viernes, 20 de diciembre de 2013

LIBEREN A DIOS


Puse ahora en mi “muro” del Facebook esto:
Dios necesita ser libre, necesitamos que sea libre. Debería escaparse de las religiones. Hace falta que, motu proprio, ingrese en los corazones de la gente; no empujado por pastores, curas o dictadores.
Y a partir de ello se generó el siguiente diálogo:

Antonio Hdz Schz: La idea de dios y de libertad son opuestas.

Víctor Orlando Coral Cordero: Y entonces ¿qué es el libre albedrío? No hay idea de Dios, hay Dios y la libertad inconmensurable de negarlo, denostarlo, ningunearlo, rebajarlo, por parte de los hombres y sus mentes condicionadas.

Bernardo Rafael Álvarez: Sí, existe la libertad de negarlo.

Bernardo Rafael Álvarez: La idea de Dios y la idea de la Libertad no son opuestas. La paternidad no colisiona con la libertad. La idea de Dios tiene que ver con la paternidad creadora. Con la libertad colisionan los comportamientos opresivos. Las religiones -aun a pesar de las buenas intenciones que puedan haber movido la creación de ellas- sí colisionan con la libertad.

Antonio Hdz Schz: Dios es una idea opresiva. Un ser superior que determina lo que esta bien y mal. ¿Dónde esta la libertad de conciencia?

Bernardo Rafael Álvarez: La idea de que este ser superior determina lo que está bien o mal, no tiene nada que ver con la creencia o certeza de que existe. Ese es un tema de religiones. Las religiones sistematizan, racionalizan, organizan, administran la fe individual, que debe ser individual y libre. Y la capitalizan.

Antonio Hdz Schz: Si nadie tiene interés en la existencia de un instrumento, que necesita ser creado, por la inutilidad de ese instrumento terminara por dejarse de usar.

Bernardo Rafael Álvarez: La piedra apareció en la tierra no como instrumento, pero fue empleada como instrumento. Dios no es instrumento, pero las religiones lo emplean como tal. Que deje de ser tal no significa que desaparezca. ¿O sí?
Antonio Hdz Schz: ¿De qué hablamos? ¿Define dios?

Bernardo Rafael Álvarez: Sí. Define.

Bernardo Rafael ÁlvarezHay que hacer un esfuerzo: desprender el concepto Dios de las religiones y sus vicios. Olvidarse que es ese "viejito con barba luenga".

Antonio Hdz Schz: Definir lo que no existe es complicado, tú que crees dime de que hablas, para mi es sólo un instrumento de dominación

Bernardo Rafael Álvarez: Ahí está la cosa, pues. Para ti es eso. No para todos. No para mí.

Antonio Hdz Schz: Por eso, hablemos de tu dios

Bernardo Rafael Álvarez: El universo, todo lo que existe, ¿tuvo un comienzo o no?
Bernardo Rafael Álvarez: ¿Hubo un impulso, un Big Bang o lo que sea?
Bernardo Rafael Álvarez: ¿Hubo una fuerza o no?
Bernardo Rafael Álvarez: Esa fuerza, energía, impulso, punto de partida, casualidad, o lo que queramos llamarlo, eso, todo eso ha sido resumido en una palabra: Dios. Nada más. Y en eso creyó la humanidad desde el principio, y le dio diversas formas: fiera, astro, estatua, luz, etc. Y luego surgió la sistematización de esas creencias y aparecieron las religiones y los pastores y los dictadores, los dominadores. Y se convirtió en lo que dices: un instrumento, un instrumento de dominio, del hombre por el hombre. Pero eso no es esencialmente, no lo fue.

Bernardo Rafael Álvarez: Por eso hago la comparación tal vez descabellada con la piedra. La piedra existió antes del hombre, pero el hombre la usó como arma, como herramienta. dejó de usarse la piedra como herramienta, pero la piedra sigue existiendo. Dejar de usarla no hace que desaparezca.

Luis Enrique Alvizuri: Interesante tema. No hay que olvidar que la idea de Dios nace con el hombre, y sobre esa base se ha construido todo lo que somos. Ahora quizá podemos renegar de ello y decir que sabemos muchas cosas, pero todo lo que llevamos puesto lo debemos a la noción de lo divino: los números, el lenguaje, la cultura, el arte, etc. Nada nació con fines meramente prácticos, como hoy piensa el hombre moderno haciendo una retrospección de su presente en el pasado.

Antonio Hdz Schz: Quiero ser dios. Y todo lo bueno sea obra mía y lo malo de otros.
Luis Enrique Alvizuri: Para empezar a ser nuestro propio dios tendríamos que despojarnos de todo lo que "el otro" dios nos dio, o sea, todo. Tenemos entonces que empezar de cero, sin emplear las matemáticas ni nada por el estilo puesto que éstas nacieron con la idea de un dios universal antes de convertirse en números de contabilidad. ¿Está el hombre en capacidad de realizar este reto? Lo veremos.

Antonio Hdz Schz:Vale la pena el, esfuerzo, los fallos, los crímenes culpa de los otros, los aciertos cosa de dios. Eso se llama ser totalmente irresponsable.

Luis Enrique Alvizuri: El primer problema, nada sencillo, es que todo indica que el ser humano fue el que creó a dios y de él derivó todo lo demás. La pregunta es ¿qué tendría que crear ahora para sustituir todo lo hecho hasta el momento? Algunos piensan en la ciencia, pero la ciencia es también de origen mítica-mágica y todavía sigue empleando todos esos códigos y planteamientos (recordemos el mito de Adán y Eva en donde el hombre les pone "nombres" a las cosas y es el dominador de la naturaleza, algo que sigue haciendo hasta hoy). No es cosa fácil sustituir a un dios por otra cosa.

Antonio Hdz Schz: ¿Y para qué sustituir algo innecesario? Se elimina y punto.

Bernardo Rafael Álvarez: El ser humano creó el concepto "Dios". El ser humano creó el concepto "padre". La idea. La palabra. El concepto "Inicio", no el inicio. El significante; no el significado. Podemos sustituir la idea, el concepto, la palabra. Nada más. ¡Un abrazo, Luis Enrique!

Luis Enrique Alvizuri: Un abrazo para ti también, Bernardo.

Antonio Hdz Schz: Alfa y omega.

Bernardo Rafael ÁlvarezJ

martes, 3 de diciembre de 2013

LA VARGASIADA DE TILSA O LA TILSIADA DE VARGAS

Hace unos días, el 30 de noviembre, puse en mi muro del Facebook lo siguiente:

¿Usted cree lo mismo, es decir, que Tilsa Lozano podría ir presa por revelar que Juan Vargas le sacó los cuernos a su esposa con ella? Yo no. Hace un rato escuché al doctor Luis Tudela decir que sí, porque, en aras de la protección del derecho a la intimidad, "ella no puede revelar que ha tenido una relación con alguien, sin autorización de esa otra persona". Y en la nota periodística que aquí inserto, el abogado Julio Rodríguez afirma que a la "Conejita de Playboy" le aguardaría tal destino porque lo dicho por ella "pondría en riesgo" a la esposa del jugador y su delito sería "difamación agravada". Veamos. Lo que dice el doctor Tudela no es cierto. La violación de la intimidad, como delito, respecto de una relación digamos "clandestina" de dos personas que se aman (como es el caso de Tilsa Lozano y el "Loco" Vargas), no la puede cometer una de esas  mismas personas, sino un tercero. Veamos cómo define a este delito el Código Penal en su artículo 154°: "El que viola la intimidad de la vida personal o familiar ya sea observando, escuchando o registrando un hecho,palabra, escrito o imagen...". Ahora, si lo que la señorita Lozano cuenta es algo cierto, debo decir que lo que expresan estos reconocidos juristas se desmoronaría, sí o sí. Por lo siguiente: la difamación supone, básicamente, atribuir a una persona "un hecho, una cualidad o una conducta que pueda perjudicar su honor o reputación", y hacerlo público (Código Penal, artículo 132°). Además, respecto del derecho a la intimidad, debe tenerse en cuenta esto: la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 11º), se refiere al respeto de la honra y al reconocimiento de la dignidad, y señala que nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada. La señorita Lozano no ha hecho tal cosa. Y, además (esta es la parte chistosa) si lo que revela en sus declaraciones es la relación adulterina (mejor dicho: una "trampeada") que el popular "Loco Vargas" mantuvo con ella, es evidente que el tema nada tiene que ver con lastimar una honra. Así están las cosas, paisanos. En fin. Nunca he visto el programa de Beto Ortiz, pero ya me picó la curiosidad: hoy lo veré.

Un amigo hizo este breve comentario:

Psicosociales a la orden del día. Son realmente efectivos.

Yo contesté:

Incluso las afirmaciones de los abogados mencionados forman parte del espectáculo, lo estimulan: hablan del riesgo de cárcel (que no existe) para la chica con el objeto de alentar el morbo, la curiosidad. Eso está claro.

Después de muchas otras intervenciones, intervino otro amigo con lo siguiente:

Hay de por medio una familia, tres niños pequeños. Si a Ortiz y el canal que los promociona no les importa, sino el rating, Eso es una muestra de la moral en la que vivimos
.

Yo comenté lo siguiente:

Para la señorita Lozano, por lo que se la escuchó decir, la relación que mantuvo con el señor Vargas fue una relación bella y sana, y por eso ha hablado de ella, la ha contado. El señor Vargas, según sabemos, no quiso que la señorita Lozano diese a conocer por televisión que esa relación había existido, ¿por qué?; obviamente porque para él pudo haberse tratado también de una relación bella, pero no sana, es decir, él sabía que era digamos "pecaminosa". Si al darla a conocer a todo el mundo se afecta a una familia y a unos niños, eso no es culpa ni de la señorita Lozano ni del señor Ortiz, el conductor de televisión. Es culpa de quien, sabiendo que pecaba (que le era infiel a la madre de sus tres pequeños hijos, y que corría el riesgo del "destape", tan frecuente en estos últimos tiempos), no hizo nada por dejar de pecar. Así que, como se dice popularmente, caballero nomás. Es cierto que a un canal de televisión le importa muchísimo el "rating" y que hechos como el que nos ocupa son aprovechables, aunque para nosotros resulte tal aprovechamiento una inmoralidad; puede ser cierto también que programas como el del último sábado se conviertan en "cortinas de humo" para otros intereses. Puede ser cualquier cosa, pero (salvo que se demuestre lo contrario), la relación adulterina, pecaminosa, "inmoral", es decir, la "cochinadita", ha sido protagonizada por dos personas adultas, un hombre y una mujer, y esta, la mujer -por plata, por más fama o por la razón que pudo venirle en gana- simplemente la ha dado a conocer a los cuatro vientos. Creo estar convencido de que, al iniciar sus encuentros (que han durado muchos meses) con el futbolista, este no le hizo firmar un contrato por el que ella se comprometiera a guardar reserva o secreto de lo vivido con él. Y estoy ahora sí plenamente convencido de que ni ellos ni nadie le ha pedido a los canales de televisión que desempeñen las funciones de protectores o que sean una suerte de biombo detrás del cual puedan darse, con plena garantía de privacidad, los encuentros sexuales de parejas a las que les importa un bledo los niños pequeños que puedan estar de por medio, o la aparición de "cuernos" en estructura craneana de alguna mujer engañada. Tal vez a los medios de comunicación les corresponda el deber de contribuir a que la moral social no se lastime, pero quienes no solo deben contribuir también a eso sino, sobre todo, a vivir en moral, somos nosotros, los ciudadanos de a pie, famosos o no, con plata o no, futbolistas o vedettes, lustrabotas o poetas. Y si incurrimos en falta, en pecado, en delito, caballero nomás, paisanos! Pero, ahora, en el caso concreto que nos ocupa, hay que decir finalmente una cosa: parece que ni se ha dañado a una familia, ni mucho menos el cielo se da desmoronado. La madre de los hijos del señor Vargas ha declarado que las cosas en su hogar están ahora más sólidas que nunca. El piso está, pues, parejo.

domingo, 1 de diciembre de 2013

DICEN QUE ME HAGO EL CHUECO, CARACHO (Diálogo en torno al caso de Giacosa y los plagios en que, según el Diario Perú 21, ha incurrido persistentemente)

Puse en mi “muro” del Facebook lo siguiente, en torno al tema Giacosa y los plagios en que, según el Diario Perú 21, ha incurrido persistentemente:

Plagios y eructos: La escritora chilena Isabel Allende escribió socarronamente en su novela Afrodita que "copiar de un autor es plagio" y "copiar de muchos es investigación". A esto creo que podríamos agregarle lo siguiente: Si un peruano es el plagiario, escupitajos, tomatazos, condena. Pero si quien plagia es extranjero, benevolencia, solidaridad, alabanzas, aplausos. Aquello le pasó a Bryce, y esto a Giacosa (si no me creen, vean su cuenta de Facebook: son cientos los que lo alientan). Otra cosa: Si usted, paisano, eructara durante un almuerzo, sería un malcriado, un sinvergüenza, un asqueroso. Hace muchos años estuvo en Lima el actor italiano Franco Nero; eructó ante los demás comensales en un banquete de agasajo, y todo el mundo lo celebró. Así están las cosas. Apago el televisor (esto último es frase de "El Búho", por si acaso: o sea, cité la fuente, para evitar el apedreamiento, porque, como decía tu abuelito, uno nunca sabe).

Esto generó un diálogo de amigos, parte del cual (los comentarios más significativos) transcribo aquí:
Charo Arroyo: Es una locura, llegar a aplaudir lo que está mal.

Charo Arroyo: Yo he criticado a Bryce y ahora critico a Giacosa.

Charo Arroyo: Un periodista no puede escribir un artículo donde la mayor parte esté entre comillas, tomado de otro, ponga o no la fuente.

Luis Enrique Alvizuri: La pregunta de por medio es: ¿tiene algo que ver esto con el hecho que Perú 21 sea un diario de derecha controlado por el grupo El Comercio (propietario del 80% de los medios del país) y que el señor Giacosa era el ÚNICO que no tenía la posición oficialista de derecha extrema a ultranza? Para muchos de la derecha la respuesta es no. Para otros, los que no son de derecha, sí.

Faltas hay muchas en la vida, y no hay ser humano que no las cometa (salvo que se sea un Cristo) pero de ahí a investigarlas, sacarlas a la luz con el debido escándalo (como los "gravísimos" delitos del Congreso magnificados por encima de lo que hacen las mineras o las grandes transnacionales con el Perú) y luego argumentar que SOLO POR ESO se aplicó la condena suena a estrategia planificada (puesto que se descubre el plagio después de una investigación larga y silenciosa).

Pregunta: ¿no bastaba con advertir, luego de los primeros indicios, en privado al periodista para que no lo hiciera y así todo quedaba en paz y entre amigos? La respuesta es clara: NO, había que enlodarlo para sacarlo de la manera más fea. ¿Cuántos "amigos" de Perú 21 (entre ellos muchos apristas y fujimoristas) cometen delitos realmente graves y peores los cuales no son "denunciados" por el diario porque antes los llaman a un aparte para "negociar" dicha información? Respuesta: muchísimos.

Julio Heredia: ¿...Y entre amigos?....Uhmmmmm, me sorprendes Luis Enrique: por lo demás harías muy bien en desenmascarar "a los apristas y fujimoristas que cometen delitos peores y negocian con el diario" (sería una buena labor de profilaxis)

Charo Arroyo: ¿Dónde ha escrito Giacosa artículos en que atacara la corrupción, desenmascarara a algún corrupto, denunciara los abusos, se declarara hombre de izquierda? ¿Cuándo se dijo que era hombre de izquierda? En todos los años que lleva en el Perú, ¿ha militado en algún partido de izquierda? ¿Cómo saben que es de izquierda? Ilústrenme por favor. Si alguien sabe díganme dónde puedo buscar esos artículos.

Bernardo Rafael Álvarez: En ninguna parte.

Bernardo Rafael Álvarez: Si fuese de izquierda, sería peor, pues. El plagio es grave. Y más grave aún si es que el plagiario está de nuestro lado. ¿O solo porque alguien está de nuestro lado, sus pecados son actos milagrosos, sus faltas son aciertos y sus delitos son excelsas virtudes? Resaltemos las cosas buenas donde esas cosas buenas se den, pero señalemos las malas también si están aquí o están allá.

Winston Orrillo: Hummm. Jamás de los jamases darle la razón al periodismo de albañal de peru211. Giacosa no tiene necesidad de declararse de izquierda. Basta, solamente, saber leerlo. Ese es el detalle. Saber leerlo. Hace varios años que lo leo y comparto la sutileza de sus críticas, y la inteligencia de sus enfoques.....Me da lástima que compañeros se alineen con la bazofia periodística -es un decir- y quieran sumarse al bulling contra un gran periodista, no el único por cierto, de nuestro medio. Y si quieren que saque a otro, sacó al gran Juan Gargurevich, que asimismo apoya a Giacosa. Pero el que no tenga ojos para ver, que no vea. Nada se pierde con ello. Y BERNARDO RAFAEL, TE ESTÁS HACE RATO HACIENDO EL CHUECO...

Charo Arroyo: Yo no me alineo con Perú 21, permanentemente denuncio el monopolio y la posición política de El Comercio y todo lo que considero denunciable, pero también estoy en contra de que se haga un martirologio si ha habido plagio, como parece ser. No estoy de acuerdo con decir "jamás de los jamases darle la razón...", porque si ha habido plagio, desgraciadamente la bazofia tiene la razón, y eso es lo triste.

Walter Saavedra: La discusión esta Buena... me gusta. Yo he solido buscar artículos o fotos en internet y los he encontrado (sin cambio los textos), firmados hasta por siete personas diferentes y publicados por agencias periodísticas conocidas. En periodismo tomar un texto y "voltearlo" (escribirlo diferente pero diciendo lo mismo) es el pan de cada dia. Por eso si Giacosa "volteo" textos, agregando algo o no, encuentra defensores... pienso. Recordemos que en uno de los libros mas conocidos de Federico Engels (El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado) se da "vuelta" al libro de Lewis Morgan (Ancient Society), con algunos agregados. Y el libro de Engels es mas conocido que el de Morgan. Los periodistas saben que "voltear" un texto no constituye legalmente un plagio. Ahora bien, ¿esa práctica de voltear artículos es una sinvegüenzada? ¿Y en que cambia todo si se da vuelta a un libro y se cita al autor? Esto va má allá del problema Giacosa. Claro en el caso Giacosa fue un pretexto para sacarlo, eso no cabe duda. Pero, de acuerdo a lo que aquí se lleva dicho por varias personas ¿Giacosa plagio o no? Yo no he comparado los textos pero otros si y han dado su opinión aquí. El asunto es espinoso, la realidad periodística también.

Lo dicho por el poeta Winston Orrillo me dio pie para la siguiente exposición:

Bernardo Rafael Álvarez: Ojos de ver, ojos de ver. Eso es lo que hace falta. No a las anteojeras. No a la ojeriza. Objetividad, objetividad es lo que necesitamos, como lo quería Marx. Quien incurre en plagio incurre en plagio, así de simple; sea de izquierda o de derecha, sea brillante o sea mediocre. ¿Por el hecho de que un periodista esté de nuestro lado (del lado izquierdo, quiero decir) sus pecados, errores, faltas o delitos, se convierten en virtudes? No, pues. Sin embargo, en este caso, el caso del argentino, todo el mundo (casi todo el mundo, en realidad, menos nosotros que nos hacemos "los chuecos", según Winston) lo aplaude, lo alienta, se solidariza con él y hasta lo endiosan. Cuando ocurrió lo mismo con Alfredo Bryce, que es peruano, la cosa fue diferente: piedras, escupitajos, maldiciones, condena irremisible. Los méritos se reconocen, pero los defectos no tienen por qué ser escondidos. ¿Por el hecho de que es Perú 21 (de El Comercio) el diario que lo ha defenestrado, debo sentirme obligado a entender que aquí solo está presente la infamia de los Miró Quesada, y que acaso Giacosa es una víctima de los duendecillos de imprenta? El asunto, estimado Winston, no es de alinearse (someterse) a tal o cual bando, a tal o cual interés, para, a partir de ello, mirar las cosas; no lo es, al menos, en mi caso. Yo prefiero, en lugar de alinearme a eso, alinear mi mirada -en libertad, no sometido a mandatos, consignas, dogmas o directivas- y tratar de mirar con objetividad. Y esto me permite darme cuenta, sin ceguera natural ni forzada, que -repito- hay virtudes y defectos en todas partes y no solo el otro lado del río. A mí no me interesa darle o quitarle la razón al "periodismo de albañal"; si no la tiene, no la tiene, pues, y lo digo como siempre lo he hecho; y si la tiene, también la reconozco y no me empeño en ocultarla. Yo me he declarado, con todo derecho, dueño de una posición que espero sea insobornable (uno nunca sabe, caracho 😊): soy libertario. Y ser libertario significa no tener que darle cuentas a nadie, salvo a nuestra propia conciencia. Dije libertario, no liberal, por si acaso; mucho menos neoliberal. Estoy asqueado de las ideologías (el liberalismo es una de ellas, y por eso lo rechazo), porque las ideologías no promueven, nunca han promovido, la libertad sino el sometimiento. Ah, y una cosa final, Winston, yo no adjetivo a ninguno de mis amigos o contactos en el Facebook, y por eso -con todo respeto- he pedido siempre y vuelvo a pedir que a mí tampoco me adjetiven; espero no tomen a mal este pedido. ¡Un abrazo!

Las intervenciones de amigos continuaron:

Leo Chávez-Soria: Así es, las ideologías nunca promueven, es como el catecismo, sólo promueve obediencia y no cuestionamientos. Así se habla Ber, sin dios, sin dogma, sin amos ni soberanos. Salud!

Santiago López Maguiña: ¿Es posible vivir en un mundo sin ideologías? Los nihilistas piensan que sí, y entre los más célebres, no hay que olvidarlo, estaba Hitler. Y está nuestro compatriota (aunque para muchos no lo es) Fujimori. ¡Ha revisar bibliografía caracho! ¿Acaso libertarios no se llamaban y se llaman los anarquistas, y acaso el anarquismo no es una ideología? Ahora bien, es interesante mencionar que la libertad es un poder hacer lo que se quiera, condición que supone la inexistencia de obstáculos que vencer, a ella se opone la independencia que poder no hacer, condición que supone la posibilidad de negar una orden considerada injusta o no querida. Personalmente prefiero ser independiente que se libre. No independiente ideológicamente, eso es imposible, sino independiente respecto de los que mandan y pretenden mandar.

Bernardo Rafael Álvarez: "No independiente ideológicamente, eso es imposible, sino independiente respecto de los que mandan y pretenden mandar." Finalmente esto es, en concreto, a lo que apunto, querido Shanti (contra las ideologías de los que mandan o pretenden mandar). ¡Un abrazo, caracho!

Winston Orrillo: Lástima que la obsolescencia de los que creen que están "por encima de las ideologías" todavía subsista. Vallejo diría: "Allá ellos, allá ellos". Para qué perder el tiempo en discusiones con quienes, a priori, creer tener la razón porque están, como diría el filósofo, "más allá del bien y del mal". Pero da lástima cuando uno ve cómo subsisten estas ucronias en pleno siglo XXI. Los que no entienden qué es un plagio, los que no han utilizado, profusamente las citas -lean el descargo de Giacosa en Hildebrandt de hoy- ésos tienen siempre que sentirse dolidos cuando se les ve, alineaditos, con el terrorismo mediático realmente existente. Porque no es solo esto de Giacosa, querido Bernardo, están tus posiciones anti República Bolivariana de Venezuela, un sólido bastión contra el imperio genocida más bárbaro de la historia del hombre. Y no sigo porque tú crees tener la razón. Allá tú.

Bernardo Rafael Álvarez No creo tener la razón, ni jamás he afirmado tal cosa, estimado Winston. Tengo mi razón, simplemente eso: mi razón. O, como suele decirse: mi verdad. Y no espero que la compartan los demás, ni quiero imponerla. Esto es contra lo que siempre he estado y estaré: contra la imposición de verdades ajenas. Contra todo tipo de dictaduras. Y esto que pienso no supone que yo me sienta "por encima de las ideologías". Pensar tal cosa sería signo de una descabellada frivolidad, de una inmodestia sin límites. No me pongo por encima de las ideologías; solamente las rechazo, me hago a un lado. Porque de lo que estoy convencido (y no es que alguien me haya convencido, por si acaso) es de que las ideologías no son solo un conjunto de ideas luminosas que pueden ayudar a enrumbar el destino de las sociedades; son, sobre todo, instrumentos de dominio, herramientas empleadas para sojuzgar. Antoine Louis Claude Destutt inventó ese nombre, pero no sería descabellado pensar que le hubiese gustado emplear, más bien, este otro: ideopatía, es decir: enfermedad generada por la inoculación de ideas, o ideas que se inoculan para generar enfermedades. Y, bueno, es cierto: no solo es el tema de Giacosa (Giacosa, finalmente, no es el tema: el tema no es la persona, sino el acto de plagiar); también por lo de Venezuela, es cierto, y sobre este tema nuestras discrepancias vienen de hace varios años. Sin embargo -no sé si lo recuerdes- en lo que sí hemos coincidido es en nuestra admiración sincera a la figura de Hugo Chávez: su calidad personal, a pesar de nuestras inconciliables posiciones en torno a sus actos políticos. En torno a Nicolás Maduro la cosa es distinta. Y en esto sí debo repetir las amables palabras que has dicho aludiéndome: "para qué perder el tiempo en discusiones" referidas a un personaje (Maduro) que solo puede generar hilaridad. Respeto tus puntos de vista y la simpatía que sientes por algunos líderes y gobiernos, y respeto también la legítima antipatía que te producen otros líderes y gobiernos. Pero yo no tengo que sentirme obligado (ya lo dije antes) a alinearme con ellas. Si hay puntos en los que pensemos igual, bacán. Pero hay uno, creo estar seguro, desde el que que nada ni nadie (eso espero) va a lograr que caminemos por senderos que se bifurcan: en la estimación, en la amistad que te tengo. Sueño con una patria justa, pero libre. Libre de todo: de hambre, de injusticias, de temores, de odios, de violencia, pero libre también de dictadores y de mesías, y algo más: libre del opio de las ideologías que adormecen y someten. Lamento que el izquierdismo que practico sea digamos un izquierdismo "atípico", porque está contra los dioses y las dictaduras, y es capaz, también, de ver -además de virtudes- defectos no solo en la derecha sino también en la izquierda misma, de verlos y decir que los ha visto (no ocultarlos). No tengo previsto cambiar mi posición. Soy, quiero ser siempre, libertario (que implica una actitud, un comportamiento, una manera de vivir y de pensar, y no una ideología) y no liberal y mucho menos neo liberal (porque esto corresponde a una ideología: el dominio sobre todo del capital, sus abusos e injusticias). Bien, Winston, finalmente te digo: gracias por tu sentencia final: allá yo (😊). Por si acaso, no vale enfadarse. Un abrazo, hermano. Nos vemos en el Instituto Porras, para celebrar ese bellísimo soneto a tu tía Teresa.

Santiago López Maguiña: 1) ¿Verdades ajenas? O sea, propones Bernardo, que existen verdades propias. Las verdades, en cambio, no son ni ajenas ni propias, son verdades a secas. Ahora bien, no es fácil explicar una verdad, pero podría decirse que es aquello en lo que se conviene en afirmar que es lo objetivo. Conviene, digo, esto es, aquello en lo que se acuerda genéricamente tomar como tal. Plagio a Alain Badiou, quien a su vez plagia a Descartes. 2) No es posible estar por encima ni al costado de las ideologías. Estas constituyen nuestras miradas, nuestros sentimientos, nuestras prácticas. Son estructuras que surgen de nuestro hacer diario, de las relaciones que establecemos con nuestros semejantes. La teoría de las ideologías es un punto bien conocido en las ciencias humanas y sociales. Louis Althusser acaso es quien mejor la ha desarrollado. Quizás convenga un repaso de sus libros La revolución teórica de Marx e Ideología y aparatos ideológicos de Estado. Todavía sigue vigente. 3) ¿Ha plagiado Giacosa? Víctor Hugo Velázquez ha escrito un texto que circula en las redes sociales, yo mismo lo he colgado en mi muro, donde demuestra que no hay plagio en los textos del periodista. En el mundo de los discursos, por lo demás, siempre se cita. Todo texto es una red de remisiones a otros textos.

Bernardo Rafael Álvarez: De acuerdo, Shanti, en cuanto a lo de las ideologías. Antes ya te lo había dicho. Comprendo que lo que dije no es tan obvio en cuanto a eso, pero a lo que me refería es no a las ideologías como "estructuras que surgen de nuestro hacer diario" (son tus palabras). No. Sería absurdo negar eso, rechazarlo. De lo que hablé (también empleando tus palabras), es de independencia respecto de ideologías de los que mandan o pretender mandar. Es que somos usualmente elípticos: decimos, por ejemplo, "fulano no tiene carácter", pero lo que queremos decir realmente es que es débil de carácter; decimos "no me importa la política", pero lo que queremos decir es que rechazamos la política de los partidos; decimos "Juan no tiene personalidad", pero queremos decir, más bien, que tiene doble personalidad. En cuanto a las verdades, la cosa cambia. Insisto: hay verdades propias y ajenas y, claro, hay también verdades universales. Las que son asumidas por unos y las asumidas por todos. La verdad no es un ente que viaja por los espacios, errante. La verdad es, sobre todo, una asunción y una certeza. Por eso dije, claramente: "Tengo mi razón, simplemente eso: mi razón. O, como suele decirse: mi verdad." ("como suele decirse"). ¡Un abrazo, Shanti!

lunes, 25 de noviembre de 2013

DE LA DECONSTRUCCIÓN Y LA FETIDEZ *


Pallasca, año 1966. Allí escribí mi primer poema “con moco en los labios”. Cursaba el quinto de primaria en la escuela Prevocacional 293 y mi profesor o, mejor dicho, mi maestro era el maestro Rafa, padre y amigo mío. Se trataba de un poemita-homenaje a quien -para los niños de entonces- era el héroe del lugar por excelencia, Andrés Gavancho, un hombre que, según se nos había dicho (verdad o mentira, no sé) aun con la lengua seccionada por los chilenos, seguía dando vivas al Perú de Cáceres. 

 El poema desapareció, pero me dejó el regocijo de haber recibido la primera y única felicitación: la de mi progenitor, un poeta inédito autor de acrósticos, monólogos y canciones, y maestro, siempre maestro.

 No volví a escribir sino hasta cuando cursaba el tercero de secundaria. Siempre he sido y sin duda sigo siéndolo, tímido y callado, y es por ello que habiéndome enamorado de una compañera de clases sin atreverme a decirle nada al respecto, opté por torturar frenéticamente a una por cierto leal confidente, la hoja de papel, con confesiones delirantes y extraños poemas como uno titulado “Color de barro”. Ahora que han pasado treinta años (¡asu diablo, tanto tiempo!) advierto que ya entonces comenzó a manifestarse ese afán de capturar el contrasentido de lo real a que hace alusión Tulio Mora. Allí, entre la sopa de chochoca, el té de panizara y las cachangas de mamá Abigaíl, nació un poeta, como casi todos: amando. 

Aquella chica se trasladó de colegio, porque la muerte anunciada del nuestro estaba a punto de hacerse realidad; yo esperé un año. Del San Bautista de mi pueblo me fui al San Juan de Trujillo. Mezclado con la nostalgia y la esperanza, llevé conmigo el placer de haber visto publicados mis primeros poemas, en Conchucos y en Ambo: una sensación inefable, esa que da el haber querido ser poeta y tener la certeza de que ya, irremediablemente, lo era. Con inusitada intensidad, debido tal vez a esa suerte de melancolía un tanto absurda por el recuerdo de un amor que, digamos, fue y no fue y dejó de serlo, seguí escribiendo en la ciudad que ahora soportaba mis torpes pisadas. Hice algo de periodismo y leí casi sin tregua. A las lecturas de VallejoHeraudJoyce –concretamente Música de Cámara, traducido por Carlos Eduardo Zavaleta-, CummingsValcárcel, se sumaron las de HomeroDante, AdánOquendo de AmatWestphalenRomualdo… Nuevas ciudades, nuevas experiencias. Yo, sin embargo, un recién bajado. 

Terminada la secundaria me vine a Lima: año 72. Quise publicar un librito cuyo título era “Recóndita”. Ya asistía a la Villarreal y Juan Velasco tosía con más frecuencia en sus discursos. Lamentablemente para ese poemario conocí a Hora Zero, primero en el quiosco de don Néstor Jáuregui, padre de Eloy, y luego a través de Ricardo Oré y Juan Ramírez Ruiz. Aparecieron José Cerna, Elías Durand, Alberto Colán, Yulino Dávila, Jorge Nájar, Jorge Pimentel, Enrique Verástegui, también Eloy. El inolvidable 444 del jirón Ancash, donde vivía el autor de Un par de vueltas por la realidad fue –como el Palermo en sus últimos buenos tiempos, el Wony, el Tívoli y el Cordano- una especie de escuela para mí. Época perdurable en la memoria. Época en que se podía conversar alrededor de solo unas tazas de café, porque la cerveza y el ron no llegaron a humedecer significativamente (ni envilecer) nuestros “horizontes cuadrados”.  

Descubrí que Hora Zero significaba un nuevo espíritu, pero yo seguía siendo “un recién bajado”. Esto generó en mí una suerte de “shock” que dio lugar a que mis lecturas, influencias e inquietudes anteriores se replegaran en un paréntesis. Desestimé mi proyecto y, creo que con cierta dosis de torpeza, comencé a escribir como los autores de Palabras urgentes. El producto fue Aproximaciones & Conversaciones, que apareció en enero del 74.  

Hora Zero como grupo propiamente dicho iba desapareciendo, pero sus efectos como movimiento, como actitud, se extendían en el interior del país y en el extranjero. Los primeros, más allá de las fronteras, en suscribir la nueva propuesta, naturalmente con sus propias particularidades o variantes, fueron los infrarrealistas, de México, uno de los cuales, Mario Santiago Papasquiaro, valioso poeta y amigo epistolar, dejó de existir físicamente hace algo más de un año, bajo las llantas de un carro. 

Proseguí mis lecturas y el ejercicio de garabatos sobre montones de papel. Alguna vez, no quiero recordar por qué malhadada motivación, rompí y quemé casi todos mis poemas: me quedé con un dolor sin alivio pero, ello no obstante, reconozco que esa actitud neroniana y virtualmente filicida sirvió para encontrarme. Las lecturas de Beckett, Kafka, Artaud, Burroughs, me ayudaron; el Joyce de Ulises y Retrato de Artista Adolescente, el Pound de Cantares, el Sartre de La Náusea, aportaron también su cuota. 

Buscándome quise hallar una poética que de algún modo y con grotesca fidelidad pudiese, al mismo tiempo, retratarme y retratar al mundo. Sentí que el mundo era un laberinto esquizofrénico donde los valores positivos parecieran una pluma frente al plomo de los negativos. Confieso que no ha variado mi impresión y que esta es la misma respecto de mi alma. La reproducción poética de esta desquiciada realidad pasaba por la conjunción fragmentaria y en apariencia incoherente de surrealismo, impresionismo, abstracción y cubismo, pero no un cubismo visual sino semántico. En suma: a lo absurdo aplicarle una resonancia también absurda. Aposté a ello. El resultado primogénito fue “K”, escrito en 1976 y publicado al año siguiente. Así, en rigor, comenzó a generarse Dispersión de cuervos que, en efecto, significa una renuncia de la época, y es también (aquí debo pedir perdón por la osada, desproporcionada e insolente inmodestia) expresión de lo que llamaría poética de la deconstrucción y la fetidez; espejo de impíos parroquianos, demonios, desorden, irreverencia, frustraciones, Tánatos y hedor, a los que, sin lograrlo, trata como alquimista de transmutar en oro.  

Un libro que, como objeto de edición propiamente dicho, se debe a la incitación de Juan Ramírez Ruiz, Ricardo Oré, Teófilo Gutiérrez –su cuidadoso editor- y Tulio Mora, quien en algún momento llegó a decirme: “si no publicas te pego”. Ya lo publiqué. Y el haberlo hecho me ha otorgado la certidumbre de que este libro tiene una virtud: la virtud de haberme librado de una reverenda pateadura.  

Este mundo, que puede ser mejor pero se empeña en ser peor, tiene en su seno, gracias a Dios, a los demonios que, aunque a menudo no lo logran, quieren y buscan hacerlo feliz. Esos demonios son los poetas. Yo ya gané un chorro de felicidad por haberme enrolado en sus filas.  

Tal vez sea vano sueño que la poesía cambie al mundo pero, como en el cuento, logrará, al menos, que el mundo no me cambie a mí.  

¡Viva la poesía!


  

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*(Palabras dichas -durante la presentación de mi poemario "Dispersión de cuervos"-  en el Instituto Raúl Porras Barrenechea -Lima-, el 26 de mayo de 1999).

jueves, 31 de octubre de 2013

ANIVERSARIO DEL DISTRITO DE PALLASCA: MIS CONSIDERACIONES HISTÓRICAS Y JURÍDICAS

A la memoria de mi padre, el Maestro Rafa




1.

El Decreto del 2 de enero de 1857 es considerado hasta ahora como la referencia (única con que se cuenta) acerca de lo que sería la creación del mayor número de distritos peruanos, incluido Pallasca. Así, por lo demás, aparece admitido en el minucioso y prácticamente completo Libro que Carmen Lozada publicó el año 2000 (Perú: Demarcación Territorial. Fondo Editorial del Congreso del Perú). Debo indicar, sin embargo, que la norma legal referida no dice textualmente que con ella se crea distrito alguno. Lo que hace el decreto firmado por Ramón Castilla es crear las primeras municipalidades en el Perú (que, como señala en su único Considerando, fueron "establecidas por la Constitución"), y lo hace con el propósito de formar el "Registro Cívico base fundamental de las elecciones populares, y para satisfacer las necesidades locales de la administración pública". Y, según puede desprenderse de su lectura, aparentemente, los distritos ya estaban creados al momento de su promulgación.


En el caso de Pallasca se da lo que señalo a continuación. En primer lugar, la Provincia es nombrada entonces no como la conocemos ahora sino como Conchucos, con ocho distritos (Sihuas, Piscobamba, Pomabamba, Pallasca, Cabana, Tauca, Llapo y Corongo). Nuestro Distrito (así aparece en el decreto: como Distrito y no como pueblo o parroquia, o con otra denominación política) figura con ocho Municipales, que son los miembros de la Municipalidad.


Debemos entender, en consecuencia -repito-, que los distritos no fueron creados por el decreto de Castilla, dado el 2 de enero de 1857; estos -el distrito de Pallasca incluido- debieron haber sido creados antes, tal vez muchísimo antes. Se sabe -gracias a que he tenido acceso a un documento (emitido por autoridad legítima) facilitado por nuestro paisano Ireno Aguilar- que, en el caso de Pallasca, esto debió haber sido así porque en 1849 (año de ese documento) ya era designado como Distrito.


Carezco de fuente documental que permita establecer con precisión y fehacientemente cuándo y con qué norma fue creado como tal, pero si fuera dable afirmar que los distritos, todos o casi todos, fueron creados por el solo mandato de la Constitución Política, entonces podría señalar tal vez enfáticamente lo siguiente: que el Distrito de Pallasca habría aparecido como tal ya en 1823, año en que se dio la primera Constitución de la República. Digo esto porque en su Artículo 7º establece que el territorio nacional "Se divide (...) en departamentos, los departamentos en provincias, las provincias en distritos y los distritos en parroquias". Bajo tal consideración, no resultaría, pues, descabellado pensar que uno de esos distritos pudiera haber sido el nuestro; es decir, que el año 1823, aparentemente, se habría creado el Distrito de Pallasca. Y, si hubiera sido así, la celebración de su aniversario, por consiguiente, tendría que hacerse los días 12 de noviembre de cada año, porque corresponde a la fecha en que se dio la referida Constitución Política.



2.

Empero, es necesario tener en cuenta una cosa: la Constitución de 1823, aprobada por el  Primer Congreso Constituyente del Perú, y promulgada por el presidente José Bernardo de Tagle (más conocido como Marqués de Torre Tagle), prácticamente perdió vigor apenas fue promulgada. La azarosa y tensa situación vivida entonces, cuando aún no se había dado la batalla final para asegurar, irreversiblemente, la Independencia, no le fue favorable a dicha Constitución. El propio Congreso dispuso que se suspendiera su ejecución o puesta en práctica dado lo incompatible que resultaba con el ejercicio dictatorial de gobierno para el que Simón Bolívar ya había sido autorizado el 2 de setiembre de aquel año,  como "suprema autoridad”. Solo cuando el régimen del venezolano universal acabó, pudo recuperar su vigencia; esto ya en 1827.


La “Constitución vitalicia”, que es como se llamó a la que fue promulgada durante el mandato de Bolívar (en julio de 1826) excluyó de la demarcación territorial la denominación de distritos dada anteriormente a las circunscripciones cuyo gobierno, según el artículo 124º de la primera norma constitucional de la República, correspondía a los gobernadores. Esta vez la división política consideraba departamentos, provincias y cantones. Se indicaba, asimismo, que la “división más conveniente” del territorio nacional debía hacerse mediante ley, y se disponía que “otra fijará sus limites de acuerdo con los Estados limítrofes”.


Un hecho importante que es conveniente resaltar es que Bolívar en junio de 1825 había convocado a un Congreso General para el 1º de febrero del año siguiente, a fin de que por primera vez se procediese a la realización de “las primeras elecciones parroquiales, y seguidamente las que corresponde para el nombramiento de diputados a Congreso y diputados departamentales”. Es esta disposición la que es considerada como la partida de nacimiento de las provincias en el Perú, habida cuenta que, al dárseles a sus pobladores el derecho político de sufragio e institucionalización a sus autoridades, se les otorgaba en realidad a las respectivas jurisdicciones la legítima categoría que les correspondía; porque, como hay que entender, una provincia no solo es un área geográfica con pobladores o una simple denominación, sino, repetimos, una jurisdicción, es decir un territorio con gobierno, con autoridades.


Bien, en marzo de 1828, casi dos años después de haberse alejado Bolívar, fue aprobada la que, finalmente, sería la primera más sólida y decisiva Constitución que tuvo el Perú, la que, digamos, sentó lo que habría de ser las bases constitucionales de nuestra patria o, como la denominó Manuel Vicente Villarán, “la madre de todas nuestras constituciones”. Aunque, en realidad, su permanencia fue breve, se trata de la Constitución que ratificó y consolidó el régimen interior de la República el cual quedó establecido en departamentos, provincias y distritos; es, también, hasta donde hemos podido investigar, la Constitución que inaugura, o da el mandato como primer paso, de lo que sería el sistema municipal en la República: “En toda población que por censo deba tener Colegio Parroquial, habrá una junta de vecinos denominada Municipalidad” (Art. 140º), bajo cuya autoridad está “la dirección de sus intereses locales”, sobre los cuales podrá emitir mandatos o disposiciones que “no pueden ser contrarias a las leyes ni al interés general” (Art. 141º).


En consecuencia, como ya lo dije, por el hecho de “haber nacido muerta” la Constitución dada el 12 de noviembre de 1823, es decir unos dos años y meses después de proclamada la Independencia por don José de San Martín, lo que ella dispuso respecto de la demarcación territorial que quiso consagrar (departamentos, provincias, distritos y parroquias) prácticamente no pudo hacerse realidad cuando correspondía. Este mandato recién llegó a tener vigencia a partir de 1828 que es cuando, como ya lo he señalado, también se ordenó, constitucionalmente, que se crearan las primeras municipalidades en el Perú, precisándose que la determinación del número de ellas, las reglas de su elección, y sus atribuciones, se dé mediante ley.



3.

Repito: una provincia no solo es un territorio únicamente, ni solo un nombre; es una circunscripción con instituciones políticas o administrativas y autoridades legítimamente establecidas. Lo mismo debemos decir respecto de lo que es un distrito. Y bien sabemos que distritos son “las demarcaciones en que se subdivide un territorio o una población para distribuir y ordenar el ejercicio de los derechos civiles y políticos, o de las funciones públicas, o de los servicios administrativos” (DRAE, 22ª Edición, 2001). Eso es, en buena cuenta, lo que dispuso la Constitución de 1828. Al establecer el “Régimen interior de la república”, en su artículo 134º  señala que los distritos serán conducidos por la autoridad de un Gobernador que, jerárquicamente, estará por debajo del Subprefecto. Y en el artículo 140º se da digamos la partida de nacimiento de las municipalidades al expresarse lo siguiente: “En toda población que por el censo deba tener Colegio Parroquial, habrá una junta de vecinos denominada Municipalidad”. Estas poblaciones, es decir los distritos, son lo que la anterior Constitución (la de 1826) había nombrado como “Cantones”. Por carecer de información exacta, en un momento creí que los cantones fueron lo que en el Reglamento Provisional del 12 de febrero de 1821 (firmado por José de San Martín) se llamaban “partidos”. Intuí esto porque en el punto 3 del referido Reglamento se dice que “Los jefes de partido que antes se denominaban sub-delegados, se llamarán gobernadores, y ejercerán las mismas funciones de aquellos”. Los gobernadores son autoridades no de nivel provincial, sino distrital. Pero al echar una mirada al punto 1, encontré que allí se dice esto: “El territorio que actualmente se halla bajo la protección del Ejército Libertador, se dividirá en cuatro departamentos, comprendidos en estos términos: los partidos del cercado de Trujillo…”. Donde no se presta a confusión, es en el Decreto Supremo emitido tres años después, el 21 de junio de 1825 (estando en el poder Simón Bolívar), cuyo artículo 8 señala con claridad que partidos, o corregimientos, corresponden, efectivamente, a lo que son las provincias (también se llamaban intendencias).



4.

Pero (esto es lo más importante para el propósito de este ensayo) aquí surge una imprescindible interrogante: ¿Cuándo aparecieron realmente, es decir de modo concreto, con la respectiva e inconfundible ubicación geográfica y sus fronteras, los distritos (o demarcaciones territoriales legítimamente establecidas, con sus respectivas instituciones y autoridades)?


Una Constitución Política -además, entre otras cosas,  de fijar los límites y definir las relaciones entre los poderes del Estado y sentar las bases gubernativas y de organización- dispone, genéricamente, la demarcación territorial, es decir, señala cómo una República debe estar dividida política o administrativamente. Pero la creación jurídica de cada uno de los pueblos organizados se da (o, digamos, debería darse) mediante una ley específica. Échese uno a buscar esa ley.



5.

En el caso del Perú, estos pueblos (la gran mayoría, quiero decir) ya existían cuando nació la República y gran parte de ellos tenían, obviamente, sus respectivas autoridades. Durante la Colonia no existieron propiamente las municipalidades o, mejor dicho, este nombre no fue usado para designar a los que fueron virtualmente los “gobiernos locales” de entonces. Estos gobiernos que, según las Leyes de Indias, tenían funciones de carácter político y económico y velaban por el ornato y aseo y controlaban la buena calidad de los comestibles, entre otras cosas, y hasta administraban justicia civil y penal, eran conocidos como ayuntamientos o cabildos;  existían en los pueblos con categoría de ciudad o de villa. Sus reuniones o asambleas eran de dos tipos: aquellas en que participaban solamente los integrantes de la corporación, y se llamaban cabildo cerrado, y las que contaban con la presencia activa del vecindario y su nombre era cabildo abierto.  Se hablaba de villas y ciudades, que son digamos categorías no políticas sino honoríficas que se daban, por méritos particulares, a los centros urbanos (“casco urbano”, urbe, lo opuesto a lo rural). Y no se aludía con tales términos a las áreas relativamente mayores en que pueden incluirse anexos, caseríos y parajes; es decir, todo el espacio geográfico que corresponde a lo ahora conocemos propiamente como distritos.


La respuesta a la interrogante es, pues, obvia: los distritos en el Perú aparecieron durante la etapa republicana, lo que se hizo por el expreso mandato dado en principio por la Constitución de 1823 que, aunque -como expresé al comienzo- nació sin generar efecto inmediato, lo cierto es que sus disposiciones fueron posteriormente efectivizadas (a partir de 1827). Pero también es cierto que no existe documento alguno, de carácter oficial, con el cual pueda probarse una aseveración respecto de cuántos y cuáles fueron los primeros distritos creados y cuál fue la norma específica con la que se ejecutó la prescripción constitucional. Un muy bien informado trabajo que publicó el que fuera el Ministerio de Hacienda y Comercio, a través de la Dirección Nacional de Estadística y Censos (Primera edición en 1946 y segunda, en 1968), y que estuvo a cargo del especialista Justino M. Tarazona, lo dice textualmente: “En cuanto a los distritos, a pesar de haber comenzado a figurar a la vez que las provincias, desde la Dictadura de Bolívar, no ha sido posible encontrar documento alguno oficial que haga la relación de todos ellos, sino hasta el año 1834, en que la Guía de Forasteros del Perú la consigna por primera vez en un cuadro”.



6.

"Garantía de Propiedad otorgada por el
Juez de Paz Marcos Pizarro, en 1849.
"Hijuela de Tambamba",
documento del 8 de abril de 1839.
Sin embargo, aunque en el Cuadro de la mencionada Guía de Forasteros (pág. 114) aparece Pallasca entre los distritos, existen documentos de la época en que solo se le nombra como pueblo. Uno de esos documentos es la “Hijuela de Tambamba” (lo tengo en mi poder). Veamos lo que dice (transcribo textualmente la parte inicial): “En el pueblo de S. Juan Bautista de Pallasca en ocho días del mes de Abril a mil ochocientos treinta y nueve años ante mí el Juez de Paz es presente el ciudadano D. J. Gabriel Rubiño vecino de este dichoPueblo (…)”. El documento está redactado en Papel Sellado (“Sello Sexto para los años de 1838 y 1839”, con el valor de “Medio Real”) en cuya parte superior izquierda aparece un sello con la siguiente inscripción: “Estado Nor Peruano”, en referencia al “estado libre e independiente” que con ese nombre fue creado por la Constitución del 6 de agosto de 1836 y estaba conformado por los departamentos de Amazonas, Junín, La Libertad y Lima.



7.

Ahora bien, ¿cuándo aparece la denominación oficial de distrito? El documento admisible, el único que he podido conocer hasta la fecha, en que a Pallasca ya se le nombra como Distrito, corresponde a 1849 y es el mencionado al principio de este ensayo. Se trata de un curioso o pintoresco documento (por la forma de su redacción y los inescrupulosos errores ortográficos) que es una suerte de “garantía de propiedad” que el Juez de Paz, llamado Marcos Pizarro, le otorga a un poblador pallasquino, asegurándole que “no consentirá que nadie se meta” en sus pertenencias. Lo transcribo a continuación, textualmente, es decir sin modificación alguna: “Juzgado de Paz del Distrito de Pallasca y Octubre 14 de 1849.-El ciudadano D. Jose Peres por ningún aspecto deberá soltar las tierras que tiene compradas a D. Domingo Belasques porque la escritura de secion y donacion que le hase el otro D. Jeronimo Quiñones a su hija Feliciana Quiñones está con todas las formalidades correspondientes y estar satisfecho este jusgado de esta venta no consentirá que ni D. Jeronimo ni otro ningo (sic) se meta en sus pertenencias y para su constancia le doy este Visto.-Marcos PizarroSi bien está referido a un asunto de carácter privado, se trata en realidad de un documento oficial puesto que fue emitido por autoridad legítima: un Juez de Paz. Como tal, resulta válido al menos para ratificar una cosa: el distrito de Pallasca habría sido creado antes de que Ramón Castilla firmase el Decreto del 2 de enero de 1857 que, sin embargo –repito-, es considerado hasta ahora como la partida de nacimiento no solo del nuestro sino de prácticamente todos los distritos del Perú.


Justino Tarazona, en el libro que he citado, expresa como yo lo hago ahora, que “No se conoce ninguna ley ni decreto de carácter general” que haya dispuesto que las parroquias pasaran a ser distritos; “pero –agrega- ese es el hecho que aparece de todos los documentos oficiales que datan desde la administración dictatorial del Libertador, durante el cual estuvo encomendado el mando político de los departamentos a prefectos, el de las provincias a intendentes y el de los distritos a gobernadores, según prescribía el capítulo 9º de la Constitución de 1823”. Cierto, ese es el hecho: “siguieron (continuamos con Tarazona) subsistiendo los departamentos que ya había, pasaron a ser provincias los partidos de que las constaban, y las parroquias formaron por lo común los distritos”. Eso, como muy bien dice el autor citado, “desde la administración dictatorial del Libertador” Simón Bolívar.



8.

Debo indicar, ello no obstante, que -como he podido ver en los documentos de la época, uno de los cuales es el que aquí hemos reseñado (la “Hijuela de Tambamba”)- incluso hasta varios años después de haber dejado el poder el venezolano y cuando ya había fallecido, Pallasca seguía siendo nombrado como pueblo y no como distrito. 


Sin embargo, teniendo en cuenta la “garantía de propiedad” redactada y suscrita por el Juez de Paz Marcos Pizarro, el 14 de octubre de 1849, hay razón –creo- para admitir que recién en la década del 40 del siglo XIX, Pallasca pudo haberse convertido en distrito; pero la verdad es que no hay pruebas indubitables para corroborarlo.  La Guía de Forasteros antes aludida es referencia histórica valiosa, pero -aún a pesar del escudo peruano que aparece en su portada- no tiene (hasta donde puedo entender) carácter oficial y, más aún, no da información precisa acerca de cuándo fueron creados los distritos.


Aquí surge la tercera insoslayable pregunta: ¿Cuándo exactamente ocurrió aquello: Pallasca convertida en Distrito? Imposible saberlo.



9.

La información específica con que se cuenta acerca de los distritos con creación más antigua es la referida a los siguientes que están ubicados en el Cusco: Yanaoca y Pampamarca, en la provincia de Canas; Maranganí, en Espinar; y Condoroma, Coporaque y Pichigua, en Espinar. Esta creación se produjo -según registra Carmen Lozada, y es un hecho aceptado oficialmente por  esos pueblos-  por Ley de 29 de agosto de 1834 (es decir, después de publicada la Guía de Forasteros tantas veces citada, que es de 1833), que es la Ley Reglamentaria de Elecciones dada al amparo de la Constitución del 16 de junio del referido año. Posteriormente, el 2 de mayo de 1854, fueron creados, por Ley dada por don Ramón Castilla, sesenta y cuatro distritos en el Departamento de Puno, entre los cuales están Ayaviri, Ananea, Pichacani, Cupi y Macavi, Huancané, Zepita, Ilave, Umachiri, Arapa y Putina.


Una gran cantidad de otros distritos a nivel nacional fueron creados por leyes dadas en el siglo XX. Y hoy –siglo XXI-, en el mes de setiembre del 2013, acaban de  ser creados dos, Canayre y Anchihuay, en Ayacucho. Pero la gran mayoría aparece ante los ojos de todos como creados del 2 de enero de 1857. Así está aceptado. Ese es –como diría Tarazona- el hecho admitido.


Cabe, como razón para ello, la explicación que ya he dado: Un distrito, como también lo es una provincia, no solo es un área geográfica con pobladores o una simple denominación, sino, repito, una jurisdicción, es decir un territorio con gobierno, con autoridades; eso es lo que le da la categoría correspondiente. El gobierno en tales circunscripciones es ejercido por las municipalidades. Un distrito, para ser tal, debe estar legítimamente constituido, es decir, estar en condiciones de funcionar como tal, política y administrativamente.


Por ello, aun habiendo indicios de que Pallasca como distrito habría sido creado antes, lo cierto es que el 2 de enero de 1857 es la fecha que por razones legítimas debe ser considerada como el día de su creación política, porque el Decreto dado entonces por el Presidente Ramón Castilla, al simple nombre de Distrito que, según se desprende del documento antes reseñado y transcrito, ya habría tenido Pallasca, le otorgó la respectiva categoría jurídica con absoluta plenitud, al disponer que "en conformidad de la ley orgánica de 29 de noviembre último, habrá Municipalidades en los lugares y con el número de miembros expresados a continuación”. Uno de esos lugares fue Pallasca, a cuya Municipalidad se le asignó legalmente ocho miembros. Se efectivizó, así, la creación de "las primeras Municipalidades, establecidas por la Constitución", como reza la parte considerativa del Decreto. (Si alguien tiene información de que Pallasca adquirió la categoría de Distrito en otra fecha, convendría que lo demuestre con pruebas fehacientes).



10.

En Pallasca, desde hace algún tiempo, se viene celebrando, y aquí en Lima se hizo una vez, en 1998, el aniversario de Pallasca, el 7 de octubre. En Lima, la celebración fue –se dijo textualmente- por el “centenario de la ciudad de Pallasca”; allá en nuestro pueblo, en cambio, se viene haciendo (según disposición de la Municipalidad), porque se ha asumido que el 7 de octubre es la fecha de “aniversario de creación del distrito”.  En torno a esto, el 3 de enero del 2012 tuve a bien publicar en la Internet un artículo en que dije lo que aquí procedo a transcribir:
Le que eleva a la categoría de Ciudad
 a la Villa de Pallasca


El 7 de octubre correspondería probablemente al aniversario de la elevación de la Villa de Pallasca a la categoría de ciudad. No es el aniversario del distrito como tal. Las celebraciones de Pallasca como ciudad -que son justas, legítimas y convenientes- si nos atenemos en rigor a lo que es real, debieran involucrar a los pobladores del área urbana de Pallasca en la que se encuentran los barrios de Quichuas, Guagalbamba, Checras, Toronga, Chalacmalca y Chaupe. Porque, para decirlo con la más simple de sus acepciones, ciudad es "lo urbano, en oposición a lo rural". Y en el caso de Pallasca, la ciudad no incluye a Llaymucha o Shindol, ni a los demás anexos o caseríos y mucho menos a los parajes como Callanga, Tambamba, Paranshyam, etc.. Ciudad es, pues, para circunscripciones como la nuestra, en que se dan lo urbano y lo rural, un concepto excluyente. Tiene mucho de honorífico, pero su significado es un privilegio que no envuelve a todo el distrito. El distrito propiamente dicho es más amplio porque se trata de una demarcación política y administrativa cuyos límites están dados por aquella línea cerrada e invisible que lo separa de los otros distritos; y aquí sí está "lo urbano y lo rural": los seis barrios, además de Shindol, Llaymucha, Cuymalca, Culculbamba, Huachaullo y Paccha y todos los parajes. La autoridad municipal y todos nosotros, por ello, debiéramos impulsar de modo más significativo (…)  la celebración, como se merece, del aniversario de creación política de nuestro distrito, porque esto corresponde, en buena cuenta, al cumpleaños de Pallasca.”




11.

CONCLUSIONES

1: Por falta de prueba documental, resulta imposible determinar cuándo exactamente fue creado el Distrito de Pallasca.


2: Es razonable, sin embargo, suponer que su creación pudo haberse dado durante la década de 1840. Esto lo digo en consideración a un documento de la época que avala tal presunción; pero no hay pruebas indubitables para corroborarlo.


3: Un Distrito es más que un nombre, incluso más que un área geográfica con pobladores. Para serlo debe tener, además y sobre todo, la categoría política y administrativa correspondiente.


4: Un Distrito no solo es la parte urbana de una determinada jurisdicción o área geográfica; es también las zonas rurales: anexos, caseríos, parajes. Ciudad no es sinónimo de distrito.


5: Un Distrito tiene la categoría de tal cuando está legítimamente constituido, es decir, con las condiciones para funcionar como corresponde, política y administrativamente: con institución de gobierno y autoridades y con el mecanismo electoral pertinente.


6: Pallasca asume esa categoría a partir del 2 de enero de 1857, con la dación del Decreto firmado por Ramón Castilla, que crea la respectiva Municipalidad, con ocho miembros, y da las disposiciones básicas para los procesos eleccionarios. 


7: Por lo dicho, es esa fecha, el 2 de enero de 1857, la que debe ser considerada como la fecha en que Pallasca se convirtió, legalmente, en Distrito.


8: ¿Cuándo debe conmemorarse el aniversario del Distrito de Pallasca? No el 7 de octubre, pues esta sería la fecha de la elevación de la villa de Pallasca a la categoría de ciudad, que se dio en 1898; no de creación del Distrito. Tampoco el 12 de noviembre, que corresponde al día en que fue dada la Constitución de 1823, ya que los mandatos de esta para entonces se encontraban suspendidos.


9: El día que, legítimamente y por corresponder a la única referencia histórica y jurídicamente válida, debe ser admitido como la fecha conmemorativa de la creación del Distrito de Pallasca, es el 2 de enero. Y, como tal, es cuando debería celebrarse el aniversario.