sábado, 18 de febrero de 2017

LOS ANCASHINOS ANCESTRALES / Federico Kauffmann Doig



El departamento de Ancash exhibe un excepcional legado arqueológico tan cuantioso como variado y soberbio en lo artístico-artesanal. Aparece diseminado tanto por la zona cordillerana de Ancash, donde se ubican las ruinas de Chavín (de Huántar), como por sus predios costeños donde destaca el santuario de Sechín.

Restos arqueológicos dispersos en Ancash

Cada una de las provincias ancashinas se constituye en heredera de valiosos y singulares testimonios procedentes de diversas etapas culturales.


Así, en la provincia norteña de Pallasca destaca el conjunto arquitectónico de Pashash, que se levanta en las inmediaciones de Cabana y cuyas construcciones pétreas son llamadas localmente caserones. Algo más alejadas de Cabana se ubican las grandiosas ruinas de Mashgonga. La Galgada, por su parte, corresponde a un sitio de los inicios de la civilización ancestral peruana; sus peculiares y miniaturescas construcciones, estudiadas por Alberto Bueno y por Terence Grieder, están situadas sobre la margen derecha del río Chuquicara o Tablachaca, distantes sólo kilómetros de Tauca y de Cabana. Por su parte, cercano y hacia el oeste del poblado de Conchucos, perteneciente también a la provincia de Pallasca, se levantan los asentamientos urbanos de Huasachugro y de Calamarca, con sus plazas, templos y recintos de piedra. En las provincias vecinas de Corongo y Sihuas se presentan, asimismo muchos restos arquitectónicos, así como abundantes muestras de escultura en piedra.

La provincia de Huaylas es igualmente abundante en testimonios arqueológicos. En la misma ciudad de Huaylas está situado Chupacoto, ruinas de donde provienen dos monolitos de rasgos que conjugan elementos sechinoides y chavinoides. En las provincias vecinas de Yungay y de Carhuaz son conocidos diversos sitios arqueológicos en los que está representado copiosamente el estilo llamado Recuay, como La Copa. Este estilo aparece distribuido por todo el Callejón de Huaylas y, con variantes, también por el llamado callejón de Conchucos, por la provincia de Pallasca y por zonas altas de las vertientes occidentales de la Cordillera Negra. En la provincia de Carhuaz se encuentran los sitios de  Chopijirca (Vicús) y Huaricoto (Marcará). También pinturas rupestres en lo alto de las paredes rocosas de Quebrada Honda, por donde un antiguo camino comunica con Chacas.

En la provincia de Pomabamba debe citarse el imponente sitio de Yayno, ubicado en una cumbre que se divisa a lo lejos desde la ciudad de Pomabamba. En dirección sur, en la provincia Carlos Fermín Fiscarrald, se encuentra el poblado de Yauya de donde proviene un bello monolito de estilo chavín, conocido como la Piedra de Yauya. Por su parte, en la misma provincia, cerca a San Luis, se levanta el vasto conjunto de Cashajirca. En la provincia de Asunción está Chacas, centro de un tipo particular de litoescultura cuyos numerosos ejemplares se conservan dispersos en el local municipal, en centros de enseñanza locales, como también empotrados en muros de la iglesia de Chacas.

Particularmente rica en testimonios arqueológicos es la provincia de Huari, donde se levantan las ruinas de Chavín (de Huántar), sobre las que volveremos oportunamente. En la jurisdicción de Huari se encuentra Rapallán, con sus numerosos “castillos” que se extienden sobre una vasta área, incluyendo el grandioso de Gantumarca, situado en un precipicio que se precipita hasta alcanzar las orillas del Marañón. También el distrito de Huántar, así como ambos flancos del Mosna, conforman un auténtico emporio de restos arqueológicos; en lugares comarcanos situados a gran altura, Johan Reinhard ha localizado numerosos santuarios.

Aunque Recuay no es centro de la cultura de ese nombre, en la jurisdicción de esta provincia se encuentra Catac, donde se presentan construcciones funerarias conocidas como soterrados. La cerámica y la litoescultura conocida con el nombre de Recuay aparece esparcida por el callejón de Huaylas. Valiosas muestras, en su mayoría recogidas por el presbítero Augusto Soriano Infante, son exhibidas en el Museo Regional de Ancash, en Huaraz.

 


La provincia de Huaraz también registra diversas muestras de la antigüedad peruana. En la misma ciudad de Huaraz está Canapún, cuyos muros forman parte del colegio Raimondi y corresponden a una estructura curva, en uno de sus sectores, levantada luego de la ocupación incaica de la región, esto es en la segunda mitad del siglo XV. A 12 km de la ciudad de Huaraz y a 3 800 m de altura se ubica Jancu, tumba subterránea Recuay descubierta en 1969. Ocupa un espacio de 4 m x 1 m con una altura que alcanza l,4 m; en su interior se hallaron 17 soberbias piezas de cerámica y un arreglo plumario. Otros sitios ubicados en las inmediaciones de Huaraz son Wilkawaín y Honcopampa.

En el distrito de Cajamarquilla de la provincia de Huaraz, los muros del cementerio de la localidad fueron exornados con antiguos monolitos sobre los que aparecen grabadas figuras mágico-religiosas en planorelieve; piedras similares se encuentran dispersas por Pira y Colcabamba. En las alturas de Cajamarquilla y de Colcabamba se levantan ruinas de ciudades precolombinas, siendo la más extensa Auquiñivín, patrimonio de un linaje de caciques de ese nombre que todavía a fines del siglo XIX ejercían autoridad en la región.

De la vecina provincia de Aija proceden monolitos como los del callejón de Huaylas, pero éstos ostentan características propias. Un número apreciable de éstos fue coleccionado por el sabio Santiago Antúnez de Mayolo y se encuentran reunidos en su antigua casona de Aija; otros muchos se conservan en la vecina población de La Merced. En el alto Huarmey, no lejos de las poblaciones actuales de Cochapetí, Malvas y Huayán, pertenecientes a la provincia de Huarmey, se encuentran también restos arqueológicos; igualmente en los sectores altos de la provincia de Casma y de la del Santa, en torno a los distritos de Yaután y Macate. Por su parte, en las cabeceras cordilleranas del Santa y sobre la margen izquierda, se encuentra Suchiman, de donde provienen morteros con diseños emparentados al arte chavín.

No menos abundantes son los restos arqueológicos ubicados en las provincias de Bolognesi y de Ocros. Junto a la de Recuay, estos territorios fueron fue recorridos por los llamados extirpadores de idolatría, de los siglos XVI y XVII, cuya misión era localizar lugares de culto para destruirlos, no sin antes dejar de registrar pormenores. Así, informan sobre las huacas, ídolos y de los jóvenes sacrificados en la región con miras a manipular en favor del hombre los poderes sobrenaturales de los que se hacía depender la producción de los alimentos. Tapacocha (Recuay) es el nombre de un poblado que retiene, con modificaciones secundarias, la palabra capac-cocha, término con que se conocía el sacrificio humano y que fue práctica que no puede entenderse en su exacta dimensión desde una perspectiva actual. En la jurisdicción de Bolognesi, en las pampas que se extienden en torno a Conococha, el autor exploró lo que al parecer fue un adoratorio intervenido por extirpadores de idolatrías; se le conoce como Hatunmachay. Se trata de una afloración rocosa en la que fue esculpida una especie de “bóveda celestial” y cincelado un cinturón de 19 m de largo con figuras emblemáticas que luego fueron pintadas.

En los sectores costeños de Ancash se encuentran exponentes de arquitectura monumental de los tiempos aurorales de la civilización peruana. Tal el caso de Las Haldas, de Sechín Alto y particularmente de Sechín Bajo con sus 5 500 años de antigüedad, en la provincia de Casma.

También el monumento conocido como Sechín simplemente se ubica cerca de la localidad de Casma. Por igual es un sitio temprano, si bien menos antiguo que los anteriores mencionados. Corresponde a los tiempos de la consolidación de la antigua civilización peruana, que se estima en algo de 3 000 años. Sus paredes presentan, a manera de mosaico, un cuadro compuesto por retratos de jerarcas-sacerdotes, de seres descuartizados y de partes anatómicas de humanos. La escena corresponde a la evocación de sacrificios humanos que allí tenían lugar, como respuesta del hombre cuando enfrentaba calamidades naturales que hacían peligrar su existencia debido a falta de alimentos, como lo ha puesto de manifiesto el autor en 1979 al estudiar la iconografía de Sechín.

No lejos de Sechín está Chanquillo, que según se estima es también un monumento formativo. Se levanta sobre un promontorio rocoso, y consiste en soberbias murallas concéntricas que rodean el cerro.

También debe citarse aquí el valle de Nepeña, en la provincia de Santa, que aglutina un sinnúmero de monumentos que se extienden desde Moro hasta las proximidades del Pacífico. Éstos corresponden a diversas etapas culturales, especialmente de los tiempos de formación de la civilización prehispánica. Precisamente en este valle se levantan los restos mochicas de Pañamarca, con sus muros pintados.

 

Sucesión cultural

Al igual como en otras regiones del Perú antiguo, también en el departamento de Ancash el proceso cultural se inicia hace unos 10 mil años con la presencia de agrupaciones preagrícolas. Se trata de trashumantes que se guarecían por temporadas en abrigos rocosos o en cuevas como la de El Guitarrero, que se ubica en las partes altas del valle del Santa. Luego de su ocupación por gente que se sustentaba de la caza y recolección de vegetales, fue trajinada quizá por los cultivadores más antiguos de frijol en América, según los datos actuales.

De los albores de la era de civilización, en el segundo milenio a.C., son las ruinas de La Galgada, situadas en la margen izquierda del Chuquicara, en la provincia de Pallasca. También son de aquellos tiempos, hablando grosso modo, los restos analizados por Richard Burger en Huaricoto, situados en Marcará, provincia de Carhuaz. Al amanecer de la civilización andina corresponden los restos costeños de Las Haldas, Sechín Alto y otros testimonios arquitectónicos monumentales; y probablemente Sechín, santuario comentado en un capítulo anterior.

Chavín (de Huántar) corresponde a una fase de florecimiento de la etapa de producción de la civilización peruana ancestral cuyo desarrollo tuvo lugar en el primer milenio a.C.; este monumento majestuoso será también repasado en un apartado independiente. De la misma época es el monumento costeño ubicado en el valle de Nepeña, Cerro Blanco, con su decoración estucada y pintada con elementos simbólicos vinculados estrechamente al arte de Chavín de Huántar. Igualmente los monolitos procedentes de Chupacoto en Huaylas, el mortero de piedra de Mato (Huaylas) y los en algo similares de Suchimán, en la margen izquierda del río Santa en su curso por la provincia homónima.

Durante la centuria que precede a nuestra era y la siguiente, el arte Chavín fue eclipsando. En su lugar se presentó una cultura simple, que se expresa a través de un tipo de cerámica decorada en blanco sobre rojo, llamada “Huaraz”, técnica que alcanzó amplia difusión en el Perú antiguo. En los linderos del departamento que nos ocupa, comenzó, desde entonces, a consolidarse una cultura de características propias, conocida como Recuay. A juzgar por su cerámica copia elementos mochicas, como la mochica elementos recuoides.

Característica de la cultura Recuay es su escultura de piedra que al parecer representa a difuntos ilustres. También van esculpidas piedras alargadas, con diseños expuestos en una de sus caras; no siempre tuvieron por función el servir de dinteles, sino que también eran empotradas en los muros como lo sugieren las que presentan cabezas escultóricas, como evocando las antiguas cabezas-clavas de Chavín de Huántar que en cambio sí fueron esculpidas independientemente para ser empotradas en los muros.

Asentamientos Recuay aparecen dispersos por el callejón de Huaylas, por el flanco oriental de la cordillera Blanca y por la cordillera Negra y vertientes occidentales de la misma. Por ejemplo en Pashash (Cabana), en Tumshucaico (Caraz), en Cashajirca (Carlos Fermín Fitzcarrald), en Yayno (Pomabamba), etc., etc. Recuay se desarrolló sin duda a lo largo de diversas fases y presenta diferencias locales.

La etapa que sigue a Recuay es de influencia del estilo Tiahuanaco-Huari, que tiene sus expresiones en Wilkawaín, en Honco Pampa y en otros lugares que se extienden por el callejón de Huaylas y la cordillera Negra, y con modalidades por el callejón de Conchucos y Pallasca; al parecer se trataba de viviendas tanto como de lugares de sepultura.

De las naciones ancashinas anexadas al Incario en la segunda mitad del siglo XVI son los extensos asentamientos de Pueblo Viejo, Hualla, Auquiñivín y otros. La presencia inca en Ancash ha dejado sus huellas en la misma ciudad de Huaraz, con los restos ya citados de Canapún y que actualmente forman parte del colegio Raimondi. Otra expresión incaica, portentosa, está constituida por Paramonga, situada en el límite con el departamento de Lima, y cuya arquitectura reproduce la silueta de una llama que pareciese estar clamando por agua a la Mamacocha.

 

Los Huayla(s) y los Conchuco(s)

A la llegada de los españoles, los pobladores de lo que hoy es el departamento de Ancash formaban parte del Incario, al que habían sido anexados durante la segunda mitad del siglo XVI. Sin embargo, mantenían su identidad y recordaban los tiempos en que habían fungido como grupos con gobiernos independientes.

Tal es el caso de los conchuco(s) y los huayla(s), las dos grandes etnias que ocupaban la cordillera de Ancash. Los ancashinos costeños habían sido conquistados por el señorío chimú unos cien años antes de los incas, y fueron anexados al Incario junto con los demás territorios costeños otrora chimú(es).

 

Huayla(s).

Esta nación estaba integrada por diversas subetnias que poblaban el territorio que, partiendo de Pallasca, se extendía por el callejón de Huaylas hasta Recuay.

El camino incaico que se dirigía de Cajamarca al Cuzco se dividía en la zona de Pallasca en dos ramales. Uno transitaba por el callejón de Huaylas y el otro enrumbaba por la región hasta hoy conocida como Conchucos (callejón de Conchucos). El ramal del callejón de Huaylas fue el que holló Hernando Pizarro en su viaje de Cajamarca a Pachacamac. Las particularidades del itinerario nos son conocidas gracias al cronista Miguel de Estete, que apuntaba día a día las incidencias de éste el primer viaje de exploración por el país de los incas.

Una nota pintoresca relacionada a la nación de los huayla(s) es la que refiere que la princesa o ñusta Inés Huaylas, hija de Huayna Cápac con una lugareña, fue compañera del conquistador Francisco Pizarro y madre de sus dos hijos. El historiador Félix Alvarez Brun refiere sobre el particular el siguiente pasaje:

“Pero hay algo más en el tránsito de Pizarro por Ancash: la nota romántica que surge de tener al lado suyo, como compañera y esposa a ‘la dulce y resignada’ doña Inés Huaylas Ñusta. En Cajamarca el Inca Atahualpa entregó esta hermana, por él muy querida, al futuro Marqués de los Atabillos, para que le sirviera de esposa. Inés era hija de Huayna Cápac y de Contarhuacho, Hornapacha o Pomapacha; hija ésta, a su vez, del cacique de Huaylas. El nombre de esa princesa, durante su niñez y juventud, sería Quispezira, pero Francisco Pizarro la llama cariñosamente ‘La Pizpita’, como aquella avecilla de sus recuerdo infantiles en Extremadura o Andalucía, ‘avecilla menuda y graciosa que picotea en la nieve y cuyo nombre se aplica, por analogía, a las mujeres vivas, prontas y agudas’. Garcilaso, letrado y formalista, prefiere usar para ella el nombre de Inés Huaylas Ñusta: Inés, por ser el nombre de pila al recibir el bautizo y por estar ligado a la familia hidalga de Pizarro; Huaylas, por ser hija del cacique y señor de estas tierras, y Ñusta, por pertenecer a una categoría social dentro de la nobleza real incaica. Esta mujer, con sus dieciocho o diecinueve años de edad, hermosa y llena de encanto femenino, acompaña al viejo conquistador por los predios de sus antepasados indígenas y acaso es ella la que, con su sola presencia, consigue que los suyos le presten ayuda y le permitan pasar tranquilamente por el Callejón de Huaylas. La primera flor andina de la legendaria rama de los Incas, desposada con el triunfante ‘viracocha’ llegado de lejanas tierras sería, así, la que conseguiría dar seguridad y reposo a los conquistadores en el corazón de los Andes, en uno de los momentos iniciales del inesperado encuentro de dos pueblo, de dos razas diferentes; pero, sobre todo, sería la que, con su tierno y juvenil amor de india noble y dulce por el español recién venido a su suelo nativo, ofrecerá el primer hálito romántico que da vida al mestizaje en la tierra de los hijos del Sol”.

 

Conchuco(s).

Limitaban por el norte con los huamachuco(s), y por el sur con los huamalie(s). Se extendían por la cuenca del Tablachaca y por las estribaciones orientales de la Cordillera Blanca hasta el Marañón por el oriente.

Las referencias antiguas sobre los conchuco(s) contenidas en las crónicas han sido recopiladas y analizadas en la pulcra monografía sobre Ancash escrita por el historiador Félix Álvarez Brun. También Eudoxio H. Ortega, el presbítero Santiago Márquez Miranda y Fausto Liñán Espinosa, son autores de obras que refieren la historia regional prehispánica de la región conchucana.

Los incas invadieron el territorio de los conchuco(s) desde el sur, luego de anexar a los huamalie(s). Las crónicas ponderan unánimemente la obstinada resistencia de los conchucanos. En su territorio se levanta en coloso arquitectónico de Yayno. Después de varios meses de lucha en la que los chanca(s) batallaron formando parte de las tropas incaicas, se quebró la resistencia, cuando los reductos conchucanos de Urcollac en Parcos fueron tomados. A lo largo del territorio de los conchuco(s) serpenteaba un importante ramal del camino estatal del Incario, que unía Cuzco con Quito.

Fue en Pallasca, antes llamada Andamarca como lo establece Álvarez Brun, donde por orden de Atahualpa fue muerto Huáscar y tirado al río.

Décadas después de la invasión española al Perú de los incas, un antiguo ídolo que representa a Illapa (Rayo), el Dios del Agua andino, llamado también Catequil y reverenciado originalmente en Huamachuco, aunque gozaba de prestigio panperuano, aglutinó un movimiento de reconquista en el norte del país, que llevó a que la naciente ciudad de Trujillo casi fuera invadida. El ídolo referido había sido trasladado tiempo atrás a Cabana, luego de que su santuario original en Huamachuco fuera destruido por las premoniciones adversas al inca Tupac Yupanqui vertidas por Catequilla, que fungía de oráculo.

 

CHAVÍN (de HUÁNTAR)

La cultura Chavín se expresa de modo elocuente en la arquitectura del sitio de Chavín, tradicionalmente calificado de Chavín de Huántar, aunque ya no queda ubicado en la jurisdicción del distrito de Huántar sino en el de Chavín. A dar prestigio a este sitio arqueológico contribuyen los muchos monolitos esculpidos con figuras de seres sobrenaturales, que en su mayoría exornaban los muros de Chavín.

 

Arquitectura


Los monumentos de Chavín están situados en las faldas orientales de la cordillera Blanca a 3 185 m de altitud, en el triángulo formado por el Huacheqsa y el Mosna, ríos estos que se unen para tributar sus aguas al Marañón.

La magnificencia y mejestad de Chavín es tal que su construcción era asignada a una “raza de gigantes” y no a hombres comunes. Registra esta explicación mítica Pedro Cieza de León (1553), al describir lo que ya en su tiempo era una “antigualla” abandonada por el hombre.

Chavín está constituido por diversos edificios piramidales, plazas que se asientan sobre una ladera aterrazada, portadas y escalinatas. Las construcciones piramidales albergan una red de pasajes y cámaras interiores, que en algunos casos aparecen superpuestos. Como material de construcción prima la piedra, aunque en algunos sectores las paredes estaban estucadas con arcilla que era calcinada para resistir los embates del tiempo.

Una nota particular está conformada por las piedras retratadas con figuras míticas en alto y bajo relieve. En su mayoría éstas enchapaban muros y decoraban los edificios y una de las plazas hundidas. Por su parte, piedras esculpidas en forma de cabezas de fiera expresión iban empotradas en lo alto de los muros, colocadas equidistantes y en hilera horizontal.

Las construcciones de Chavín eran elaboradas partiendo de una estructura nuclear hecha con barro y piedras sin trabajar, en la que previamente habían sido programados los espacios correspondientes a lo que debían ser corredores o pasajes interiores. Muros y dinteles monolíticos independizaban estos pasajes de la masa de barro y piedras constitutivas de la construcción. A la colina artificial, perforada, que así se construía, se le daba inclinación piramidal, la que era interrumpida por escalones o “andenes”. Finalmente el todo era revestido en su exterior con planchas pétreas o hiladas primorosamente pulidas. Los estragos de la erosión son perceptibles en las piedras menos resistentes, y ello hace que en apariencia hoy luzcan algunos de los muros “imperfectos” a la vista. Es de notar que no hubo falta de perfección en la construcción de las bases de los muros exteriores de “El Castillo”, ya que este sector lucía originalmente cubierto o enchapado por grandes bloques de piedra, de tendencia cuadrada y que con el correr del tiempo se desplomaron.

En los pasajes interiores reina penumbra total y perpetua a no ser por los haces de luz que penetran por los ductos o “respiraderos” que comunican con el exterior y renuevan el aire constantemente. Acaso por estos ductos cundían las voces del oráculo de Chavín al que se refieren escritores tempranos.

En un sector de los pasajes internos se yergue el Lanzón, un monolito esculpido con figuras míticas para ser vistas a la redonda. La inmensa piedra alcanza casi 5 m de alto y sobrecoge al espectador con sus representaciones sobrenaturales, que ”infunden terror” como ya lo expresaba Antonio Raimondi, a lo que se suma la ubicación del monolito en las perpetuamente oscuras galerías de Chavín.

Por lo expuesto, luz y oscuridad, día y noche, eran factores simbólicos representados en la arquitectura de Chavín. Y no sólo mediante sus espacios arquitectónicos dedicados al mundo exterior y al mundo interior o subterráneo, sino también a través de la división en dos mitades que observan algunas escalinatas, tanto como la portada de “El Castillo”: una oscura y la otra clara, y que los constructores destacaron utilizando piedras de construcción de tonalidad diferente. La iconografía misma, plasmada en los muchos monolitos, parece estar regida por estos polos simbólicos si se considera que los seres sobrenaturales representados exhiben atributos de aves de rapiña y de felinos que, por su naturaleza, están vinculados al día y a la noche y respectivamente al varón y a la hembra.

 

Arquitectura planificada

Es sabido que las distintas estructuras que conforman Chavín correspondían a diversas épocas históricas por las que atravesó el sitio. Este enunciado pertenece a Julio C. Tello.

Años después, en 1962, John H. Rowe profundizó en el tema y respaldado en diferencias tipológicas presentes en los monolitos propuso una secuencia de las estructuras arquitectónicas. Dedujo que Chavín, tal como ha llegado hasta nosotros, fue construido partiendo de un templo primordial de bases modestas: el “Templo Viejo”. Con el transcurrir del tiempo, esta estructura habría soportado diversas ampliaciones. En una etapa posterior, que estima fue la tercera, se habría consolidado lo que califica de “Templo Nuevo”, de proporciones mayores y construidos al lado, reteniendo parte de la estructura del monumento primigenio. Rowe fundamenta su hipótesis amparado en la presencia de especies de grietas visibles en las paredes y que considera son vestigios de puntos de unión de las “adiciones”.

Sin embargo, las “grietas” que habrían sido producidas por las ampliaciones experimentadas a partir del “Templo Viejo”, plantean la sospecha de que no necesariamente corresponden a la impronta dejada por ampliaciones arquitectónicas sucesivas. En efecto, cuando éstas son comparadas con otros ejemplos arquitectónicos andinos en los que también se presentan, se constata que no son otra cosa que marcas impresas por las técnicas de construir en base a módulos, es decir adicionando sectores lateralmente sin que ello implique separación cronológica significativa.

Por otro lado, las técnicas de construcción entre el “Templo Viejo” y el “Templo Nuevo” de Chavín, no presentan variaciones notorias. Y, lo que resulta ser aún más significativo, tampoco los conceptos arquitectónicos mismos y sus valores simbólicos implícitos. De esta manera, cabe plantear la posibilidad de que Chavín fue concebido bajo un solo plan arquitectónico, y que su ejecución se realizó sin una dilación cultural y cronológica de consideración como para separar etapas culturales.

 

Arquitectura evocadora de una figura

Sobre la premisa expuesta se asienta la hipótesis que busca identificar las siluetas de una figura simbólica en el conjunto arquitectónico de Chavín, que naturalmente debió copiar sólo a grandes trazos algunas conspicuas figuras de la iconografía Chavín, simplificando sus formas al tener que adecuarla a la arquitectura.

Al proponer el autor en 1983 esta hipótesis, sobre la posibilidad de que la arquitectura Chavín estaría evocando una imagen zoomorfa y al tratar de correlacionar los diversos sectores con las partes anatómicas del ser sobrenatural Chavín que había servido de inspiración, terminó argumentando que hasta la decoración de las paredes de Chavín, con sus dos hiladas aprisionadas por dos de mayores proporciones, una abajo y otra arriba, podían obedecer a la voluntad de figurar bocas estilizadas ad infinitum, por el repliegue que acusan los labios para, en actitud agresiva, dejar a la vista las dos hileras de la dentadura.

Como se sabe, el motivo iconográfico Chavín es la boca atigrada, representada con insistencia desmesurada tanto en monolitos y cerámica como en objetos trabajados en diversos materiales: unas veces bajo tratamiento aislado y/o en sucesión y otras incorporándolo como elemento simbólico en figuras de personajes.

El caso de representar Chavín una figura, como suponemos, esta posibilidad merece más atención y estudio; tenemos en cuenta que existen otros ejemplos en la arquitectura del Perú antiguo de construcciones con contenido iconográfico zoomorfo indiscutible, como Paramonga y Cerro Blanco en Nepeña. También el plano arquitectónico de Las Haldas, monumento anterior a Chavín, parece repetir la misma figura, al parecer básicamente de un ave. La ciudad del Cuzco misma habría figurado los contornos de un felino; acaso con cabeza de ave de acuerdo a un viejo y muy difundido patrón iconográfico andino.

 

Los monolitos de Chavín

El estilo Chavín se manifiesta de manera elocuente en los monolitos asociados a la arquitectura de Chavín (de Huántar). Éstos enchapaban, en su mayoría, las paredes de edificios.

Los monolitos Chavín más espectaculares son la Estela Raimondi, el Obelisco Tello, el Lanzón y las Columnas. A los citados ejemplos de la escultura lítica Chavín debe sumarse la Estela de Yauya, por más que no fuera localizada en el sitio de Chavín.

Las figuras representadas en estos monolitos observan grados acentuados de estilización y son por lo general difíciles de identificar. A ellos contribuye el que vayan salpicadas de un sinnúmero de figuras incorporadas que recargan la representación, oscureciéndola.

Asimismo, y a primera vista, las figuras aparecen incomprensibles, debido a que representan a seres con atributos humanos y zoomorfos extraídos de relatos míticos desconocidos. Ello ha motivado que pululen las más diversas opiniones en cuanto a lo representado.

Así, algunos arqueólogos profesionales sostienen que las figuras en los monolitos de Chavín dibujan caimanes, otros ven en ellas langostas y unos terceros arañas, etc. La simple contemplación aislada, fuera del contexto iconográfico andino del que forma parte Chavín, ha contribuido a que se presente esta abundancia de interpretaciones dispares.

El método comparativo en el estudio de las imágenes votivas andinas permite señalar, en atención a seres similares representados con más claridad en estilos posteriores y herederos de Chavín, que la divinidad más representada fue la de un ser híbrido: mitad hombre con boca atigrada y mitad ave de rapiña. Naturalmente que las proporciones de los elementos varían. A este ser sobrenatural del panteón Chavín hemos calificado, por las razones expuestas y desde 1967, de piscoruna-pumapasimin (hombre-ave con boca atigrada).

En otras palabras, este felino volador arqueológico podría corresponder al Dios del Agua, que debió surgir como corolario del contexto de la naturaleza andina árida por excelencia y con tribulaciones de orden atmosférico, sequías por ejemplo. Debido al fenómeno de continuidad cultural que presenta el mundo andino, Illapa, el ser sobrenatural controlador de los fenómenos metereológicos de los tiempos del Incario, podría ser la encarnación tardía del Felino Volador. El mito de Qhoatodavía vigente, señala que al irrumpir las tempestades un felino se desplaza por las nubes.

 

Chavín: centro administrativo y de culto

Cuando el cronista Vázquez de Espinosa visitó en 1616 las ya por entonces “ruinas” de Chavín, los comarcanos le informaron que en remotos tiempos había sido un centro de culto y romería. Es por eso que concluye comparándolo con Roma o Jerusalén. Del mismo modo, Tello insistía en el carácter sagrado, de templo, de Chavín.

Probablemente el sitio mismo donde debía levantarse Chavín fue cuidadosamente elegido, bajo estrictos criterios mágico-religiosos debido a que hay valles comarcanos más productivos que el estrecho de Mosna, aun considerando el aprovechamiento de sus laderas de secano cultivadas mediante terrazas. El caso de Chavín, en su condición de centro de poder y culto, permite inferir que pudo ser levantado en un lugar indicado por la magia, al igual como el Cuzco, fue construido entre los riachuelos del Tullumayu y Huatanay y no precisamente en el ubérrimo valle vecino del Urubamba-Vilcanota.

La voluntad de ejercer dominio, a fin de adecuar la producción de los alimentos al ritmo del aumento poblacional, pudo ser la función que cumplía Chavín, utilizando para el efecto la administración de prácticas agrícolas, respaldada en ampuloso ritual y en el culto a los poderes sobrenaturales que controlaban la producción, especialmente al Dios del Agua del que dependían las lluvias benefactoras como de las catastróficas sequías que destruían las sementeras.

Los monumentos de Chavín, por su magnitud, son expresiones realizadas por una sociedad agraria desarrollada, preocupada por satisfacer las necesidades alimenticias de sus integrantes a través de áreas geográficas amplias, como lo indica su carácter de centro de romería. Por lo mismo la sociedad Chavín debió estar dividida nítidamente en dos sectores: el de los mandatarios y el de los gobernados. Debido a ello las antiguas civilizaciones del orbe fueron capaces de crear obras grandiosas en volumen, ingenio y arte como la de Chavín. El abandono del sitio puede haber sido provocado por el incumplimiento de las obligaciones asignadas a las élites de velar por el sustento, acaso al sobrevenir cambios climáticos devastadores imposibles de enderezar con acciones mágicas.

© Federico Kauffmann Doig

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(Agradezco profundamente al doctor Federico Fauffmann Doig, por haberme enviado muy gentilmente este valioso artículo acerca del pasado de mi querido Departamento, Ancash).


lunes, 13 de febrero de 2017

¿CULTURA EN LA TELEVISIÓN? (YO SOLO PREGUNTO).


¿Y si en esos espacios de la televisión peruana dominaran los espacios culturales, sobreviviría la televisión peruana? Yo solo pregunto, y desconozco la respuesta (mejor dicho, me la reservo). ¿Cuándo y dónde el espectáculo cultural (ese, el que a muchos nos preocupa: de la poesía, el arte, las conferencias magistrales los conciertos sinfónicos y cosas así) ocupó, digamos significativa o mayoritariamente, un espacio en el interés de los pueblos? ¿En la Grecia de las competencias atléticas, en la Roma de los gladiadores, o en el Imperio Incaico del Huarachico? Yo solo pregunto. Mi ignorancia me obliga a preguntar, a ver si aprendo algo con las respuestas de los demás.

Verónica Mendoza ha dicho (eso es lo que se lee en el titular de Lamula-pe) esto: "En señal abierta dominan los realities, no hay espacio para programas culturales".

A partir de esa afirmación saltan mis preguntas. ¿Qué es lo que ha gozado de mayor preferencia, a través de la historia, desde antes, mucho antes del "neoliberalismo salvaje"? ¿Los pueblos y gobernantes han dado prioridad a la poesía, al arte, a las conferencias magistrales? ¿Los pueblos han preferido un recital, un espectáculo teatral, una conferencia, una sinfonía, o les han parecido más entretenidos los "realities" de las competencias atléticas en Grecia, las peleas a muerte en el Coliseo romano, las demostraciones de virilidad y fortaleza física en el Huarachico, aquí donde floreció el imperio incaico? ¿Qué han preferido los gobernantes, siempre (cuando ni siquiera adivinaban que iba a existir la "televisión basura" ni mucho menos el neoliberalismo), darle al pueblo cultura (esa, la que a nosotros como poetas o escritores nos importa: la que ennoblece), o darle espectáculos en los que se rinde culto a los méritos físicos, y no a las cualidades espirituales?

¿Cuándo y dónde la cultura ha tenido, realmente, presencia en el interés popular?

Esas son mis "preguntas-reflexiones" que, por cierto (y que me perdonen todos) están exentas de motivaciones morales y solo buscan respuestas objetivas, para lo que ya dije: para saber o, más puntualmente, para saber lo que piensan. Mis respuestas espero darlas en alguna oportunidad posterior. 

¡Un abrazo!

martes, 7 de febrero de 2017

LOS “ARETES” Y EL FAMOSO CURRÍCULO


La ministra de Educación, Marilú Martens, ha sido invitada al Congreso para dar detalles acerca del tan mentado, cuestionado y, sobre todo, atacado, Currículo Nacional de la Educación Básica. Dura tarea, sin duda.

Ojalá -espero- sepa dar las explicaciones sobre un tema que, en verdad, es fácil de explicar pero -por lo visto- imposible de hacer entender a quienes lo cuestionan y rechazan por (pongámosle un nombre) "razones", alimentadas por la ceguera y la ojeriza que les hace ver fantasmas donde solo hay realidades y sombras donde solo hay luz, y además les impide leer con propiedad y les empuja, más bien, a distorsionar lo que leen y terminan afirmando barbaridades como aquello de que la mal llamada "ideología de género" afirma que ser hombre y ser mujer -es decir, ser macho o ser hembra- es una "construcción social" (cosa que nadie ha dicho). Ojalá, repito, la ministra pueda hacer entender y no caiga en un desborde tonto e inútil de tecnicismos y palabras "posmodernas" que podrán querer decir mucho pero en realidad no dicen nada. Frente a gente que apoya sus actos e ideas en "porque lo dice la Biblia" la cosa es brava, es como arar en el mar o predicar en el desierto.

Hay muchos que creen (en verdad, están convencidos) que el ya famoso pero al mismo tiempo desconocido "Currículo Nacional de la Educación Básica" afirma que la "diferencia biológica-sexual" es algo que se va "construyendo" socialmente. Cosa más falsa.

Veamos lo que dice el Currículo (Punto 4 del Capítulo 2, pág.16): "Todas las personas, INDEPENDIENTEMENTE DE SU IDENTIDAD DE GÉNERO, tienen el mismo potencial para aprender y desarrollarse plenamente. LA IGUALDAD DE GÉNERO SE REFIERE A LA IGUAL VALORACIÓN DE LOS DIFERENTES COMPORTAMIENTOS, ASPIRACIONES Y NECESIDADES DE MUJERES Y VARONES. En una situación de igualdad real, LOS DERECHOS, DEBERES Y OPORTUNIDADES de las personas NO DEPENDEN DE SU IDENTIDAD DE GÉNERO, y por lo tanto, todos tienen las mismas condiciones y posibilidades para ejercer sus derechos, así como para ampliar sus capacidades y oportunidades de desarrollo personal, contribuyendo al desarrollo social y beneficiándose de sus resultados.- Si bien AQUELLO QUE CONSIDERAMOS “FEMENINO” O “MASCULINO” SE BASA EN UNA DIFERENCIA BIOLÓGICA-SEXUAL, estas son NOCIONES QUE VAMOS CONSTRUYENDO DÍA A DÍA, en nuestras interacciones."

¿Dice que la "diferencia biológica-sexual" es una construcción social? No lo dice. Cuando habla de "lo femenino y masculino” no está refiriéndose a las incuestionables e innegables realidades biológicas (lo digo crudamente: macho/hembra), sino a los conceptos o nociones, digamos, a las "costumbres" que se han ido estableciendo como si obedecieran a leyes naturales; por ejemplo –digo yo-: la noción de que el uso de aretes corresponde única y exclusivamente a las mujeres. ¿La naturaleza o algún mandato divino han determinado que el uso de aretes esté prohibido a los varones? No. ¿La naturaleza o algún mandato divino han establecido que el color rosado es solo para mujeres y el celeste para varones? No. Esas diferenciaciones, esas y muchas otras, son las que se han ido construyendo o han sido impuestas socialmente a través de la historia de la humanidad. No son las otras -que, efectivamente, son diferencias de carácter biológico-sexual- las que se quiere digamos eliminar: primero, porque no es cierto que eso sea lo que busca la mal llamada “ideología de género” y, segundo (lo principal), porque la realidad biológica-sexual no puede ser alterada a voluntad.

No se es hombre o mujer por decreto gubernamental o porque se le ocurrió a una ONG; pero tampoco un homosexual es invención de la sociedad. El currículo de marras no pretende (y si lo pretendiera sería algo absurdo, estúpido e ineficaz) "homosexualizar" a los niños. Y tampoco pretende imponer eso que algunos llaman "ideología de género"; solo busca promover igualdad y equidad lo cual es justo, necesario y conveniente. 

En fin. Creo que es recomendable (aunque, claro, esta recomendación puede ser, como dije al principio, como arar en el mar y predicar en el desierto) una lectura tranquila, serena, desapasionada: leer con los ojos y la razón, no con el hígado ni el fanatismo. La cosa está –como habría dicho el recordado Gordo Pepe Vásquez, clariiiiita.




jueves, 26 de enero de 2017

MUROS

Obviamente, los muros no se construyen como adornos; siempre son para alejar a "los otros". Siempre -salvo en un caso, si no me equivoco- por la misma razón: para protegerse. 

Muros ha habido siempre y en todas partes. Cerca de donde vivo hay un "condominio", construido hace unos quince años o algo más, con su respectivo muro. Los colegios -muchos de ellos (sean "nacionales" o privados), siempre que no funcionen en lo que antes fue una vivienda- están rodeados de muros. 

Hace unos siglos, en Lima se construyó una muralla dizque para proteger a la ciudad de piratas y corsarios; hoy quedan pocos vestigios, algunos como bello atractivo turístico recuperado (El Parque de la Muralla, por ejemplo). En la Edad Media las murallas eran para proteger a los castillos feudales. Más atrás, mucho más atrás, cinco siglos antes de Nuestra Era, comenzó a construirse (como escudo contra los nómadas xiongnu de Mongolia y Manchuria) la majestuosa y hoy muy admirada Muralla China que mide más de veinte kilómetros de longitud y que -dicen, pero yo les creo- es el único objeto construido por el hombre que pudo ser visto, sin el auxilio de telescopio, desde la Luna. 

Volviendo a Lima, hace algo más de treinta años -en época de violencia terrorista e incremento de "invasiones"- fue construido un muro de diez kilómetros, para proteger la propiedad privada de los pobladores de Las Casuarinas, urbanización exclusiva (y, por lo que parece, excluyente) de gente sumamente adinerada. 

Como dije al principio, todos estos muros o murallas (nos guste o no reconocerlo) fueron hechos como medida de protección, de seguridad, contra "los otros". 

Pero hubo otro muro -un poquito más allá del Atlántico- que si bien, "de la boca hacia afuera", fue "explicado" como una medida de "protección antifascista", lo cierto es que fue construido para prácticamente encarcelar a los propios habitantes de una ciudad e impedir que escaparan del “paraíso” que significó la opresión, la miseria y la pesadilla "socialista"; ese fue el Muro de Berlín que durante veintiocho años representó oprobio y vergüenza. No sirvió para protegerse de "los de allá", sino para quitarle la libertad a los "de acá", para convertirlos en prisioneros dentro de su propia ciudad. Felizmente cayó, el 9 de noviembre de 1989, y cayó, también el mito del falso paraíso en la Tierra.

Y, volvemos a nuestro Continente. Donald Trump, el flamante presidente de Norteamérica, hace prácticamente unas horas firmó la "orden ejecutiva para la construcción del muro en la frontera de Estados Unidos con México", que es lo que había anunciado como promesa en su campaña electoral ("Un país que no controle sus fronteras, no puede sobrevivir", decía cuando aún era precandidato), y muchos en su país lo alentaban ("¡construye el muro!, ¡construye el muro!, ¡construye el muro!", gritaban). ¿Será -como dijo antes de ser investido como el presidente número 45 de Estados Unidos- solo para impedir el ingreso de ilegales, narcotraficantes y delincuentes? Bueno, al menos de lo que estoy seguro es que no será para encarcelar a sus propios habitantes. 

¿Es reprobable lo que -dentro de los límites de la soberanía nacional- hace, sin ser el primero, en este asunto en concreto? Desconozco "mayormente". Pero de que no solo es la seguridad lo que le interesa, sino -además- el poner en práctica una suerte de "ideología" del mal, pareciera que es probable: aparentemente, Donald Trump es discriminador y racista. Más allá de los muros, este personaje sería (hay indicios razonables y, sobre todo, mucha propaganda adversa que nos hacen creerlo) un personaje medio peligroso. Ojalá me equivoque; ya lo veremos. Pero, definitivamente, los muros son, mayormente, una expresión de intolerancia, enemistad, odio y -repito- oprobio.

viernes, 20 de enero de 2017

CONTRATOS CON ODEBRECHT (a propósito de una propuesta jurídica) *



Doctor Palacín, disculpe mi comentario impopular: Es cierto esto que dice usted: "las coimas son actos ilícitos"; y también esto otro: "Los actos ilícitos de Odebretch en agravio del Estado peruano no cuentan con protección jurídica alguna". Esto es algo por demás elemental: las coimas son actos ilícitos y, por ello, no pueden ser (y de hecho no son) protegidas por las leyes. 

Pero -ojo- no "en aplicación a (sic) la norma citada, el artículo V del título preliminar del Código Civil". Por qué: porque la norma citada se refiere, estrictamente, a una de las causales de nulidad del acto jurídico, concretamente cuando es "contrario a las leyes que interesan al orden público o a las buenas costumbres". 

Un contrato es un acto jurídico (que, guste o ni, goza de protección constitucional: artículo 62 de nuestra Carta Magna). Y, hasta donde sabemos, los contratos suscritos con ODEBRECHT se hicieron para la realización de obras de infraestructura: rehabilitación y construcción de vías, etc. ¿La construcción de vías o su rehabilitación son contrarias al orden público o a las buenas costumbres? No, definitivamente no. ¿Hacer tales cosas conllevan propósitos ilícitos? Tampoco. 

Por consiguiente, no sería -es bueno entender esto- aplicable el inciso 4 del Art. 219 del Código Civil, por cuanto se entiende, como ya lo dije, que no era ilícito el fin del contrato. 

¿Alguna cláusula de los contratos suscritos con ODEBRECHT se refieren, tal vez, a la entrega de coimas? Si tal cosa estuviese expresamente considerada en algún contrato (o en todos), ahí sí, indiscutiblemente estaríamos frente a un acto jurídico ilícito pero, claro, de aplicación sería el Artículo V del Título Preliminar del Código Civil, porque ese acto ilícito acordado en el contrato sería, sí o sí, "contrario a las buenas costumbres". 

Los actos ilícitos cometidos con posterioridad o anterioridad, no avalados formalmente por un contrato merecen un tratamiento legal distinto a lo que señalan las normas del Código Civil. En otras palabras, nos guste o no, debo decir que estos contratos carecen de causales de nulidad o de anulabilidad (Arts. 219 y 221 y Art. V del Título Preliminar del Código Civil). 

El tema de presuntos o reales actos ilícitos (que nos preocupan y asquean) en los que estarían involucrados empresa, funcionarios estatales y probablemente hasta presidentes de la República, son asuntos de carácter penal, que deben ser investigados, procesados y sancionados con las leyes penales. O, al menos, no echando mano al Art. V del Título Preliminar del Código Civil. ¿O me equivoco? Un abrazo!

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sábado, 14 de enero de 2017

EL DECRETO LEGISLATIVO 1323 Y LA "IDEOLOGÍA DE GÉNERO". Crímenes de odio.

I. DOS ARTÍCULOS DEL CÓDIGO PENAL MODIFICADOS

El Decreto Legislativo 1323, modifica varios artículos del Código Penal, dos en especial: Art. 46° y Art. 323°.

UNO) El 46, Inc. 2-d, se ocupa de las circunstancias agravantes del delito: "Ejecutar el delito BAJO MÓVILES DE INTOLERANCIA O DISCRIMINACIÓN, tales como el origen, raza, religión, sexo, ORIENTACIÓN SEXUAL, IDENTIDAD DE GÉNERO, factor genético, filiación, edad, discapacidad, idioma, identidad étnica y cultural, indumentaria, opinión, condición económica, o de cualquier otra índole." Esto significa que se está introduciendo lo que por todas partes se conoce como "crimen de odio" que muchos -equivocadamente- creían que se trataba de todo delito (homicidio, por ejemplo) que tenía como victima a quien era homosexual; así, si en las noticias se informaba que en determinado lugar apareció un homosexual muerto, todo el mundo decía "Ah, es un crimen de odio". Pero no; para que pudiera ser calificado como tal primero había que saber cuál fue el móvil que empujó al agente a cometer el delito, es decir, ¿fue porque lo odiaba por su orientación sexual o, simplemente, porque la víctima se resistió al robo o por otra razón?; y segundo, que hubiera una ley que lo tipifique como tal.

DOS) El 323° sanciona los "ACTOS D DISTINCION, exclusión, restricción o preferencia QUE ANULEN O MENOSCABEN EL RECONOCIMIENTO, GOCE O EJERCICIO DE CUALQUIER DERECHO de una persona o grupo de personas reconocido en la ley, la Constitución o en los tratados de derechos humanos de los cuales el Perú es parte, BASADOS EN MOTIVOS raciales, religiosos, nacionalidad, edad, sexo, ORIENTACIÓN SEXUAL, IDENTIDAD DE GÉNERO..." La ley, en este artículo, no coloca en calidad de delito a la homofobia propiamente dicha, que es la "aversión hacia la homosexualidad o las personas homosexuales" (DRAE). A nadie se puede prohibir o condenar por sentir aversión por otra persona o grupo de personas; lo que se piensa o se siente no puede ser delito (creer lo contrario y, encima, darle forma de ley, sería una aberración). Lo que es punible (la ley lo determina ahora) es el hecho de que esa aversión se convierta en actos que generen efectos dañosos en otras personas (aquellas a las que la ley alude).

Es, me parece, positivo (y razonable) lo que se ha aprobado con este Decreto Legislativo.


II.            DOS OPOSITORES:
1)                Juan Carlos Gonzales, congresista fujimorista:
El Congresista de Fuerza Popular, Juan Carlos Gonzáles, pidió este jueves en la Comisión de Constitución, derogar el Decreto Legislativo 1323, promulgado por Pedro Pablo Kuczynski, el cual prohíbe los crímenes de odio, es decir, por discriminación u homofobia.
 “Debe derogarse inmediatamente el decreto legislativo 1323 pues contraviene aspectos básicos del principio de legalidad tales como la reserva de ley y la taxatividad”, dijo el legislador.
Violentando la razón de la delegación de facultades otorgada por el Congreso, el gobierno de PPK mete de contrabando en el Estado la ideología de género mediante leyes y decretos legislativos que, en el colmo del totalitarismo, prevén sanciones penales (con pena de prisión) para todo aquel que no comparta la ingeniería social que pretende imponer el lobby LGTBI”, dijo en su columna en el blog Montonero.
Deben derogarse los artículos de las leyes y los decretos legislativos que, subrepticiamente, inoculan en el torrente de nuestra sociedad una ideología sin el menor asidero científico”.
Veo aquí dos cosas: a) la opinión y exigencia de un congresista fujimorista (Juan Carlos Gonzales). b) La opinión del decano de una facultad de derecho (Martín Santiváñez Vivanco).
Es patético leer o escuchar a estos opositores a la ley: el congresista fujimorista y el decano de la Facultad de Derecho de la San Martín de Porres.

1)            La Ley 1323 no "contraviene aspectos básicos del principio de legalidad tales como la reserva de ley y la taxatividad", señor Juan Carlos Gonzales. Ha sido dada cumpliendo exactamente lo que la ley de facultades dispuso: "Establecer precisiones y modificaciones normativas a la legislación penal, procesal penal y de ejecución penal, en particular en lo que respecta a la TIPIFICACIÓN DE NUEVOS DELITOS O AGRAVANTES, beneficios penitenciarios y acumulación de penas, para fortalecer la lucha contra el crimen organizado, terrorismo, narcotráfico, lavado de activos, delincuencia común..." (Art. 2, Inc. 2, a); y lo que establece la Ley 1323 que modifica artículos del Código Penal, es absolutamente clara. Es decir, no hay contravención a los principios de reserva de ley y de taxatividad.

2)             Lo otro, lo que dice el abogado, ¡decano de una facultad de derecho!, genera, por decir lo menos, "vergüenza ajena". La Ley, señor Santiváñez, no "mete de contrabando en el Estado la ideología de género" ni menos prevé sanciones "para todo aquel QUE NO COMPARTA la ingeniería social que pretende imponer el lobby LGTBI”. ¿Deben "derogarse los artículos de las leyes y los decretos legislativos que, subrepticiamente, INOCULAN en el torrente de nuestra sociedad UNA IDEOLOGÍA sin el menor asidero científico"? Como decía Cantinflas: de que los hay, los hay. La nueva ley solo asume una realidad innegable: hay crímenes (conocidos como "de odio") que merecen un tratamiento penal específico, y en estos crímenes o delitos no está incluido (lea bien, por favor, señor Santiváñez) el no compartir eso a lo que usted llama "ingeniería social que pretende imponer el lobby LGTBI". La ley es sumamente clara: se sanciona no los desacuerdos, el "no compartir" ideas, tampoco las fobias; lo que se penaliza son los efectos dañosos que tales actitudes puedan generar, cuando las generan. Si alguien, por su fobia a los homosexuales (cosa que, obviamente, debe ser probada), mata a un homosexual, será condenado considerando que tal circunstancia (el móvil de la homofobia) es un agravante, según la nueva ley.

3)            Los abogados, señores, debemos leer echando mano a las neuronas, no a la bilis. Si se trata de un profesional con ejercicio docente, con más razón: no es conveniente ni sano, enseñar odio, ni ser enrevesado en las interpretaciones. Lucidez por encima de todo. En fin, a veces creo que es pedir peras al olmo.

jueves, 12 de enero de 2017

UNIÓN O MATRIMONIO HOMOSEXUAL: Lo que he escrito acerca del tema (en orden cronológico)

I.                  11 abril, 2014:

ACERCA DE LA LLAMADA “UNIÓN CIVIL”. UNA PALABRAS

Hace un par de días volví a poner en mi “muro” del Facebook estos comentarios que unas semanas antes había dado a conocer a través del mismo medio:

“UNIÓN CIVIL. He escuchado que el Defensor del Pueblo y algunas otras personas entendidas afirman que temas como este de la unión civil entre personas del mismo sexo no puede ser sometido a referéndum. Con todo respeto, debo decir que el señor Vega y quienes coinciden con él están equivocados. Este tema sí puede ser sometido a referéndum, claro, si es que se cumplen los requisitos correspondientes (básicamente la adhesión de un número de ciudadanos equivalente al 10% de la población electoral). Me explico. Puede ser sometido a referéndum porque lo permite el Artículo 32º, Inc. 2, de la Constitución Política ("aprobación de normas con rango de ley"). Pero, insisto, aunque legalmente es posible hacerlo, creo que no debe hacerse, porque sería injusto y, digamos, inmoral. El derecho a la igualdad de las personas no puede ser sometido a consulta, porque hacerlo sería absurdo, primitivo y estúpido. La propuesta (tan discutida y rechazada por algunas personas e instituciones) de la llamada unión civil es dable y válida, y apunta al fortalecimiento y realización plena de uno de los más vulnerados derechos de los seres humanos: la igualdad ante la ley. Dicen (qué idea más descabellada) que pondría en riesgo a la familia. No, señores. El respeto a los derechos humanos de todos (la igualdad es uno de ellos) contribuye al fortalecimiento de las instituciones y, sobre todo, le hace bien a la humanidad.”

Esto también escribí hace algunas semanas cuando vi en La República una nota sobre la declaración de un grupo de obispos

"OBISPOS EN CONTRA DE LA UNIÓN CIVIL.-"En un extenso comunicado, los obispos peruanos señalaron que la propuesta, presentado por el parlamentario Carlos Bruce y que esta semana se discutirá en el Congreso, es “contraría al orden natural y distorsiona la verdadera identidad de la familia”. No, señores purpurados. La llamada "unión civil" no atenta contra nada; al contrario: favorece la consolidación de los derechos, el justo reconocimiento a las minorías, y en nada distorsiona la identidad de la familia. Lo que va contra el orden natural son los crímenes contra la vida y la integridad física y moral: el aborto, la pedofilia. Ustedes, como todo el mundo, tienen derecho a opinar y a que sus opiniones puedan ser (como en este caso) distintas y contrarias a las de otras personas o instituciones, y tienen, además, derecho de emitir pronunciamientos en cualquier sentido, lo cual es legítimo (y nada tiene que ver con el tema del laicismo en el Estado o cosa parecida). Pero en estas cosas, que son de carácter estrictamente legal, lo que importa finalmente es lo que los órganos correspondientes puedan decidir (el Poder Legislativo, por ejemplo) y ni siquiera hace falta (porque, a pesar de que formalmente es posible hacerlo, sería moralmente absurdo) que el proyecto de ley sea sometido a referéndum. De lo que se trata es de hacer el esfuerzo de mirar las cosas con amplitud de criterio, con mente abierta, sin sentimientos de vergüenza o de culpa que son malos consejeros. De aprobarse en nuestro país eventualmente la propuesta de "unión civil" o si en el futuro llegara a darse, como en algunos otros países, el "matrimonio gay", no nos escandalicemos, no nos rasguemos las vestiduras o sotanas; la moral no se envilecerá, solo seremos testigos de que habrá sobre la tierra más personas felices. Nada más."

Un amigo mío intervino con este breve comentario:

“Después de eso, van a querer adoptar niños, quizá, si son niños los que adoptan, los conviertan en niñas o viceversa, existen casos. De todas formas a mí no me importa ni mi heterosexualidad.”

Y luego otro, con más extensión:

“Para salvar cualquier posible escollo frente a la "igualdad", en nuestra legislación civil, existen los contratos innominados; quien quiera estar unido a otro del mismo sexo puede celebrar el contrato que quiera y poner en él las cláusulas que más le o les convengan; quieren seguridad social que se la paguen, quieren heredar que lo hagan en un testamento o que donen o vendan, quieren tener hijos que lo intenten a ver si pueden, pero para ello no es necesaria una ley que equipare esas prácticas difíciles de aceptar; pero no, enarbolando la hipócrita bandera de la defensa de dizque ciertos derechos se siga el mal ejemplo de sociedades en donde hay que estar con el último grito de la moda en dizque "derechos humanos", Esos obispos sí que son valientes.”

Enseguida respondí:


No se trata de "esas prácticas difíciles de aceptar". Este concepto es una aberración que, lamentablemente, muchos obispos aún siguen agitando como bandera homofóbica (felizmente el papa Francisco, no). Los derechos reclamados por las minorías (como esta, la de los gays, lesbianas y bisexuales) son exigencias hechas al Estado, no a las "otras personas". Porque "las otras personas", es decir, nosotros los heterosexuales, no somos los sujetos llamados a atender o rechazar lo que ellos piden, porque simplemente no somos los dueños absolutos de esa facultad, no somos los dueños del Estado, y porque, más concretamente, no es que nosotros seamos los dueños del mundo y esas minorías sean algo así como comunidades advenedizas, bárbaras, de otra especie que, como tales, deban mantenerse, por decisión nuestra, segregados, marginados, expatriados, escondidos como si de una peste se tratara, y prohibidos de entrar en "nuestro mundo" y de acogerse a las leyes de "nuestro Estado". ¿Saben una cosa?: el rechazo que estos obispos y muchas otras personas e instituciones ejercen contra las reclamaciones de las minorías como esta de los gays, lesbianas y bisexuales, no es muestra de valentía; es, más bien, demostración de irracional e infundada cobardía.

Y recibí, como réplica, esta cortante y medio intolerante reflexión:

“No hay que olvidar que no somos el Estado ni dueños de él, pero sí somos parte del mismo; lo demás es un discurso que ni los mismos interesados entienden; y con posiciones permisivas entiendo que sólo se hace deleznable la moral social y por eso transitamos por los caminos en que hoy nos encontramos, y luego vamos quejándonos de no saber por qué hay tanta DESCOMPOSICIÓN en nuestra sociedad contemporánea. Finalmente, para muchos, esos obispos ojalá sigan FUNDANDO su "cobardía" de defender al género humano en sus naturales dimensiones. Punto final.”

Aunque este amigo resolvió, sin acuerdo de por medio, ponerle “punto final” al tema, me permití agregar, a manera de coda, lo siguiente, apenas una pregunta al aire:

¿Posiciones permisivas? Ufff!

Pero luego apareció una noticia en que se hablaba del resultado de una encuesta hecha acerca del tema y que, en cifras, era poco alentador. Hice este breve comentario que, en gran medida repite lo que ya había dicho:

"Unión civil" en los ojos de la encuesta: Pero no se trata de encuestas, creo yo. Y tampoco de referéndum. Es legítimo que se hagan encuestas y sería legal (constitucional) si se consultara vía referéndum. Pero me parece que no es el camino, por inmoral. Lo que corresponde es que los órganos llamados a resolver lo hagan: básicamente el Congreso. Derechos como el que reclaman minorías como esta de los gays, lesbianas y bisexuales, no tienen por qué ser consultados a "los demás" (nosotros los heterosexuales), porque nosotros no somos dueños de la facultad de "aceptarlos" o rechazarlos; esto sería lo inmoral y también injusto.

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II.               03 agosto, 2016:

  
¿LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, UN DERECHO ABSOLUTO? (El caso Cipriani)


Lo que puse en mi “muro” del Facebook, respecto de lo dicho por el cardenal Juan Luis Cipriani:

Completamente en desacuerdo, don Juan Luis, con todo aquello que usted habla acerca de la llamada "ideología de género". Pero, tengo que agregar, sinceramente, que me siento asqueado al escuchar que los abortos de niñas se deben "no porque hayan abusado" de ellas "sino porque, muchas veces, la mujer se pone, como en un escaparate, provocando". Esto es una barbaridad, señor, una virtual y lamentable justificación de los abusos. Uff!
(30 de julio)

"Además, "lamenta que las palabras de Juan Luis Cipriani hayan podido interpretarse erróneamente." No había nada que interpretar, señores del Arzobispado. Es decir, en lugar de poner en entredicho nuestra capacidad de entendimiento, lo mejor hubiera sido que, con hidalguía, don Juan Luis Cipriani pida disculpas. Eso sería lo más decente.
(31 de julio)

Mi posición impopular:

Yo no solo estoy en desacuerdo con lo dicho por el cardenal, sino, además, me siento asqueado por la barbaridad y disparate que dijo ayer (y así lo he expresado en mi muro), pero jamás pediría que se le calle la boca o que se le prohíba (a él y a nadie) pensar y expresar sus opiniones, por más reprobables que sean.
(Espero las pedradas y escupitajos).
(31 de julio)

Bueno, ya reconoció que lo dicho por él fue "una frase totalmente desafortunada y equivocada" (una barbaridad, realmente). Pero, ¿no sería recomendable, afortunado y acertado que, además, dijera estas dos palabritas que juntas son mágicas y nada complicadas: "pido disculpas"? 
 (01 de agosto)

Mi comentario (como casi todos) impopular:

El cardenal se equivocó, metió la pata, en realidad (lo dije en mi muro y expresé mi desacuerdo y repudio), pero el cardenal ha tenido la hidalguía de reconocer su error, se ha rectificado. Sin embargo, muchos no le perdonan. Y a un error responden no con otro error, sino con un gigantesco despropósito, con una infamia: presionan a un medio para que se concrete algo que es inadmisible, reprobable: quieren que se le prohíba a una persona el derecho a expresar su opinión; quieren que uno de los derechos humanos fundamentales sea atropellado sin más ni más. Y esto es, simple y llanamente, una barbaridad sin nombre. Y lo más vergonzoso es que esto lo piden aquellos que se desgañitan hablando de justicia social y de libertades. ¿Justicia social y libertades solo para quienes piensan como ellos? Ya deberían dejarse de tonterías. Dejarse de linchamientos irracionales. Voltaire decía: "No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla". Yo digo lo mismo! Roosevelt, en 1941 dijo: "Freedom of speech, freedom of religion, freedom from want and freedom from fear". Yo también lo digo, pero en español: Libertad de expresión, libertad de culto, libertad para vivir sin necesidades y libertad para vivir sin temor". Y abregaría esto: libertad para equivocarse.
(02 de agosto)

Un amigo me dijo esto:

Ber, la libertad de expresión no es un derecho absoluto (…) Cipriani, más allá de las disculpas que ha ofrecido, es una persona no grata para muchos peruanos que ya están hartos de sus desafortunadas intervenciones (…) Se debe hacer algo porque ese señor ya le colmó la paciencia a demasiadas personas (…).

Mi respuesta:

Bueno, estimado amigo, como adivinarás, respeto tu opinión pero no la comparto. La libertad de expresión, es cierto, como todo derecho, no es un derecho absoluto: está sujeta a limitación o regulación. Pero esta limitación o regulación se da no porque lo que dice determinada persona "nos ha colmado la paciencia" o porque ella "no es grata para muchos peruanos". ¿Las opiniones tolerables solo deben ser aquellas que nos caen bien, que no nos alborotan la paciencia? ¿El derecho a opinar solo debe ser para aquellos que nos caen bien, que nos son gratos? Así no funcionan estas cosas, hermano. La regulación o limitación de la libertad de expresión, se da no por discrepancias. Se da cuando las expresiones, vertidas públicamente, hacen o pueden hacer daño: cuando se convierten en delitos; por ello es que existen los delitos de injuria, calumnia y difamación, y también el de apología del delito o del condenado, y el de apología del terrorismo; se había propuesto el de "negacionismo", pero felizmente no prosperó (fui, modestia aparte, el primero que se opuso a esa absurda propuesta: ¿DELITO DE NEGACIONISMO? ). (¿En qué parte del Código Penal se encuentra tipificado el delito cometido por el cardenal Cipriani? Si está identificado, adelante: que se formalice la denuncia). Pedir -como están haciendo muchas mentes lúcidas e indignadas de nuestro país- que se cierre un programa para que una persona deje de opinar, es un derecho que no debe ser impedido, pues todos tenemos el derecho de petición; pero contra ese derecho está el de quienes pensamos diferente, de opinar en forma discrepante: esto es lo que hago yo, y lo digo sin ambages (como es mi mala costumbre): pedir que se le prohíba hablar a alguien es una reverenda barbaridad.
(02 de agosto)


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III.           11 setiembre, 2016:

¿REFERENDUM PARA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL?
(Es lo que propone el cardenal Cipriani)


No, señor. Qué dice la Constitución en su Art. 32°: "No pueden someterse a referéndum la supresión o la disminución de los derechos fundamentales de la persona..." Aunque no está escrito (no todos los derechos tienen que estar escritos en una ley), el derecho a buscar la felicidad es inherente a la persona humana, y si esa felicidad puede lograrse con la unión civil o matrimonio de personas del mismo sexo, de lo que se trata, entonces, es de -simple y llanamente- que el Congreso y el Poder Ejecutivo (que tienen la suficiente autoridad constitucional, legal y legítima para hacerlo) aprueben la norma pertinente. No es moralmente justo que se nos consulte a los heterosexuales si las personas del sector conocido como LGBT deben ingresar en "nuestro paraíso". Veo que el Cardenal dice esto: "Que le pregunten al pueblo si quiere eso". Propuesta perversa y ofensiva, ¿Nosotros, los heterosexuales, somos el pueblo, y los demás no? ¿Quiénes somos nosotros para decidir por ellos, para darles "luz verde" o salvoconducto para ingresar, sin cortapisas al mundo que creemos es solo de nosotros? Someter este tema a referéndum puede generar una respuesta favorable, pero también puede ser adversa y, claro, si resulta adversa, estaríamos tirando al tacho la prohibición constitucional ya mencionada: se suprimiría de plano un derecho, el derecho a ser felices.. Es tiempo que, de una vez por todas, entendamos o entiendan quienes aún siguen anclados en un pasado oscurantista y digamos medieval, que no podemos dividir a los seres humanos en gratos   e indeseables. El mundo y sus maravillas (la felicidad es lo más maravillosos) es de todos, para todos. El matrimonio -entiéndanlo de una vez por todas- no es una creación divina ni de la naturaleza; es una construcción social. Lo natural (y, si se quiere, lo divino) es esa capacidad o instinto humano de atraernos, de generar, alimentar y fortalecer afectos. El erotismo es natural. Y no es un pecado. ¿A quién diablos se le ocurrió, en el remoto pasado, pensar que el placer sexual es pecaminoso, que hay que esconderlo como si de algo sucio se tratara? ¿Quién, en su sano juicio, puede seguir pensando tal cosa? ¿Quién, con un milímetro de sentido común, puede, además, afirmar que la unión de dos personas del mismo sexo, sea como "unión civil" o matrimonio (no por capricho, sino por el impulso y manifestación de su propia naturaleza; porque la homosexualidad no es un invento cultural) va a contribuir a la destrucción de la familia? No, señores. Pensar eso es descabellado. El matrimonio homosexual no atenta contra ninguna institución ya establecida; solo es (donde existe), y sería aquí, (si se aprueba) una nueva institución. Nada más. Abran la mente y los ojos, señores; quítense las anteojeras, libérense de la maldita ojeriza. Piensen con las neuronas, no con el hígado. No conviertan sus propias vergüenzas en una epidemia.

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IV.           13 setiembre, 2016:

¿Qué LOS CURAS SE QUITEN LA SOTANA PARA OPINAR?

Es evidente que, cuando se trata del tema del "Estado laico", hay gentes que quisieran que solo nosotros, "los de a pie" (abogados, médicos, obreros de construcción civil, amas de casa, empresarios, zapateros, etc.) debamos meternos y opinar en temas de política o en cualquier otra cosa (como, por ejemplo, los polémicos asuntos de los abortos, de las violaciones, de la unión civil o matrimonio homosexual), y los curas no. ¿Debemos obligarles a que se quiten la sotana si es que quieren ocuparse de estas cosas "que son ajenas a la religión"? Y, ahora, si -por ejemplo- los curas quisieran atreverse a opinar, ya directamente, sobre temas femeninos, ¿tendríamos (como una chiquilla deslenguada, virtualmente lo sugirió hace poco, y por ello hubo quienes la aplaudieron a rabiar) que obligarlos a que vayan a un hospital para que les implanten en el vientre un útero? ¿Qué está pasando, señores, en este siglo XXI en que -debemos suponer, ¿no?- la inteligencia debería estar alcanzando su mayor esplendor? ¿Nos estamos volviendo estúpidos? ¿No habrá por allí (como van las cosas, ya no sorprendería) alguien a quien se le ocurra recomendar que se les quite el derecho de hablar a los negros y a las mujeres, porque, tal vez, estén reinventando la teoría de que hay dos clases de humanos: inferiores y superiores? Y, bueno, siguiendo la corriente de la tontería o, mejor dicho, del chiste idiota, ¿no sería conveniente una ley que disponga cosas como estas: que los médicos hablen solo de medicina, que los abogados se ocupen únicamente de temas forenses, que las amas de casa, solo de lechugas y camotes, que los empresarios solo de sus cuentas en Panamá y que los zapateros (como un brillante abogado me lo espetó) se ocupen de medias suelas, es decir, tal como reza la frase ya proverbial: "zapatero a tus zapatos"? Ah, me olvidaba de algo. Cuando la opinión de los curas coincide con las de los "anticlericales", "agnósticos". "ateos", o como quieran autodefinirse, ahí sí la cosa cambia: bendita la palabra venida desde el púlpito y quien la dijo es visto hasta casi como un héroe de la revolución. Se han dado varios casos, aquí y en el extranjero (cosas del palo cilíndrico, llamado rasero :) ). Uff! Tenía razón Cantinflas cuando decía: "¡De que los hay, los hay!", y también Cervantes (a través del Quijote): "¡Cosas veredes, amigo Sancho!" :)

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V.               11 enero, 2017:

MATRIMONIO HOMOSEXUAL: EL PÁRRAFO INFELIZ Y DELEZNABLE DE LA SENTENCIA


Es el CONSIDERANDO VIGÉSIMO NOVENO, que dice lo siguiente:

"Esta judicatura considera pertinente recordar que no es factible una oposición de carácter religioso al reconocimiento de un matrimonio homosexual, puesto que el Perú es un Estado laico, es decir, que es neutral en materia de religión por lo que no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa; sin perjuicio del respeto que merecen las mismas."

Este párrafo es el menos feliz de la parte considerativa de esta resolución que realmente es histórica como ya lo he dicho antes. Ese párrafo revela que quien lo redactó no ha leído o ha leído mal la Constitución Política y que, además, carece de criterio, digamos, democrático.

¿No es factible una oposición de carácter religioso al reconocimiento de un matrimonio homosexual? En un país democrático es factible cualquier oposición, sea o no de carácter religioso; cualquier persona, individual o colectivamente, puede -porque es su derecho- oponerse a lo que considere inaceptable; toda resolución es cuestionable (esto lo consagra la Constitución: Art. 139°, inc. 20). En un país democrático nadie está obligado a pensar como los demás ni mucho menos como piensa la autoridad aunque los demás y la autoridad estén acertados y quien se opone esté equivocado. El derecho a la libertad de opinión es un derecho fundamental (Art. 2°, incs. 3 y 4) y nadie puede impedir que sea libremente expresado.

Cipriani o cualquier representante de la Iglesia Católica o de cualquier otra confesión religiosa, puede emitir sus opiniones y discrepancias como les venga en gana; que no estemos de acuerdo con lo que digan es otra cosa. Pero nadie puede callarles la boca. La sentencia –en ese párrafo infeliz- afirma que tal cosa (la oposición) no es factible “puesto que el Perú es un Estado laico”. Esta afirmación es una reverenda aberración.

¿Por ser el Perú un Estado laico, los curas están obligados a cerrar la boca? Como lo he dicho repetidas veces: un Estado laico, en primer lugar, no es sinónimo de “Estado ateo”; en segundo lugar, no es un Estado obligado a callar la boca a los religiosos, ni menos arrinconarlos o aislarlos y, en tercer lugar, un Estado laico no está obligado a desoír las opiniones de las Iglesias. Oír, conversar, no es someterse. El laicismo de un Estado es simplemente no someterse, no depender de confesión alguna, pero no es mirarlas como bichos raros o apestados ni menos negarse a dialogar.

Otra cosa, ¿de dónde diablos ha sacado el redactor de la resolución aquello de que el Estado “no ejerce apoyo ni oposición explícita o implícita a ninguna organización o confesión religiosa”? Repito, no ha leído o ha leído mal la Constitución. Esto es lo que dice el Art. 50°: “…el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración”. Es decir: ejerce apoyo implícita y explícitamente.

Ese párrafo de la sentencia, repito, es infeliz y, como tal, deleznable, aunque, claro, no invalida la legitimidad y validez innegable y plausible de la decisión.