Son peruanismos de larga data que hoy, prácticamente, ya nadie usa. La más lejana referencia documental que se tiene (o, mejor dicho, que yo he encontrado) es Jerga criolla y peruanismos de Lauro Pino, que fuera publicado en 1968. Efectivamente, allí en ese libro; pero solo como adjetivo (en la forma de participio). Curiosamente, el autor no consideró los usos que también entonces eran corrientes, como verbo en infinitivo y, además, como sustantivo. Concretamente, me refiero a estos vocablos: "aparrar", "aparrado" y "aparre".
La
segunda de las voces mencionadas, "aparrado", que, como ya lo dije,
aparece en la publicación de Pino, se encuentra, allí, creo que muy bien
definida, con una sola palabra, así: "Abrazado"; y, como agregado, se
lee lo siguiente: "Se usa refiriéndose a la actitud cariñosa de dos
enamorados en un lugar público". Este verbo (en infinitivo y
participio) y el sustantivo de él derivado, eran, pues, muy comunes hace
algunas décadas.
Y, aunque actualmente pareciera que ya no están en
el uso popular, la Academia Peruana de la Lengua ha hecho bien en reconocer su
calidad de voces propias del castellano peruano y ha incluido las tres formas
mencionadas en el Diccionario de Peruanismos publicado el año
2016; esto me parece, en verdad, muy plausible. A pesar de ello, creo –lo digo
modestamente–, corresponde hacer unos comentarios que espero, –ojalá– no
vayan a resultar imprudentes. Veamos. En su calidad de verbo en infinitivo, («aparrar»)
es definido en el repertorio como «abrazar con insistencia, acariciando
eróticamente»; como adjetivo (que es, también, verbo en participio:
“aparrado”), dice que es el «que abraza y acaricia eróticamente a otra
persona». Cierto, "aparrar" es "abrazar" y, por
consiguiente, "aparrado" es "abrazado" (o sea, el que
abraza o está abrazando): clarísimo. Pero, vale hacer una precisión: está fuera de lugar aquello de que el abrazo (para que se ajuste a
la definición del verbo “aparrar”) tiene que ser efectuado "con
insistencia" o "acariciando eróticamente a otra persona"; no, el
acto de "aparrar" no necesariamente (o no siempre) tiene que llevar
una "carga" o componente de carácter erótico, ya que solo es,
simplemente, el acto físico de abrazar: el abrazo de dos hermanos o el de
un padre y su hijo también es aparrarse.
Ahora veamos lo de «Aparre»; obviamente, sustantivo
deverbal derivado de «aparrar». El diccionario afirma, lacónicamente, que es lo
mismo que «Agarre». Si, asumimos, como corresponde (sin mayor esfuerzo
“intelectual”), que "Agarre" es el acto de agarrar o agarrarse,
resultaría justo aceptar que no hay motivo de reparo a lo dicho por el
diccionario, ¿verdad? Claro. Pero, lamentablemente, no es así. Explico. La
definición de "Agarre" que allí se ha considerado nada tiene que ver
con lo que acabo de indicar, porque se aleja de aquello de lo que debiera ser
indesligable: la idea de asir o coger o, más
puntualmente, agarrar. ¿Por qué digo esto? Porque en el diccionario
(“o lexicón, o tesauro, o elucidario, o calepino, o repertorio, o siete mares,
o como quiera llamarlo la ‘ciencia’ de ciertos filólogos nativos”, como había
escrito el inolvidable Goyo Martínez en su delicioso artículo titulado
"Entre jocundo y jofaina", de mayo del 2004), repito, en el
diccionario motivo de este comentario, se lee que "Agarre" es el
«beso largo, repetido y apasionado dado en la boca acompañado de caricias y
abrazos»: «Beso largo, repetido y apasionado». Y la verdad es que tal cosa no
es cierta: en el concepto de “agarre”, lo referido a la intervención de las manos y brazos no
es algo agregado, accesorio, secundario, sino lo principal (repito: por lo de
“agarrar”). El error del diccionario está en haber considerado que el beso
("largo, repetido y apasionado") es la condición esencial que aporta
el significado correspondiente al sustantivo que, insisto, es derivado del
verbo "agarrar" (“agarrar” no es, estrictamente, “besar”); y esto,
naturalmente, ha dado lugar al error respecto del sustantivo “aparre”.
Concluyo: hay un error en el Diccionario de Peruanismos que, creo, debiera ser
corregido.
¿Cuáles serían, entonces, las definiciones
adecuadas para “aparre”, “aparrar” y “aparrado”? Creo que, puntualmente, le correspondería
una palabra, como definición, a cada uno de los términos mencionados, un sinónimo: “aparre”:
abrazo; “aparrar”: abrazar; “aparrado”: abrazado. Podría agregarse,
naturalmente, el adjetivo “cariñoso”, pero no hacer alusión a lo erótico (por
inadecuado y porque, repito, el “aparre” o el “aparrar” solo hacen referencia
al abrazo y al acto de abrazar, sin que, necesariamente, tenga que haber
intervención de la libido). Punto. El vocablo popular que sí, necesariamente,
hace alusión a un componente erótico en su significado, es “agarre”, que es el acto de agarrar y también la persona a la que se "agarra" (con propósito amatoria): “Isabel es
el agarre de Roberto”.
¿Y el origen de "aparre",
"aparrar" y "aparrado", referidos a abrazo, abrazar y
abrazado, dónde estaría? Ardua tarea es tratar de encontrar una respuesta completamente
satisfactoria. Yo solo puedo aventurar una tímida hipótesis. Podría tener,
creo, un origen, digamos, dendrológico. Un árbol "que tiene
las ramas muy extendidas horizontalmente" es, precisamente, un árbol
"aparrado" (DLE); y, recuérdese, las ramas (en este caso, extendidas)
también son conocidas como brazos (¿ramas en actitud de abrazar?). En fin,
repito, solo es una tímida hipótesis aventurada.
(Si estoy equivocado, díganmelo, por favor, amigos.
No sería la primera vez que yo estuviera incurriendo en un desacierto. Y, de
verdad, agradecería muchísimo sus discrepancias, correcciones, sugerencias y
aportes. ¡Un fuerte abrazo!)
© Bernardo Rafael Álvarez