lunes, 20 de mayo de 2013

POR UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE, LA PUBLICIDAD “NO DEBE: INCENTIVAR... MOSTRAR... USAR...GENERAR...REPRESENTAR... CREAR... SUGERIR...PROMOVER..UTILIZAR...ESTABLECER.. ALENTAR..." (PERO, OJO, "NO ES PROHIBITIVA")


Esto dije, en el Facebook, respecto de la ley 3002, llamada Ley de Promoción de la Alimentación Saludable Para Niños, Niñas y Adolescentes:

La OMS recomienda que se promueva la publicidad responsable de alimentos y bebidas sin alcohol para los niños, no que se la prohíba ("La finalidad de las políticas -dice la OMS- debe ser reducir el impacto que tiene sobre los niños la promoción de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal") Inteligentemente hace esta recomendación porque sabe, y lo sabemos todos nosotros, que en temas referidos al derecho de informar e informarse no puede haber intervencionismo estatal (Perú: Constitución Política, Art. 2º, 4). Lo que hace o pretende hacer la Ley "sobre comida chatarra" a partir de las disposiciones dadas en gran parte de su contenido (especialmente el primer y cuarto artículos) está bien: promoción y protección efectiva del derecho a la salud pública y al crecimiento y desarrollo de las personas, promoción de la enseñanza de educación saludable, la creación de un "observatorio de nutrición", etc. Pero disponer que la publicidad deba efectuarse de tal o cual manera es algo que simple y llanamente atenta contra uno de los principales derechos democráticos: la libertad de información, de expresión. El propósito -qué duda cabe- es edificante; pero los buenos propósitos del Estado deben concretarse en actos propios del Estado, estableciendo -en casos como este- medidas que, por ejemplo, procuren convencer a la población de lo inconveniente, por perjudicial, que es consumir la basura dizque alimenticia que se procesa a diestra y siniestra y hasta se ofrecen en los quioscos de colegios; algo así como "dales alimentos sanos a niños y adolescentes y verás que perderán el interés por los chizitos", pero no les den directivas publicitarias de carácter imperativo a los productores y comerciantes. Esta Ley, la 30021, pareciera que va de la mano con aquella -igualmente bien intencionada- del negacionismo que, claro, también como esta de la "alimentación chatarra", es similar a las que existen en algunos otros países pero no por ello indiscutibles. Es curioso (es un tema distinto, pero alguna relación puede tener) que para esto el Estado "se ponga mosca" y cuando se trató hace pocos días de unos textos escolares plagados de horrorosos errores, desde el Ministerio de Educación se dijo que no podían intervenir ni prohibirlos. En fin, veremos en qué termina este asunto en que, según parece, hay mucho pan que rebanar.
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Creyeron que yo me oponía a la Ley por el tema de la prohibición a la “comida chatarra”. Yo respondí esto:

El tema no es si se prohíbe o no la comida chatarra; si hay que prohibirla, pues adelante, por dañina, comprobadamente dañina. Pero el asunto puesto sobre el tapete ahora no es ese; es la publicidad sometida a control del Estado, atentando contra uno de los derechos constitucionales. Y en este tema, lo dable sí sería, por ejemplo, que a los comerciales se les agregue una franja, como ocurre con el tabaco y los licores, en que se diga que consumir comida chatarra es o puede ser peligroso. Lo otro, el poner etiquetas visibles referidas al contenido real de calorías, etc., de los productos, no es ni tiene por qué ser cuestionable sino todo lo contrario, porque es legítimo y legal hacerlo, pues una de las cosas penadas es la publicidad engañosa (Código Penal, Artículo 238º); y, efectivamente, eso es uno de los aspectos tocados por la ley recientemente aprobada, estimado Ricardo, pero, ojo, no es la única disposición, porque si fuera así, yo sería el primero en aplaudirla. La OMS recomienda "reducir el EFECTO de la publicidad de alimentos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos de tipo trans, azúcares libres o sal en los niños", y los Estados miembros están llamados a adoptar las medidas necesarias para hacer efectiva tal recomendación. Pero estas medidas tienen que ser bien hechas. En fin, como diría (o, mejor dicho, dijo) Machiavello, ¿el fin justifica los medios? Un abrazo, Ricardo y Tulio!
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Dijeron que me dejaba llevar por el “griterío”. Entonces esta fue mi respuesta:

No me estoy dejando llevar por ese griterío, Tulio. Nunca me he dejado llevar por opiniones ajenas, ni mucho menos por el "consenso". Siempre he tratado, y espero seguir haciéndolo, de opinar libremente y, en estos últimos tiempos, tratando de basarme en una interpretación también libre de las normas. Yo no apoyo la comida chatarra (ya lo di a entender antes: que se la prohíba, si es necesario); yo apoyo la libertad de expresión. La OMS apoya la comida saludable, yo, nosotros, también. La SNI la rechaza; nosotros rechazamos la comida chatarra. Reabrazos!

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Dijeron que la Ley es muy buena. Yo di mi opinión:

Es pésima la ley de marras. Lo que ocurre en Disneylandia no es prohibición estatal o del gobierno. Es la Compañía Disney (The Walt Disney Company) la que ha prohibido en sus propios programas de radio, televisión e Internet los anuncios de "comida basura", voluntariamente; como voluntariamente también Kraft Foods, Coca-Cola, Kellogg Co y otros se han puesto de acuerdo respecto de los más convenientes criterios publicitarios para sus productos dirigidos a los niños menores de 12 años. El Gobierno (a través, creo, de Michelle Obama) promueve la alimentación saludable y las medidas más recomendables; no impone ni prohíbe.

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Dije:

Opiniones libres, esas son las que hacen falta en verdad, estimado Luis Enrique, aquellos que no estén sometidas ni por referentes ni intereses. Ni someter, ni que nos sometan.

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Me dijeron, entre otras cosas, que la Ley de marras no prohíbe nada. Contesté:

No hay nada subliminal, estimado Tulio, y nada que sea o se parezca a un argumento "ad hominem" (expresión tan grata a don Marco Aurelio). El empleo del término "intereses" no va dirigido contra nadie; es solo una referencia a lo que dijiste ("cualquier otra opinión, que no sea técnica, es sólo interesada") y lo de "referentes" tiene que ver con lo que dijo Luis Enrique ("Creo que (Cipriani) es el peor referente que se puede usar para cuestionar esta ley"). Otra cosa: yo no ninguneo a nadie; solo expongo mi opinión. Las opiniones de las personas con autoridad en este y en otros temas probablemente sean las únicas acertadas y, como tal, intocables, pero creo que no por eso debo sentirme obligado a coincidir con ellas o a someterme a sus verdades. ¿O es que no tengo derecho a disentir? Ahora, hablando de prohibiciones, veamos lo que dice la la Ley: "Artículo 8. La publicidad que esté dirigida a niños, niñas y adolescentes menores de 16 años y que se difunda por cualquier soporte o medio de comunicación social debe estar acorde a las políticas de promoción de la salud, NO DEBIENDO: a) Incentivar... b) Mostrar... c) Usar... d) Generar... f) Representar... g) Crear... h) Sugerir... i) Promover.. .j) Utiliza...k) Establecer...l) Alentar...m) Mostrar..." Y repito, no estoy a favor de la comida chatarra ni defiendo a los empresarios. Lo único que rechazo es toda medida que atente contra las libertades, especialmente la de expresión. Una cosa finalmente: no quiero, nunca he querido, imponer mi opinión; si fuera así, probablemente me pondría furioso si los demás no coincidieran conmigo. Pero, en fin, no creo que haya razones para enfadarnos. Un abrazo, Tulio!