Algunas expresiones comunes en el medio caótico transporte urbano de Lima:
C Como repetidamente lo he dicho, nuestra lengua se enriquece no precisamente por el aporte de doctores o académicos y ni siquiera por la contribución de escritores. Es, sobre todo, la gente considerada «inculta» (los «de abajo») la que contribuye sensible y significativamente al esplendor de la lengua, con la creación de neologismos coloquiales que, andando el tiempo, llegan a fijarse en el uso cotidiano y pueden terminar siendo asumidos como parte de la llamada «lengua culta»; la asignación de nuevos significados a voces ya existentes también es una valiosa contribución de los hablantes. Y entre estos «agentes» de cambio y renovación léxica y semántica, están (en nuestro medio: el Perú) los cobradores de combis y de microbuses. A continuación, expongo solo unos cuantos ejemplos que, ciertamente, son muestra innegable de que la lengua (la nuestra, el español peruano) es, pues, un organismo vivo y vigoroso que no se detiene.
Ø -«Habla,
¿vas?»: Pregunta que el cobrador le dispara a algún peatón que se halla parado
en una esquina aparentemente esperando abordar un vehículo de servicio público.
Es, en buena cuenta, una invitación a subir a la combi o al microbús.
-«¡Pasen p'al fondo, pasen p'al fondo!»: Exigencia con la que se exije que los pasajeros avancen hacia el final del vehículo y liberen el espacio cercano a la puerta de ingreso, a fin de que allí puedan ubicarse los que han de subir después.
Ø -«Al fondo hay sitio»: Afirmación que, en buena cuenta, es sinónimo de la expresión que acabo de mencionar; es decir, tiene un propósito imperativo: que los pasajeros vayan al fondo (o sea, más allá de la entrada).
Ø «¡Apéguense, apéguense!»: Exigencia con que el cobrador busca que los pasajeros se acerquen estrechamente unos a otros, a fin de que dejen espacio para otras personas. Es, digamos, la actualización del uso que antiguamente se le daba al verbo «apegar» («arrimarse y juntarse a otro», según el Diccionario de Autoridades, 1729); actualmente, su uso, que es generalizado en el mundo hispanohablante, se da con el significado de «cobrar apego», es decir, «encariñarse», pero no es incorrecto lo que se hace en el transporte público limeño.
Ø -«¡Pasaje en mano!»: Anuncio de que el cobrador ya se acercará a los pasajeros para recibir el pago respectivo por el servicio; es decir, que estén atentos y listos para pagar.
Ø -«Con sencillo, por favor»: Pedido que se hace porque, obviamente, el cobrador no tiene lo suficiente para «dar vuelto» o porque, simplemente, lo que quiere es agilizar la operación de cobro y pago.
Ø -«¡Breve, breve!»: Exigencia para acelerar la bajada o la subida de los pasajeros; o sea, «¡apúrense, apúrense!».
Ø -«¡Avisando con tiempo!»: Invocación para evitar eventuales contratiempos y disgustos al momento de bajar.
Ø «¡Bajan cruzando!»: Aviso con el que se afirma que alguien va a bajar del vehículo, no al final de la siguiente cuadra, sino al principio, inmediatamente después de que el vehículo ha cruzado la calle o avenida. Claro que, literalmente, debería entenderse otra cosa: que la persona ha de bajar mientras el vehículo está cruzando; pero, el uso le ha dado otro significado a la expresión, lo cual es, simplemente, válido.
Ø -«¡Pie derecho, pie derecho!: Exigencia medio perversa que se hace –cuando el vehículo no se ha detenido completamente o ya está a punto de reiniciar el recorrido– para que, como «medida de seguridad», el pasajero, al bajar, ponga primero, sobre el suelo, el pie derecho con el objeto de no perder el equilibrio y, por ende, evitar una desafortunada caída.
Ø -«Está planchado»: Cuando todos los asientos del vehículo están ocupados y hay un número satisfactorio de pasajeros de pie; algo así como que «todo está nivelado».
Ø -«Está sopa»: Cuando se ha excedido el número razonable de pasajeros; es decir, cuando «está a punto de reventar» (ya no hay espacio para nadie más).
Ø -«Sencíllame, porfa»: O sea, «Cámbiame este billete con monedas (con sencillo)».
Ø-«Correteo»: Prácticamente, una competencia entre vehículos de transporte público; desplazarse en la pista «a las ganadas» con el objeto de «ganar pasajeros».
Ø -«Chantón»: Adjetivo, con el significado de «demorón», dirigido al conductor de otro vehículo que avanza lentamente. Derivado de «chantarse», verbo coloquial peruano que significa «plantarse» o «clavarse» en algún lugar; es decir, detenerse y, concretamente en el caso del transporte, avanzar lerdamente.
Ø -«¡Cachudo!»: Es la palabra con la que suele acabar una pelea verbal entre dos conductores que discuten airadamente, gritándose de carro a carro, por cualquier motivo. Pareciera que, a falta de argumentos, este insulto es asumido por algunos como el recurso más rotundo y contundente, es decir, definitivo, para «acobardar» al contrincante.
© Bernardo
Rafael Álvarez