martes, 7 de julio de 2026

¿«A GROSSO MODO», TAMBIÉN (O SOLAMENTE «GROSSO MODO»)?

 

Dice la Fundéu (Fundación del Español Urgente): «A pesar de lo extendido de su uso, es siempre incorrecto anteponer la preposición a, según se afirma en la Nueva gramática de la lengua española». Efectivamente, lo que en esta obra normativa, textualmente se afirma es esto: «Se han creado algunas variantes de ciertas locuciones latinas añadiendo indebidamente una preposición, como en de motu propio, variante incorrecta de motu proprio, o a grosso modo, variante incorrecta de grosso modo». 

Locuciones latinas que han sido modificadas añadiéndoles una preposición «indebidamente». O sea -siguiendo al Diccionario de la lengua española (DLE)- ¿el haber añadido una preposición a esas locuciones latinas ha sido, digamos, algo «ilícito, injusto y falto de equidad»? ¿Y quién habría sido la víctima de tal injusticia o malvada inequidad, el idioma español, tal vez? ¿O es que. acaso, para perpetrar la referida añadidura se le debió haber pedido permiso a la RAE? 

Intuyo que para la Academia es «indebido», añadir una preposición a la locución latina «Grosso modo» porque -considerando que su significado (tal como aparece en el DLE) es «A bulto», «aproximadamente», «más o menos»- resulta un disparate decir «a grosso modo» ya que hacerlo equivale a pronunciar cualquiera de estas tres absurdas y agramaticales expresiones (idiotismos, en buena cuenta): «a a bulto», «a aproximadamente» «a más o menos». Y, efectivamente, eso es cierto: resulta horrible, pues. 

Entonces, pregunto: ¿cómo se explica el hecho de que se haya extendido, desde hace mucho tiempo, el uso de aquella académicamente reprobada forma expresiva: «a grosso modo»? Propongo la siguiente explicación. Se ha asumido, masivamente, entre los hispanohablantes, lo que se entiende como el sentido literal de la expresión latina: «manera gruesa o gorda» (que, claro, viene a ser lo mismo que «aproximadamente» o «más o menos»); y por ello es que, con razón, se asume como válido o razonable que decir «a grosso modo» es como si se expresara esto: «a (o de) manera gruesa o gorda» (o sea, no de modo preciso o específico). Tiene, realmente, sentido y no es nada absurda la inclusión de la preposición. 

Agrego algo. Si el hecho de haber añadido una preposición a la locución latina «grosso modo», es «incorrecto» e «indebido», tal como afirman la Fundéu y la Nueva gramática de la lengua española, ¿qué podría afirmarse respecto de expresiones como estas: «un bis» y «un mea culpa»? ¿Serían formas indebidas e incorrectas? Veamos. La primera, literalmente, significa «un dos veces» y la segunda, «un culpa mía» (como se ve, también agramaticalidad e idiotismo, ¿verdad). ¿La RAE dijo algo al respecto? No, nunca puso en entredicho estas expresiones; se hallan, más bien, registradas en el Diccionario académico: «Bis: Ejecución de un bis. La soprano hizo un bis»; «Mea culpa: culpa mía (Mea culpa: expr. Culpa mía. U. m. c. loc. sust. m. Entonará un mea culpa público». 

Es que, en verdad, no existen razones valederas que justifiquen el rechazo a estas formas expresivas: válidas y correctas son «un bis» y «un mea culpa» como, definitivamente, válido y correcto también es «a grosso modo». Y, además –como bien lo reconoce la misma Academia– su uso es extendido (es decir, difundido, generalizado) y esto, simple y llanamente, le da plena legitimidad. (Tarde o temprano, estoy seguro, la RAE reconsiderará la opinión que hasta ahora mantiene respecto de este tema).

El pueblo, que es el dueño del idioma, sabe (al menos en estas cosas) lo que hace y tiene el derecho de hacerlo y nadie tiene autoridad para prohibirlo. Lo digo directamente y con todas sus letras, y no a grosso modo

¡Un abrazo, amigos!

© Bernardo Rafael Álvarez