sábado, 2 de diciembre de 2017

LA PAISANA JACINTA, PELÍCULA, LIBERTAD, INDIGNACIÓN.


Leí que el Viceministro de Cultura dijo esto: La Paisana Jacinta retrata a 'una de esas mujeres andinas después de haber emigrado a Lima', donde su pobre español, su falta de educación y sus maneras de ser una callejera son el blanco continuo de ese humor obsceno.

Mi comentario en Facebook: No retrata a nadie, señor. La paisana Jacinta es solo un personaje de ficción, una ocurrencia cómica; grotesca, eso sí, pero nada más. Y no ofende a nadie. ¿A quién ofendió Franz Kafka con aquel personaje también grotesco de "La metamorfosis", ah? Qué falta de autoestima, caracho. En todo caso, pregunto,¿cuál es aquella mujer andina a la que usted se refiere? (Usted ha dicho, textualmente, que la película representa "a una de  esas mujeres andinas").  

Un amigo, en desacuerdo con lo que dije, hizo referencia a la lliclla -“aditamento prehispánico, profundamente ligado a la identidad de los pueblos andinos”- que estaría siendo usado impropiamente por el personaje cómico. Esta fue mi respuesta:

Bueno, respecto de la lliclla y, en general, la textilería andina, creo que hay que recordar una cosa: La Ley 28296 (del patrimonio cultural) habla concretamente de bienes materiales (muebles e inmuebles) e inmateriales, en los que se consideran los "saberes ancestrales". No conozco todas las resoluciones que se hayan emitido declarando como patrimonio cultural tal o cual manifestación artística, pero sé de algunos casos referidos a los "saberes textiles" (de Taquile, por ejemplo) que obviamente son objeto de protección. Repito: los "saberes", y no tal o cual tejido físico en particular; lo cual significa que si yo adquiero, en compra, algún tejido taquile, y me convierto obviamente en su propietario, puedo usarlo sin restricción y si se me ocurriese, por ejemplo, recortarlo para usar los fragmentos como adorno, no habría nada que me prohíba. Por lo demás, en toda feria artesanal, en las tiendas de artesanía del centro de Lima, en Gamarra, etc., se venden los mantos multicolores, ¿por qué?, pues porque son -simple y llanamente- productos comerciales y no bienes culturales protegidos. Los bienes textiles protegidos por ley serían, más bien, los encontrados en los yacimientos arqueológico: los mantos paracas, por ejemplo. No es eso lo que usa el cómico Benavides en su por muchos cuestionado personaje de grotesca (por lo fea, no por otra cosa) ficción. (Salvo mejor parecer, por supuesto.😊

Otro amigo, se ocupó del asunto referido a la apariencia personal del personaje (disculpen el pleonasmo) y dijo quelas mujeres del ande son hermosas, luchadoras, chambas hasta más no poder, honestas”. Mi respuesta: 

Lo que significa que este personaje cómico no representa a esas mujeres. Como decía el gordo Pepe Vásquez (iba a decir “el negro”, pero me contuve por tenemos a que me digan “racista”😊: “está claríiito”. Es un personaje ficticio, pues, inventado. ¿Puede prohibírsele que se vista como lo hace? ¿Quién tiene legitimidad o autoridad para hacerlo? Nadie. Así de simple. ¿Un gobierno o algún otro poder debe “direccionar” la creatividad de los cómicos? Si fuera así, eso tendría que ocurrir también respecto de poetas, novelistas, pintores y demás.”

El mismo amigo que se refirió a la lliclla, volvió a la carga –pero, a diferencia de la anterior, esta vez con cierta dosis de fastidio- y habló del “impacto de menoscabar el uso de una prenda ancestral”. Mi respuesta:

No hay menoscabo de nada. ¿Las películas consideradas "blasfemas" por algunos líderes de la Iglesia Católica, menoscaba (Menoscabar: "Disminuir algo, quitándole una parte, acortarlo, reducirlo." -DRAE) a dicha Iglesia? No. ¿Qué le quita "La paisana Jacinta" a la cultura andina? Nada. Lo único que hace es causar un rato de entretenimiento a muchos y generar rabia en otros (creo que los menos). ¿Cómo es visto este personaje de ficción desde el Perú andino? Todos (excepto algunos ilustrados) se matan de la risa. ¿Me equivoco? Si alguien cree que estoy equivocado, o está en desacuerdo conmigo, le pido que -si lo desea- lo diga, pero que, por favor, no me deslegitime ni traslade sus discrepancias hacia la calificación personal, quiero decir, el "argumento ad-hominem". Gracias.

Otro amigo transcribió un artículo con el que el periodista Marco Sifuentes ensaya una respuesta a Renato Cisneros, respecto de “La paisana Jacinta”. Mi comentario:

¿Sabrá Marco Sifuentes lo que realmente es racismo? Claro que lo sabe, pero... Este artículo es, sin duda, bien intencionado: quiere darle lecciones a Renato Cisneros acerca de cómo son las cosas en Norteamérica, pero nada o casi nada tiene que ver con el tema de "La paisana Jacinta". Aunque haya quienes digan, vuelvan a decir y sigan diciendo lo contrario, la verdad es que en este personaje y su grotesca comicidad no hay nada de racismo. Es decir, Marco ha hecho algo así como quien en un artículo o ensayo quiere ocuparse del cebiche peruano y lo que hace realmente es contarnos cómo se prepara el pescado en Europa. 

En otro momento, me referí al “record de taquilla, con la película de "La paisana Jacinta". Y desarrollé el siguiente comentario:

Si la gente va a verla es porque quiere divertirse, reírse. Tienen derecho. ¿Hay alguna autoridad con facultad de prohibir o "direccionar" el entretenimiento? ¿Estamos en una época como aquella cuando un grupo de sospechosos "dueños de la verdad y la moral" emitían un inapelable dictamen ("esta pasa, aquella no") con la que daban visa a unas películas y censuraban otras? ¿Hay quienes quieren que la gente se ría solo con humor "intelectual" o cosa parecida y no con comicidad ligera? Hay libertad, señores. Si a usted le asquea cierto tipo de películas, pues no las vea y punto. ¿Hace daño "La paisana Jacinta"? ¿Por qué? ¿Porque usa vestimenta "andina"? ¿Porque usa trenzas? ¿Porque se hace llamar "paisana"? ¿Porque dice que es de "Conchamarca"? ¿Porque a cada rato grita "¡ñañañañañá!"? Si alguien demuestra que esa vestimenta es de su propiedad, pues que la reclame o prohíba su uso. Si algún peinador ha patentado las trenzas, que la demande. Si queda probado que alguien tiene los derechos de autor de la palabra "paisana", que recurra a INDECOPI. Si alguien ubica en el mapa el pueblo de "Conchamarca", que promueva una marcha de sus pobladores. Si el "¡ñañañañañá!" ha sido declarado patrimonio inmaterial de la nación, pues que salte el "MINCUL" y aplique la ley de "protección".😊

Un amigo intervino y dijo puntualmente lo siguiente: Si alguien se llama Guasaberto, que reclame por el homónimo. Los "intelectuales" últimamente andan muy sensibles buscando "5 pies al gato". Soy serrano y no me siento ofendido por esa representación, y mi abuela tampoco se siente menospreciada por eso.

Otro nos trajo a la memoria al cómico Tulio Loza, quetambién hizo una película de un provinciano que llega a la capitalrespecto del cualno decían nada (…) y por qué ahora hacen todo este show”. Fue ocasión para decirle esto: 

En México hay un personaje cómico llamado "La Chupitos", una mujer desgreñada, sucia y desmuelada. ¿Agrede moralmente a alguien? A nadie. Solo genera carcajadas.

Finalmente apareció un comentario, según el cual había quienes –presuntamente usando como argumento “la taquilla”- pretendían “acallar la legítima protesta de quienes creemos que en nuestro país debe prevalecer el respeto mutuo entre sus gentes”. Lo que dije:

¿Alguien pretende acallar la legítima protesta? Si se trata de acallar, quienes quieren ejercer eso son los que se oponen a la película. Los demás solo expresamos una opinión distinta a las posiciones "estalinistas" que quisieran que hasta la comicidad estuviese sometida a una suerte de "SINACOSO" (creo que así se llamó ese ente dedicado a administrar la "libertad de expresión").

Con lo que apareció en otro muro se redondeó la cosa. Allí leí un comentario –en respuesta a uno mío- según el cual, Charlot (de Charles Chaplin) y el Chavo del Ocho son personajes loables porque el primero es expresión de ternura y el segundo, de ingenuidad y, por tanto,existe una gran diferencia con un personaje que muestra a las mujeres andinas como pendejas”. Respondí con esto:  


¿Es que la comicidad "tolerable" debe ser aquella cuyos personajes sean idiotones o sean tiernos, porque si son "pendejos" se convierten en inadmisibles? O sea, si "La paisana Jacinta" fuera una mujer sumisa, medio imbécil, sí sería aplaudida por nuestra intelectualidad. Me doy.😊

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CODA:

Un amigo, respecto de un diálogo hilarante que transcribí en mi muro de Facebok, extraído de la película, me dijo que allí no había humor, que erade una vulgaridad extrema”, y me recomendó leer un texto escrito por Carlo M. Cipolla. Mi respuesta:

Es humor. No es una reflexión filosófica. No es una fórmula química. No es una explicación estadística. No es una oración religiosa. El hecho de que a alguien no le guste algo no hace que ese algo deje de set lo que es.

¿La vulgaridad colisiona con el humor, con la comicidad? ¿Debo entender, tal vez, que solamente en la nobleza de los cultos es posible la comicidad? Bueno, aunque alguien me diga que sí yo no voy a aceptarlo. Hay comicidad o humor en Groucho Marx, en Charles Chaplin, pero también en Cachay y en los cómicos ambulantes de la alameda Chabuca Granda (con toda la sarta de groserías, incluso). El humor o la comicidad es lo que genera sonrisas, risas o carcajadas, haya o no motivos -en los chistes- para reflexionar "intelectualmente", o moralejas para enderezar conductas. Y, bueno, si algo -además de diversión en el público que asiste a las salas de cine- ha causado Benavides y su película y su personaje, es que ha puesto en alboroto el hígado y las neuronas de nuestra casta ilustrada, y la ha "descuadrado" sacándola de quicio. Y eso no sé si sea vulgar pero -a pesar y con el pesar de Cipolla- a mí me parece bacanazo y me hace reír de oreja a oreja. ¡Un abrazo!