sábado, 11 de agosto de 2012

CASI AL MODO DE MANUEL MORALES (CON PRÉSTAMOS INVOLUNTARIOS DE A. CISNEROS)


Amable y sabio era el viejo.

Y acertó.

La achuntó.

La partera de la historia. Efectivamente.

 

Y, como sabemos, la historia es el cuento

falso o verdadero

de lo que ocurrió

y no de lo que ha de ocurrir; no es futurología ni adivinación

azarosa.

Y Karl, el viejo amable y sabio, no era

futurólogo

ni adivino.

El pasado que vino después de él

lo traicionó,

feliz o lamentablemente 

no lo sé

pero ya no fue lo que había sido. Y no se dejó seducir 

por aquella vieja que de partera

pasó a ser comadrona abortera de barrio lumpen

haciendo que lo afirmado por el viejo Karl

se transformara en macabra teoría. Y nosotros

tontamente

nos quedamos tocando el tambor

o nuestro cuerno de hojalata

desnudos

al otro lado del mundo


sin saber decidir entre

la violencia

o la inteligencia.

       

(11 de agosto 2012/ 12:28 M.)