¿Se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurrió en el cuarto del hotel? No.
Ver donde otros no ven, o no quieren ver, no es cosa del otro mundo. Es cuestión de ver únicamente; así de simple. Ah, pero para ello es recomendable emplear la mirada y dejar de lado las anteojeras y también la ojeriza. Apasionarse en la vehemencia, no en el odio ni en el fanatismo. Ser tolerantes, pero no tontos. Ser perspicaces, no adivinos. Ser claros y objetivos. Ser decentes y sinceros. Justos. No esperar el aplauso fácil. Buscar la verdad. Respetar.
martes, 20 de febrero de 2018
"INDUBIO PRO REO"
¿Se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurrió en el cuarto del hotel? No.
domingo, 4 de febrero de 2018
"CATIPAR"
Según me contó Rodolfo Moreno, en la provincia ancashina de Sihuas no se dice “catipar”, sino “gatipar”; obviamente se trata solo de una variación fonética, pues el significado es el mismo. También me habló de otra cosa interesante (similar al comentario que me hizo Javier Leyva Valverde): en la tierra de los “trancapuertas” se “catipa” con el cigarro. Es cierto, con el cigarro, pero no solo en Sihuas, pues también se hace en otros lugares (yo lo he visto en mi tierra), y algo más, no solo con el cigarro y la coca.[3]
[3] Lo que hacen los chamanes (que podemos encontrar en ferias artesanales de Lima y provincias) es eso, “catipar”, y lo hacen usando diversos medios: coca, cigarro, piedrecillas, quirquinchos, etc. (muchos de ellos son, o se hacen llamar, bolivianos). No sé si en Pallasca o, en general, en nuestros pueblos andinos se hace solo leyendo en las formas que adquiere el humo, o también en los “indicadores” que aparecen en el tabaco encendido, pero lo cierto es que de las dos maneras es posible realizar esa "lectura; ah, y no solo se hace en el Perú (en otras lugares a este rito lo llaman "tabacomancia"). A propósito, recuerdo una anécdota: Cuando mi padre, el maestro Rafa, cursaba estudios de profesionalización docente en Trujillo, ocurrió algo inesperado: resultó “jalado” en un examen de matemática y estuvo a punto de -como se dice coloquialmente- “tirar la toalla”. Esto le comentó a su amigo Josué Pera, un profesor conchucano que estudiaba con él. Lo que recibió como respuesta fue un rotundo “No se preocupe, colega; yo le aseguro que usted va a aprobar”; seguidamente, el profesor Pera sacó de uno de sus bolsillos una cajetilla de cigarros, extrajo uno, lo encendió y finalmente dio unas bocanadas. “¿No le dije? Usted va a aprobar”. Lo que había afirmado al principio, fue corroborado por el humo del cigarro. ¿Qué hizo el profesor Pera? ¡Catipó! Y, en verdad, mi padre concluyó el ciclo con nota altamente aprobatoria.
viernes, 2 de febrero de 2018
LA QUINTA ACEPCIÓN DEL ADJETIVO “FÁCIL” Y LAS MARCAS DE USO
En un sitio Web, llamado “elespanol.com”, se dice que
“La RAE llama 'fáciles' a las mujeres que tienen sexo con quienes desean".
Falso. No es la RAE quien le atribuye ese significado al adjetivo “fácil”.
Lo que la Academia ha hecho, al actualizar recientemente el Diccionario
(diciembre, 2017), ha sido, únicamente, incluir como quinta acepción, aquello a
lo que todo el mundo suele referirse (incluso mujeres): "Dicho
especialmente de una mujer: Que se presta sin problemas a mantener relaciones
sexuales"; es decir, ha reemplazado lo que aparecía en la anterior edición
como cuarta acepción: "Dicho de una mujer: Frágil, liviana". No otra
cosa ha ocurrido.
Claro, no se ha agregado a esa
precisión semántica ninguna "marca de uso" en que se señale, por
ejemplo, que se trata de una expresión “peyorativa” o “irónica”. Es que no
hacía falta hacer alguna indicación en tal sentido.
¿Acaso no debió haber sido
insertada en el Diccionario oficial la referida acepción por ser
"ofensiva" o "machista"? Un Diccionario es, digamos, un
acervo de las voces, palabras o dicciones que usan los pueblos y no un
muestrario de lo que "debemos usar" para comunicarnos, ni una norma
de carácter legal que nos prohíba usar lo que los académicos a las
"oenegés" no quisieran que usemos; y tampoco es un catecismo o vademecum de
moral y buenas costumbres.
Las marcas de uso en el diccionario. Las "marcas de uso" son indicadores abreviados que se anteponen, en el Diccionario, a la acepción de casi todas las palabras, con el objeto de informar o tratar de explicar sobre las particularidades que se dan precisamente en el uso de esas palabras; particularidades en cuanto a nivel de lengua, registro de habla, intención del hablante, valoración del mensaje. Entre otras, estas son las marcas de uso que aparecen en el Diccionario de la Lengua Española: <<malson.>>, <<peyor.>>, <<despect.>>, <<irón>>, <<coloq.>>, <<vulg.>> (malsonante, peyorativo, despectivo, irónico, coloquial, vulgar). Repito: se refieren a las particularidades que se presentan en el uso de las palabras. Nada tienen que ver con la calificación que, por propia cuenta, quisiera adjudicar la Academia (o los académicos); no se plasma allí, en esas abreviaturas, lo que "sienten" u opinan los miembros de la ilustre corporación matritense.
En otras palabras, no es porque a
ellos les haya parecido "fea", por ejemplo, la palabra
"carajo", la razón por la que le han antepuesto la marca
<<malson.>>, sino porque así la entendemos prácticamente todos los
usuarios de la lengua, los hablantes; como sabemos, nunca un "carajo"
es dicho para engreír a alguien, sino para hacerle sentir mal, y hasta a los
niños se les prohíbe usarlo: "No hables lisuras". Por ello, y no por
otra razón, antes de la definición de esta palabra y después de la letra "m"
(masculino), podemos leer la abreviatura "malson." (malsonante).
¿Ocurre lo mismo con el
adjetivo "fácil"? No, pues. A este adjetivo, el Diccionario le
antepone solamente esta abreviatura "adj." que no es "marca de
uso" ya que solamente a la naturaleza gramatical del término (o sea,
indica que es adjetivo y no sustantivo). Bien. El quinto significado de este
adjetivo que leemos es: "Dicho especialmente de una mujer: Que se presta
sin problemas a mantener relaciones sexuales." ¿Por qué no le antepusieron
ninguna "marca de uso"? Creo que –como ya lo dije- porque no hacía
falta. El adjetivo "fácil" no es malsonante, peyorativo, despectivo,
irónico, ni negativamente vulgar.
Algo más. En el Diccionario
encontramos esta otra palabra (que es sustantivo), "prostituta", con
la siguiente acepción o significado: "m. y f. Persona que mantiene
relaciones sexuales a cambio de dinero". Como se ve, solamente se le ha
antepuesto las abreviaturas "m." y "f."
("masculino" y "femenino") y ninguna marca de uso. En
cambio, su sinónimo -la palabra "puta"- en la cuarta acepción, sí va
precedida de una marca de uso; dice así: "m. y f. malson.
prostituto". ¿Por qué? Porque eso es lo que es, en realidad: la palabra
"puta"; a diferencia de "prostituta", nos suena horrible, es
decir, es malsonante (¿o me equivoco?).
Algunos (especialmente “oenegés”)
han dado el grito al cielo por la inclusión en el Diccionario de la ya
mencionada quinta acepción del adjetivo "fácil". Yo pregunto: ¿por
qué debemos asumir como ofensivo y deplorable el adjetivo "fácil",
referido especialmente a la mujer "(q)ue se presta sin problemas a
mantener relaciones sexuales", y no pensamos lo mismo, por ejemplo,
respecto del sustantivo "prostituta", asignado a la mujer "que
mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero"? ¿Una de las dos
situaciones nombradas es reprobable y la otra no?
Bueno, ahora me permito citar a Sor Juan Inés de la
Cruz, la inmensa poeta del siglo XVII. Ella nos revela, entre otras cosas, que
el adjetivo "fácil", con el significado hoy "maldecido" por
algunos, no es nada nuevo. En su muy celebrado poema "Hombres necios"
podemos leer lo siguiente: "Siempre tan necios andáis / que con desigual
nivel / a una culpáis por cruel / y a otra por fácil,
culpáis".
Finalmente, insisto con la
pregunta que hice al principio respecto de la quinta acepción del sustantivo
"fácil": ¿no debió, la RAE, haber incluido en el Diccionario, esa
acepción por "ofensiva" o "machista”?