viernes, 7 de agosto de 2026

UN POEMA DE PEDRITO BENAVÍDES

                                                                                                                    A Bernardo y Guillermo


Somos la belleza inextinguible de la penuria 

que con un ojo abierto en el diluvio, 

sin embargo, 

fluimos y refluimos en el orgasmo de la poesía, 

que le pusimos luto a la bacinica, 

refrigeramos los ángeles 

y en el barro hallamos 

nuestro esencial aliado 

que marcaste con tus pasos perdidos mis encrucijadas 

que has vuelto de las emboscadas,

de versos alejandrinos, 

que me perturbas con tu túnica de helechos, 

solar, 

que los anillos de la luna no sueltan tus nervios 

iluminados 

y sabré que en la espléndida 

fauna de los cerdos 

planeábamos como moscas del arcoíris, 

estabas con tus pies descalzos 

en los umbrales 

contemplando 

mi vida alborotada, 

clamores oyes, 

clamores 

y campanarios el sollozo de las 

muchachas suicidas 

que borraste 

en tus orgías de ultramar. 

Mírenme, no estoy sangrando, dioscuros, 

sin embargo, mis heridas 

como si fueran ojos casi ciegos 

contemplando como 

mi pueblo me desprecia 

tras los goces de su carne marchita. 

Mírenme como me levanto 

y me siento en los alcoholes, 

¿qué hicieron, hermanos, Guillermo, Bernardo 

de mi caos? 

¿una calaverada?

Siempre, en la plenitud de mi vida, 

sus guadañas arañaron mi calavera 

¿y tus remordimientos? Tú 

serás siempre un combatiente 

anarquista, más tolerante que un árbol, 

y como cantaba a la vihuela Zitarrosa 

ven conmigo, estoy rockeando por el mar 

y tu llanto agudo, 

estridente subirá 

siempre conmigo 

reprimida amapola.


                                                                     Pedro Benavides García