción a sus fieles ni les obligan a un juramento masivo de fidelidad al "pensamiento guía". Alicia Alonso es una artista valiosísima pero a mí -perdónenme si es duro y feo lo que digo- me parece deprimente verla en la imagen firmar, creo que sonriente, un acta de sujeción como lo hizo un grupo de militares en nuestro país durante la dictadura de Fujimori. En ambos casos no hay diferencia sustancial: el color del señor no cambia la calidad del vasallaje y tampoco nada tiene que ver si se trata, en un caso, de un "proceso histórico" y en el otro de solo un acto de rapiña: "proceso histórico" también fue lo que ocurrió en la Alemania Nazi y allí el pueblo vivió un estado de sometimiento y, como en Cuba, también de "felicidad". ¿Cuando quien somete es de izquierda, la cosa es buena; y si quien lo hace es del otro extremo, es mala? Las dictaduras son malas vengan de donde vengan, señores. Yo las repudio a todas. Si hay quienes las aplauden, que las aplaudan. Hay un poema de Vallejo -"Gleba"- que concluye así: "...allá ellos, allá ellos, allá ellos!" Un abrazo!