1) ¿Enser o enseres? ¡Esto de los pluralia tantum, caracho!:
¿Ha escuchado frases como estas: “Vamos a estar varios días lejos de casa, así que conviene llevar víveres”, “El próximo sábado son las nupcias de Isabelita y Joaquín”? Claro que sí. Allí, como ve, aparecen dos expresiones en plural que, como usted sabe, nunca se usan en singular: víveres, nupcias (no decimos “el vívere”, o “la nupcia”). Son, pues, nombres o sustantivos muy particulares que solo se usan el plural, y tienen un nombre en latín que es este: Pluralia tantum que significa precisamente eso: “solamente plural”. Nupcias es el casamiento o boda, sea que se trate de uno o de varios matrimonios realizados en la iglesia o en la municipalidad.
Corresponden a los pluralia tantum los siguientes nombres: enseres (“Utensilios, muebles, instrumentos necesarios o convenientes en una casa o para el ejercicio de una profesión”); honorarios (pero, el sustantivo con que se nombra al "Importe de los servicios de algunas profesiones liberales"; el pago que recibe, por ejemplo, un abogado); esponsales (“Mutua promesa de casarse que se hacen y aceptan los miembros de una pareja”); añicos (“Pedazos o piezas pequeñas en que se divide algo al romperse”); fauces (“Parte posterior de la boca de los mamíferos, que se extiende desde el velo del paladar hasta el principio del esófago”), preces (ruegos, súplicas). ¿Conoce usted otros nombres de este tipo, que puedan ser incluidos en el grupo de los pluralia tantum?
Advertencia: los que aparecen a continuación -considerados como tales por una distinguida académica peruana de la lengua (no doña Marthita, por si acaso)- no lo son: "fondos", "comestibles", "provisiones", "emolumentos", "dietas", "arrumacos", "tallarines", "saludos", "parabienes", "cachivaches", "trastos", "exteriores", "ánimos", "represalias" y menos "mollejas". Estos sustantivos, aunque no parezca, pueden ser usados tanto en plural como en singular, con el mismo significado.
2) Ahora, los singularia tantum:
Ya vimos lo de los pluralia tantum (nombres que solo se usan en plural). Bueno, también existe su opuesto: los nombres que solo se usan en singular; estos son los singularia tantum (expresión igualmente en latín).
Pertenecen, entre otros, a este grupo los siguientes nombres: "sed", "cenit" (también "cénit" y "zenit"), "caos", "zodiaco" (también se escribe "zodíaco"), "salud", "cariz", "norte", "sur", "oeste", "este", "fe" "tez", "nadir", "pereza".
Así, por ejemplo, podemos decir "la tez de Juan y de Juliana, es blanca", pero no "las teces de Juan y Juliana..."; tampoco "las fes de las personas", sino "la fe de las personas".
(Ojo: Se suele recomendar que pluralia tantum y singularian tantum (también llamados "plural inherente" y singular inherente", respectivamente) se escriban con letras cursivas o entre comillas, pues son expresiones latinas que no
han sido aún adaptadas formalmente a nuestra lengua; es decir, a pesar de que
las asumimos en la práctica como nuestras -por eso están ya en el Diccionario
oficial- tienen su propia particularidad, pues son lo que se conoce como “latinismos
crudos”, lo que ocurre con todos los extranjerismos aún no adaptados
plenamente).