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domingo, 27 de junio de 2021

CURRICULUM VITAE: YO OPINO


 

(Diccionario panhispánico de dudas: “La pronunciación corriente del segundo elemento es [bíte] en la que el diptongo ae se pronuncia como e, rasgo típico del latín vulgar; pero también se pronuncia [bítae], como corresponde a la pronunciación del latín clásico. Ambas son válidas. En cambio, es inadmisible la pronunciación [bitáe]).

***


"Curriculum vitae", ya sabemos, es una locución latina cuyo significado en nuestro idioma es, literalmente, "carrera de la vida" (como aparece en el Diccionario de la Lengua Española, DLE: "la relación de títulos, honores, cargos, trabajos realizados, datos biográficos, etc."). Actualmente, es común que todo el mundo (es decir, una gran mayoría de personas) suela decir, en lugar de la expresión completa, solo la sigla "CV" ("¿Ya presentaste tu CV a la empresa?).


Escritura: Al no haber sido aún "formalmente" castellanizada la expresión completa, lo correcto -hasta ahora- es escribirla en cursiva (como aparece en el DLE) o entrecomillada y sin tilde en la "i'. Digo "hasta ahora", porque creo que en algún momento, tarde o temprano, la RAE (porque es lo que corresponde) tendrá que incorporar al Diccionario el segundo elemento de esta locución, el vocablo "vitae" (como ha sucedido con "currículum") y a partir de ello, la locución íntegra se convertirá en castellana.

Pluralización: ¿Cómo se pluraliza la locución "curriculum vitae"? Simplemente anteponiéndole el artículo masculino en plural, nada más: los curriculum vitae. Pero si lo que hay que pluralizar es solo “currículum” (que es vocablo ya asimilado al castellano, así, con tilde en la "i"), solamente se agrega una "s" al final: currículums. Obviamente, también es válido usar "currículo", con la consabida pluralización española.

Pronunciación: ¿Cómo se pronuncia "vitae", que es el segundo elemento de esta locución? Bueno, la forma más difundida es esta [bíte] (como en el latín vulgar: sonando como "e" el diptongo "ae"). También se usa, como en el latín clásico: [bítae] (con acento en la "i", y manteniendo sin variación el diptongo "ae"). Estas dos formas son las consideradas como válidas por la RAE. Pero hay otra forma que es usada también por muchos: [bitáe], es decir como palabra grave o llana, con la "a" como penúltima sílaba; sin embargo, ¡no es admitida por la "docta corporación matritense"!

Discusión: ¿Hace bien o, mejor dicho, está en lo correcto la RAE al sancionar como "inadmisible" la pronunciación [bitáe]? Yo creo que no. Veamos.


Las pronunciaciones [bíte] y [bítae] son las mismas que se dan en latín vulgar y clásico, respectivamente: ambas con el acento prosódico en la primera sílaba. En cambio [bitáe] es una pronunciación que, más bien, tiene correspondencia con la forma escrita del vocablo: "vitae" que, como se ve, no lleva tilde en ninguna de sus vocales, pero la mayor fuerza de voz se encuentra en su segunda sílaba ("vi-tá-e"). Aquí surge una pregunta: ¿Estamos obligados a pronunciar el vocablo únicamente del modo como se hace en latín? No. Al ser admisible -como lo sugiere la RAE- que los hispanohablantes pronunciemos un vocablo foráneo tal como se hace en su lengua de origen, con mucho mayor razón lo es que podamos hacerlo conforme a las normas usuales de nuestra propia lengua, especialmente por esto: porque nada ni nadie puede obligarnos a pronunciar las palabras provenientes de otros idiomas del modo como lo hacen sus hablantes nativos, pues se trata de un proceso de adaptación de un vocablo ajeno a nuestro modo de pronunciar y no de nuestro sometimiento a las formas o reglas de su lengua de  origen. Veamos lo que ocurre, por ejemplo, con el vocablo de origen inglés "video": es legítimamente válido pronunciarlo como lo pronuncian los angloparlantes: [bídeo] (o más exactamente [bídio]), y también de este otro modo: [bidéo] (incluso su escritura la hacemos siguiendo esas características fonéticas: vídeo y video, y así aparece en el Diccionario académico); y también notemos lo que sucede con el sustantivo "club": en inglés se pronuncia [clab], pero nosotros lo pronunciamos simple y llanamente [club]. ¿Hay, en esto, alguna prohibición? No. La RAE, como es lo correcto, no ha puesto ningún reparo en cuanto a la pronunciación de estos dos vocablos de origen foráneo ("video" y "club"); ¿por qué, entonces, se le ocurre hacerlo respecto del vocablo "vitae"? No hay absolutamente ninguna razón valedera que ampare tal cosa (veamos otra palabra que viene del latín: "amén"; ¿estamos obligados a pronunciarlas [ámen]?. No. Son los usuarios -por comodidad, placer o capricho, es decir, motivados por su libre albedrío- los que eligen y deciden la manera de pronunciar las palabras importadas, y la Academia carece de autoridad para otorgar permisos o dictar  prohibiciones al respecto.

CONCLUSIÓN: En nuestro idioma es válido y legítimo que pronunciemos el segundo elemento de la locución "curriculum vitae", tal como muchos lo vienen haciendo hasta ahora, así, de estas tres maneras: [bíte], [bítae] y [bitáe]. Hacerlo no es pecado ni delito; nadie nos lo puede prohibir.

 

© Bernardo Rafael Álvarez

sábado, 2 de enero de 2021

¿CON "ZETA" O CON "ESE"? (¿"Ombligo" o "lechuza"?)*

 

El nombre de la ciudad también conocida como "ombligo del mundo"[1], fue escrito, desde el principio, con "z". Ya en los últimos tiempos, los puristas o puritanos "quechuólogos" se opusieron a eso porque, decían, "en el quechua nunca ha existido el sonido interdental "z", sino el sibilante alveolar "s". [2]

 


Bueno, la verdad es que la grafía hoy casi declarada non grata por nuestros "utopistas andinos" se puso en ese nombre precisamente por eso: porque la "z" en el siglo XVI -que es cuando llegaron a estos lares los conquistadores españoles- representaba en realidad a un sonido que era, digamos, como el de la actual "s", y no como el interdental que ahora conocemos, de la última letra del alfabeto castellano, pues este sonido aún no se había establecido entonces. Se trataba de la representación gráfica más adecuada al sonido encontrado; no había traición alguna. Concluyo: No fue incorrecto poner la letra “z”, en la palabra Cuzco; todo lo contrario, se hizo bien.

 

¿Era necesario, hacía falta, reemplazarla por la “s”? No, no había necesidad alguna; era, más bien, inútil y absurdo hacer tal cosa. Y porque la explicación que he dado es incuestionable. Pero hay algo más. Veamos.

 

En nuestro Continente la última letra del abecedario no representa ahora -ni nunca ha representado- a un sonido distinto de la "s"; porque -salvo, en estos tiempos, para imitar a los españoles cuando contamos chistes gallegos- ese sonido jamás fue ni es empleado en nuestra cotidianeidad. Ningún habitante nacido en nuestro continente, pronuncia la "z" como lo hace un gallego: por ejemplo, los verbos "cazar" y "casar", los pronunciamos sin ninguna variación. ¿Acaso porque hay una "z" en el nombre escrito de lo que fue la capital del Imperio Incaico, estamos obligados a mordernos la lengua para pronunciarlo como lo pronunciaría un peninsular? No, pues, no tenemos que hacerlo.

 

Entonces, que se haya escrito, desde hace cinco siglos (incluso el Inca Garcilaso), y siga escribiéndose "Cuzco" no ha sido ni es un atentado que lastime la esencia de nuestro pasado inca o la integridad fonética del quechua, ni mucho menos es una ofensa a nuestra dignidad; ni es -por si acaso- una "traición" a las posiciones "reivindicacionistas" o "antihispanistas" de algunos activistas que -a la manera de los adventistas, porque no me cabe duda de que se trata de una suerte de "sincretismo espiritual" e influencia religiosa, en este caso católica- tal vez sueñan con la segunda venida del Inkarri. Cuzco está bien escrito.

 

Pero, en fin, a pesar de todo, pareciera que el purismo o puritanismo (amparado en "razones" hepáticas) ha logrado convencer a muchos, y ahora es casi generalizado el empleo de la "s" en el nombre de la capital del Tahuantinsuyo.

 

La Academia sigue considerando, como corresponde, la forma "Cuzco", en el Diccionario. Y eso está históricamente legitimado.

 

Ahora, la interrogante de rigor: ¿Podemos realmente escribirlo de un modo diferente al que aparece en el Diccionario? Bueno, en vista de que no hay una gramática que imponga reglas ineludibles en este asunto, debo decir lo siguiente: Si usted quiere, puede escribirlo como le venga en gana, Cuzco o Cusco; nada hay que lo impida y, cualquiera sea la forma como lo escriba, se dará cuenta de que nadie pierde y nadie gana nada especial con ello. Si se escribe con "z", nada será lastimado en la cultura peruana; y si, en cambio, se pone la "s", no se logrará conquistar ninguna reivindicación, o cosa parecida. Una letra (como una golondrina) no hará que llegue el verano ni menos será causante de cataclismos. El suelo sigue parejo, paisitas. Ah, pero de que es absurda y grotesca la razón para el cambio de la "zeta" por la "ese", sí, lo es, sin ninguna duda, y lo digo con absoluto convencimiento.

                                                                                                                            © Bernardo Rafal Álvarez

 



[1] El Inca Garcilaso de la Vega, en los Comentarios Reales de los Incas (Libro II, Capítulo XI) dice: “Pusieron por punto o centro la ciudad del Cuzco, que en la lengua particular de los Incas quiere decir ombligo de la tierra…” Sin embargo, últimos estudios -concretamente, me refiero a la minuciosa investigación del lingüista y maestro  Rodolfo Cerrón Palomino- permiten estimar que ese no habría sido su verdadero significado, ya que el vocablo provendría de la expresión aimara qusqu wanka con el significado de “peñón de la lechuza”; es decir, Cuzco sería “lechuza”, y no “ombligo del mundo”. Pero esto a lo que se refiere Cerrón sería, en rigor, el significado etimológico simplemente; ello no obstante, el que importa, creo yo, es el simbólico al que alude el Inca Garcilaso: Cuzco, es, pues, el centro del Imperio (el "ombligo del mundo").

[2] No solo el rechazo a la “z”. Veamos esto, que parece medio afiebrado -por lo extravagante-, escrito, con evidente propósito de “purificación lingüística” (sumada a una cierta dosis de racismo), por el historiador Luis E. Valcárcel, en Tempestad en los Andes: “afuera la c bastarda y la x exótica y la g decadente y femenina, y la q equívoca. // Vengan la k varonil y la w de las selvas germánicas y los desiertos egipcios y las llanuras tártaras”.

* Este texto fue escrito y publicado incialmente en febrero del 2018, en mi Consultorio Gratuito del Idioma: