jueves, 22 de agosto de 2013

EN SU TIENDA DE LA "CALLE GRANDE": "¿Y SI NUEZ, QUÉ'S?"




Mi padre se sentía feliz por mis constantes asedios inquisitivos. "Los niños que siempre preguntan son niños inteligentes", aseguraba. Efectivamente, lo que él decía era cierto pero, claro, no se trataba de una verdad absoluta o, mejor dicho, no era aplicable a todos los casos. Respecto de mí, al menos respecto de mí, no era más que una complaciente afirmación paternal porque -obvio- quien la expresaba en esos momentos carecía (como debía ser, naturalmente, debido al comprensible componente afectivo en su voluntad) de la árida pero punzante objetividad. 

Tengo entendido que mis andanadas de preguntas habrían empezado muy tempranamente, probablemente cuando aún no había cumplido los cinco años de edad. Lo digo porque intuyo que fue entonces cuando ocurrió un hecho que, mucho tiempo después, mi padre me lo contaba como una anécdota y yo pensaba que solo era una historia inventada por su imaginación. Seguí pensando así hasta el 24 de junio del 2008, día en que -¡por fin!- aquella historia se convirtió, frente a mis desleales dudas, en una verdad por sus cuatro costados. 

Después de veintisiete años volví a mi tierra, Pallasca, justo en el mes de San Juan Bautista, el patrón de mi pueblo. Y ese día, sentado en una de las bancas de la plaza de armas vi a un anciano que me miraba sonriente; me acerqué a saludarlo porque, un poco borrosamente, lo recordaba sin estar seguro en ese instante de su apellido, pero sí de su nombre. “¿Usted se llama Pedro, verdad?”, le pregunté (¡una pregunta, una pregunta más en mi biografía!). La respuesta fue afirmativa. Y lo que vino fue lo que debía venir (aquello que repetidamente ocurrió durante los tres o cuatro días que estuve volviendo a caminar las calles -en las que crecí, como un tímido pero alegre niño serrano-, al encontrarme con cada uno de mis paisanos). ¿Lo adivinaron? Lo que vino fue un fortísimo abrazo, ¡como tenía que ser, caracho! Y enseguida, una larga conversación nutrida de recuerdos. 

“Nunca me olvido, Bernardo –me dijo el anciano, cuyo rostro mostraba un rictus permanente a manera de sonrisa-, lo que ocurrió cierto día, cuando acompañando a tu padre, el maestro Rafa, llegaste a la tienda que yo tenía en la “calle grande”. “Sí, ya lo sé, don Pedrito –intervine yo-, usted va a confirmar lo que que repetidamente me contaba mi padre, y, créamelo, me estoy emocionando demasiado”. El anciano continuó. “Mientras conversábamos tu padre y yo, tú observabas, medio absorto, el frasco de vidrio que se encontraba sobre el mostrador y en cuyo interior se veía una gran cantidad de frutos secos”. Era exactamente lo mismo que solía relatarme el maestro Rafa. Al darse cuenta de mi silenciosa curiosidad, mi padre pidió uno de los frutos para dármelo después de haberle quitado la cáscara golpeándolo con una piedra en la vereda. Era un fruto de nogal. 

“Tras recibirlo –don Pedro siguió-, tú quisiste saber cómo se llamaba el fruto seco, y tu padre te respondió, sin más comentarios (pero sí, agrego yo, con una innegable dosis de socarronería): “Nuez”. Y, por cierto, la respuesta no me pareció satisfactoria, sino completamente intrigante. Don Pedro concluyó: “Volviste a la carga, Bernardo, y le dijiste al maestro Rafa, lo siguiente: “¿Y si no es, qué es?” (es decir, "¿Y si nuez, qué's?). Cuando se dieron las explicaciones, después de dos o tres enfrentamientos de preguntas y respuestas, lo que selló el encuentro en aquella tienda de la “calle grande”, fue una estentórea carcajada. 

Han pasado muchísimos años. Dos de los protagonistas de aquel hecho anecdótico ya no están con nosotros: el maestro Rafa dejó de existir hace más de dos décadas, y ahora -hace apenas unos poquísimos días- acaba de irse don Pedrito, don Pedro Tapia, el honrado albañil del pueblo, el que alguna vez fue nuestro laborioso alcalde. Lo que queda es solo un silencio pintado de nostalgia, allá en Pallasca, la tierra de los “chupabarros”, y también aquí, en mi corazón desconcertado y memorioso. 

¡Descansa en paz, paisano bueno y querido!






miércoles, 21 de agosto de 2013

IF (0, DICHO DE OTRO MODO: SI ACASO HUBIERA OCURRIDO)


Primero: Alberto Fujimori cambió de abogado. Segundo: Este nuevo abogado le aconsejó que pidiera arresto domiciliario. Tercero: El abogado aseguró que fue presentada la solicitud. Cuarto: Omar Chehade declaró no estar en contra de un posible arresto domiciliario para el ex dictador y que como Presidente de la Comisión de Constitución, estaba dispuesto a dialogar sobre la posibilidad de que se diesen las normas necesarias para el efecto. Quinto: Lourdes Flores Nano dijo que estaba a favor. Sexto: Ollanta Humala, aunque medio oblicuamente, le dio un "estate quieto" al congresista, rechazando tácitamente su propuesta. Séptimo: Chehade volvió a ocuparse del tema pero esta vez con un "no he dicho lo que dije". Punto.

El arresto domiciliario (o detención domiciliaria, que es como se le conoce legalmente) es una de las medidas de coerción procesal (es decir, se aplica durante el proceso, en algunos casos: por razones de edad, enfermedad, etc.); no es una pena o una forma cómo se efectiviza la pena privativa de la libertad. Debe -como lo dice el Código Procesal Penal- "cumplirse en el domicilio del imputado o en otro que el Juez designe y sea adecuado a esos efectos, bajo custodia de la autoridad policial o de una institución -pública o privada- o de tercera persona designada para tal efecto" y su duración no es mayor de nueve meses.


Veamos qué habría ocurrido si esto hubiera prosperado.


De darse una ley como la sugerida, esta tendría que considerar una de estas dos, o las dos, condiciones para su aplicación a favor de los reos que se acojan a su disposición: salud en grave deterioro o edad sumamente avanzada. Su ejecución implicaría lo siguiente: que la pena impuesta al reo beneficiado (porque, quiérase o no, se trataría de un beneficio) se cumpla en su casa o en el domicilio que determine. Y para esto, en la puerta de esa vivienda se tendría la presencia permanente de un agente policial, o un patrullero junto a la vereda.

Aunque probablemente la aplicación estaría sujeta a "evaluación previa", lo cierto es que no habría razones "de peso" para rechazar las solicitudes que se presentaran (de enfermos o de ancianos). Y, sin duda, no serían pocas esas solicitudes; serían muchas, en realidad, prácticamente todas amparadas por la ley. De ser atendidas, como debiera ser (porque, como sabemos, "a igual derecho, igual razón"), nos encontraríamos frente a esto: al menos un policía o probablemente un patrullero ocupados en la vigilancia de cada una de las cosas de los reos sacados de las cárceles, y esto permanentemente, durante meses o años (hasta que concluya la condena). La seguridad ciudadana, de todos los demás ciudadanos, continuaría en rojo.

¿Esto por qué? Porque en algún momento se negó la posibilidad de un indulto (cuestionable, repudiable o como queramos llamarlo), debido a que se tuvo el "cuidado" de cumplir al pie de la letra el mandato de una norma de cuarto nivel, y esta vez, en cambio, se prefirió mandar al diablo lo que la misma Constitución prohíbe: "Pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de las diferencias de las personas"; es decir, no con nombre propio.

Felizmente, hasta ahora, solo quedó en una -ojalá- improbable posibilidad.

jueves, 1 de agosto de 2013

SOBRE GUSTOS Y COLORES, HABLANDO DE POESÍA (DIÁLOGO EN LA RED)

Puse en mi “muro" del Facebook, esta interrogante:

Tengo una larga interrogante que me atormenta en estas horas frígidas del día patrio: ¿Cuáles son las condiciones que debe reunir un poema para, con justicia, ser considerado de gran calidad: gustar a todos, gustar a muchos, solo gustar a los "entendidos", o haber sido escrito por poetas que ya no están físicamente con nosotros, o presentar como característica propia algún elemento excepcional "de fondo o de forma" (que, dicho sea de paso, no sé cuál podría ser), o, en todo caso, con qué criterio hay que medir su calidad, cuál es el canon con el que debemos ponderarlo, o quiénes son los llamados a efectuar su imparcial calificación, o, por último, se puede o se debe ser imparcial al leer un poema o lo que manda es la dictadura de la subjetividad (pasiones, emociones, simpatías, antipatías, simple placer o disgusto, preocupaciones intelectuales o culturosas...)?”. 

Lo que generó es la fecunda conversación que aquí transcribo: 

Grover González. En la PCUP hace muchos años en una clase de literatura se expuso la idea que lo literario de un texto está en función únicamente de lo que la sociedad concreta en la cual se crea el texto lo considera literario o no...es decir en la subjetividad total. 

Grover González. En lo que respecta a mí, creo que este asunto es uno de esos casos en los cuales como decía Wittgentein... de lo que no se sabe es mejor no hablar... jajaj el asunto es tan complejo y amplio... qué lo que verdaderamente define a un poema...constituye una especulación interminable… tal vez imposible de resolver, creo, humildemente, que tal vez sea nuestra intuición sea la única guía: se siente cuando un poema está bien escrito, cuando su tono, su estructura es poética, cuando aborda un tema o, mejor aún: cuando trata sobre una multiplicidad de asuntos diferentes pero relacionados a vez de forma original… en fin...en este día patrio y frío.. tal vez sea preferible seguir asombrados por los grandes poemas que romperse la cabeza tratando de definir lo verdaderamente poético que hay en ellos... ¡¡¡feliz 28, hermano!!! 

Tulio Mora Gago. No te hagas tantas paltas, Ber. Nadie puede responder esa pregunta, es como la de ¿existe dios o no? Escribe nomás, que a unos les guste y a otros no, es irrelevante. Un escritor no puede preocuparse por ese asunto. Es mejor que no escriba y menos poesía, el arte más esquivo de todos. Estoy en este momento leyendo "Palacio de Justicia", de Dalmacia Ruiz-Rosas, libro extraordinario, uno de los que dejará huella en la poesía peruana. ¿Cuántos lectores, enterados de mi opinión, lo leerán? ¿Cuántos lo encontrarán? También deberías incluir estas preguntas en tu "larga interrogante". 

Grover González. Tengo en mis manos "Palacio de Justicia" estuve en la presentación. 

Tulio Mora Gago. Hacía tiempo que no leía un libro con esa andadura, construcción y audacia para expresarse. Es un texto escrito en los 80 y salvo por algunos indicios muy menudos que nos reorientan a esa época (menciona el betamax), es de una vigencia impresionante. Esta es otra condición que no has puesto, Ber, en tu interrogante: un poema tiene que identificar a un lector, eso quiere decir que debe "hablarle" (como decía Eliot, poeta que no me gusta hace mucho) en su propio idioma. La vigencia es eso. ¿Cómo diablos un poema escrito hace 30 años tiene vigencia? Pongo solo una característica. Voy a terminar de leerlo para tener una dimensión más cabal, pero es un hecho que estamos ante un libro que hace su propio camino. 

Grover González. En la presentación se dijo que la virtud del libro consistía en se lo había guardado por 30 años para que se le diera una revisión final que le permitiera ajustarse de alguna forma al mundo actual... 

Tulio Mora Gago. Será pues. Pero muchos guardan libros todo ese tiempo y cuando se publican solo muestran el polvo, no la vibración. Aquí estamos hablando de una planta experimental que ha sostenido esa temporalidad. El libro está escrito aplicando una variación técnica del "cutting", con cambios rítmicos e inserciones dialógicas inesperadas pero muy eficaces. Los personajes, porque hay varios, en una suerte de proceso judicial, son hablantes múltiples, emisores de confesiones simultáneas que intercambian hasta de género, es decir son travestidos, asexuados, bisexuados. La identidad aparente que contienen desborda el continente físico de la persona para convertirse en un espacio, en un tiempo, en una representación. Me ha parecido una puesta en escena del teatro de la crueldad de Artaud: monólogos/diálogos de gestos, con mensajes sesgados, distantes, esquivos, ariscos, amenazantes, lejos de fáciles sentimientos (la ternura, la ironía, el amor), propio de un entorno sumamente violento. 

Gustavo Valcárcel Carnero. Este contrapunto literario entre Grover y Tulio debe ser conservado, porque es una cátedra abierta para los que andamos subiendo los peldaños de la poesía. ¡Felicitaciones por el psicoanálisis metamorfósico de la palabra encriptada! 

Bernardo Rafael Álvarez. Tengo que decir que, en gran medida, la respuesta aparecida aquí -gracias a Tulio, Grover, Fredy- ha sido satisfactoria para la "larga interrogante mía", que surgió a partir de lo que leí sobre un poema de Marco Martos, que puse en mi muro, como un saludo a la Patria. ¡Un abrazo, amigos! 

Tulio Mora Gago. Hay a quienes ese poema gusta, hay a quienes no, me incluyo. Cuestión de gustos, eso es muy simple y el silogismo que desprende el poema que colgaste es simplón, fácil, común. Tampoco me gustan Valery y Mallarmé, aunque estos jueguen en las grandes ligas.

Me pareció ver que el autor apareció y desapareció. También JRR no olvidó su estilo pedante innecesariamente. ¿Es el único que ha leído "mucha" poesía? Cualquiera de nosotros que se dedica a este negocio lo ha hecho y no lo sacamos a relucir en una polémica. Vuelve a cometer el mismo error de siempre: no da ideas para demostrar sus opiniones que van al choque, sino que quiere autoimponerse por méritos exclusivamente supuestos.

Ahora, sería interesante que publique un poema de su último libro, a ver qué opina MM y nosotros. 

Santiago López Maguiña. Cómo saber que un poema es bueno. No hay una manera constructiva de saberlo. Es imposible aislar las propiedades que lo definan. Sólo se puede intuir, apostar por su excelencia. Hay, sin embargo, una consideración a tener en cuenta. Un buen poema es aquel que pueda ser visto como fundacional, que inaugure un nuevo modo de pensar y de sentir lo poético. Sabemos, en ese sentido, que la poesía íntegra de Vallejo lo es. Lo mismo que la poesía de Eguren, Martín Adán, Moro, Westphalen, lo son. Y Eielson. Son nombres de obras que nos interrogan sobre el sentido y lo que es más importante sobre la ausencia de sentido. Sobre la nada. Esos son los bordes a los que llega la poesía de Juan Ramírez Ruiz y muchos textos, sobre todo recientes, de Enrique Verastegui. Pero, claro, también puede uno preguntarse qué es lo que hace que mucha gente tenga a la poesía de MM por buena. Qué pensamientos y qué sensaciones les suscita. 

Bernardo Rafael Álvarez. Y para, de vez en cuando, agarrarnos (como dice Tulio) "en fraternales sacudones", pero no para pelear ni mucho menos convertirnos en enemigos. Lo que dices, Shanti, es cierto: es necesario tener en cuenta (también) la consideración a la que te refieres, la calidad de fundacional de los poemas, pero no es la única y, además, no siempre los poemas fundacionales son los mejores. Recuerdo lo que Hemingway dijo creo que acerca de Elliot: alabó su poesía y dijo que en muchos sentidos era mejor (mejor escrita) que la de Pound, pero anotó más o menos lo siguiente: "pero Pound era el genio" (es decir, el fundador) o algo así. Voy a revisar más tarde el libro seguidamente transcribiré textualmente lo dicho por el autor de El viejo y el mar. 

Tulio Mora. Hay maneras de saberlo, Shanti. Lo fundacional es una condición, pero no todo lo fundacional resulta grande. Ya que has citado a los fundadores de la poesía contemporánea peruana, a su lado hay muchos otros vanguardistas que no necesariamente son grandes. Y pongo en duda esa grandeza en unos cuantos de los que citas, salvo Vallejo, indiscutible en cualquier tiempo y para cualquier crítico (el último ha sido Bloom).

Rilke no fue fundacional de nada, por el contrario, en las "Elegías de Duino" es el cierre del romanticismo, publicado justo en 1922 el año en que aparecen libros fundacionales como "Trilce", "Tierra baldía y "Ulises" (y surge el movimiento modernista brasilero, por eso se le considera un año mágico). 

El valor estético tiene que ver con una forma de establecer complicidad emocional/reflexiva con el lector a partir de una consideración estructural que permite reconocer qué es lo poético. O sea, hay una cuestión sine que non, un ritual previo (una condición) para que un lector diga: "ok, estoy ante un poema, a ver si me gusta". Esa condición previa es la estrategia estructural, técnica del poeta y no necesariamente se trata de la forma exterior (el verso), sino más bien rítmica, fónica e imaginística. Ya que citaste a Verástegui, él es capaz de decir cualquier cosa falaz (lee, por ejemplo, "Taqui Onqoy" donde dice cosas de la historia peruana falsas y estereotipadas), que pasa inadvertida porque te seduce con la música.

Incluso esta condición es la que aleja a la mayoría de lectores de poesía. De hecho, la dificultad de interpretación de textos entre escolares, casi de manera general, es en la poesía.

¿Por qué es imposible ponerse de acuerdo en que un poema gusta más que otro? Porque las lecturas responden a la complejísima sensibilidad de cada lector. Uno no puede penetrar en la experiencia de cada uno de ellos. Esa fascinación de Mallarmé de querer echar en un poema/prisma de cristal, expuesto ante la luz solar, todos los colores para que cada lector escoja el que más le acomoda o deslumbra es una utopía irrealizable. Solo podemos saber que allí donde tú crees que un poeta te parece grande, habrá otro lector que te dirá "no me gusta".

Entonces, para concluir, hay marcos generales sobre los cuales se puede decir quiénes son "grandes" y para interpretar a los demás está Roland Barthes, quien decía hace 50 años que hablar de poemas buenos o malos es una reducción un poco estúpida. Todo poema es importante por el hecho de ser escrito como tal y en esa condición hay que explicarnos por qué es eficaz y por qué no lo es. El poema de MM seguramente lo será para un lector poco prevenido, pero no para uno con expertise. 

Charo Arroyo. Un poema es bueno cuando lo leo con emoción, cuando escucho y me gusta su música, cuando desde el fondo del alma lo siento porque dice cosas trascendentes, porque me gustan las palabras que lo componen, porque toda yo me conmuevo porque sé que es bueno. No sé por qué, pero puedo distinguir un poema bueno de otro. Creo que el estremecimiento de mi alma marca la calidad. 

Bernardo Rafael Álvarez. Aquí lo que escribió Hemingway: "El último estilo de Pound lo ha hecho, a veces, mejor T.S. Eliot. Pero, después de todo, Eliot es un poeta menor. Los poetas menores escriben los bellos poemas." (Homenaje a Ezra Pound, 1925). 

José Rosas Ribeyro. "El poema de MM seguramente lo será para un lector poco prevenido, pero no para uno con expertise". Copio esta frase de Tulio porque dice exactamente lo mismo que lo que dije yo al responder a Bernardo, quien había escrito que el poema ese de MM "le gustaba a mucha gente" (o algo así, cito de memoria). Yo escribí, (sin arrogancia alguna estimado Tulio) que a esa "mucha gente" o a ese "lector poco prevenido" podía gustarle dicho poema, pero no a "uno con expertise" o sea a alguien que "ha leído mucha poesía". No vale de nada ahogarse en una gota de agua y que tú, Tulio, y yo estemos alguna vez de acuerdo en algo debería más bien alegrarnos dado el largo tiempo que nos conocemos. 

Tulio Mora Gago. Sea pues. Creo que estamos de acuerdo en algunas otras cosas más, lo que pasa es que no concordamos en el estilo de decirlo, me parece. Eso es todo. 

Marco Martos. ¿T.S. Eliot poeta menor? Hemingway no es un referente para hablar de poesía. La poesía es forma, más que asunto. Hay circunstancias históricas en las que los temas cobran importancia. Eso ocurre con la idea de patria o de país. En el caso nuestro, por nuestra coyuntura histórica, es importante. He escrito cientos de poemas y aspiro a que algunos de ellos sean recordados por lectores. Soy un admirador de Mallarmé y como otros poetas vivo también ese límite: la insuficiencia del lenguaje. 

Bernardo Rafael Álvarez. Es cierto, Marco, lo que dices de Hemingway. La cita fue propicia para sustentar -como una coincidencia- la afirmación de que no siempre los "poemas fundacionales" son los mejores. Nada más. En lo otro, efectivamente, no es el qué sino el cómo lo que hace que un texto deje de ser lengua común y se convierta en poesía; no es (o no tiene necesariamente que ser) imitación ni remedo de la "realidad" para adquirir validez, sino mostrarse como una realidad autónoma, libre, que, aun así, pueda ejercer influencia en su entorno, generar "externalidades emocionales": hacernos sentir bien a quienes la leemos, o producirnos (porque también es legítimo) malestar. La belleza (el arte, la poesía), si conmueve es que ha logrado justificar su existencia. 

Santiago López Maguiña. La poesía es arduo trabajo con lo indecidible, lo indiscernible, lo innominable, lo genérico, con aquello que unos pocos textos muestran: las profundidades de las lenguas diglósicas, los laberintos del sueño y la locura, lo que se halla en los bordes del vacío o en mismo vacío, lo que toca la nada. Esta formulación no sólo vale para obras como las de Vallejo, Arguedas, Eielson, Valera, vale para mucha poesía que sería extenso citar. Pero no vale para la versificación, para lo que se instala en lo legible, en el sistema, en lo aprehensible, para lo que no te interroga, para lo que no te toca, te hinca, te hiere hasta el llanto o la carcajada. 

Tulio Mora Gago. Es lo más aproximado a lo que queremos definir como poesía, Shanti. Muy bueno. Abrazos a todos. Bernardo se ha propuesto remover la capacidad reflexiva de cada uno de nosotros en este duro invierno, a ver si nos calentamos un poquito. 

Santiago López Maguiña. Un comentario: desde hace mucho se sabe bien que no hay contenido sin forma. El contenido es una forma. Las operaciones sobre las formas, por tanto, son operaciones sobre los contenidos. Sobre los sentidos. Abundando: producir formas es lo mismo que producir sentidos. No se puede separarlos. Los sentidos, por un lado; las formas por el otro. No hay pensamiento que no tenga forma, que se expresa en una forma correspondiente. Es errado desde este punto de vista poner énfasis en la forma por encima del contenido, porque ya lo dijimos no es posible distinguirlos. La ideología es una forma, que supone una estrategia, un modo de persuasión. Lo mismo la poesía. Con la diferencia que ésta, cuando es verdadera, arruina, ahueca, la ideología. La mera versificación, en cambio, refuerza la ideología. 

Marco Martos. Los contenidos se dan dentro de una lengua, hay versos onomatopéyicos que no pertenecen a ninguna y sin embargo en ellos se reconocen ritmos, poesía. El canto VII de Altazor de Huidobro se va saliendo de la matriz castellana, prácticamente no tiene idioma. En cuanto a las ideologías, el mismo Marx dijo que son anteojeras para ver la realidad. Sartre, en 1947, dijo que la poesía, es algo que puede escapar a las ideologías, resumiendo, claro. 

Bernardo Rafael Álvarez. Claro que no hay contenido sin forma. Eso no está en discusión. Pero, una cosa: Cuando un hombre le dice a una mujer "Estoy enamorado de ti", efectivamente, está comunicando un afecto (sentido o contenido) y al mismo tiempo una forma (una manera de decirlo): lo está diciendo de forma directa; si le dice "Estoy templado de ti", también está comunicando lo mismo, pero lo hace de otro modo (con otra forma). No hay divorcio entre forma y contenido (o sentido), pero el contenido puede ser el mismo y, sin embargo, su forma es diferente debido a la voluntad del agente: uno quiso ser llano, directo, "respetuoso" del idioma, y el otro se interesó por la replana. Es decir, quiérase o no, es el "cómo" lo que hace la diferencia. Prácticamente todos los poetas le han cantado al amor, pero cada uno de una manera diferente, y esta diferencia ha hecho que unos hayan logrado mayor belleza o "calidad" que otros. 

Santiago López Maguiña. Es obvio que el sentido cambió porque cambio la forma. Con el énfasis en la entonación se modifica la extensión del contenido. Eso está en el ABC de la semiótica y de la semántica. Si se quiere poner las cosas en términos de comunicación. Con el énfasis se modifica la orientación o dirección del contenido. 

Santiago López Maguiña. Un abrazo también Bernardo. Este intercambio de ideas me da pie a pensar. En las primeras clases de semiótica se distingue entre dos categorías emparentadas y distintas. El sentido y la significación. El sentido es una categoría evanescente, difícil de definir, pero hay tres acepciones en las que todo el mundo está de acuerdo: refiere la coherencia, en primer lugar. Así un texto tiene sentido si es coherente, si sus distintos componentes son homogéneos, está unidos por un denominador común, si en él se puede encontrar un hilo conductor, una lógica, un argumento, etc. No tiene sentido, en cambio, si no se encuentra el argumento, la lógica, el hilo conductor. Como es el caso de muchos poemas de Vallejo o, en una primera instancia, de Moro. Parecen poemas anisotópicos. Sin coherencia. Otra acepción del sentido es ser designación de algo: la referencia precisa alguna cosa, a algún estado de cosas o estado de ánimo. El sentido cumple una función referencia. "Esto es el mar, estas son las montañas, aquella la ciudad, etc.". Por fin el sentido es la dirección que puede encontrarse en texto, que es una acepción muy difícil de definir, pero que es análoga a la expresión que usa para referir que una calle es de un sólo sentido o de doble sentido. Es la orientación que sigue un discurso. El sentido así definido se distingue de la significación, que es una articulación entre planos del lenguaje, entre una expresión (o significante) y un contenido (o significado). Por ejemplo, la articulación muy común entre la expresión visual, táctil y olfativa "fuego" y el contenido /femenino/, como aparece, por ejemplo, en muchos poemas de Eguren. Esta articulación acomoda o acopla la ocupación espacial y la temporalidad de la presencia "fuego", con la tonicidad (con el énfasis) y con el tempo (la velocidad) del sentimiento que despierta lo /femenino/. En los poemas de Eguren la intensidad (el tono y la velocidad) de lo femenino fuerte y la rápida, se correlaciona (articula) con la extensión (la circunscripción de un espacio y la duración) de una combustión, concentrada y breve. Esa correlación, tal como ha sido descrita, es la forma. 

Santiago López Maguiña. La forma es, por tanto, la articulación que permite correlacionar dos planos de percepción. Es una relación que hace posible la equivalencia entre dos percepciones heterogéneas entre sí. Por lo que hemos dicho entonces la forma es producto de la significación, de la articulación ya descrita y siempre describible. Con esta explicación debería quedar claro que la forma es ante todo un resultado, antes que una condición. Y si pudiera tener más tiempo explicaría que es resultado de una experiencia sensible, de una experiencia corporal o más ampliamente de una práctica social. Para otro momento dejo en cambio un desarrollo acerca del hecho de que las formas están relacionadas con lo establecido, con lo codificado, con lo estatal. Y en esta dirección la poesía no está relacionada en realidad con las formas, está más bien relacionada con las deformaciones. Como lo están el chiste, el sueño, el discurso de la locura. 

Tulio Mora Gago. ¿Énfasis semántico o fónico? Porque Bernardo pone dos formas, dos   estilos entonces: "enamorado" y "templado". Ya no se dice "templado", es de nuestra época y es muy bonito, ahora me doy cuenta, suena a cuerda tensada en el arco (de disparar flechas), a cuerdas de guitarra y arpa. Antes que nosotros se hablaba de guitarras bien templadas para ir a tocar serenatas a las chicas. Entonces las formas han establecido aquí otros contenidos que sería largo de analizar en cuanto a contextos dialógicos, a procedencia sociocultural, incluso a edad. Porque, un pata formal jamás se propondría el uso de la jerga. Y entonces ya estamos entrando en las opciones del prestigio a través del uso lexical, que también cuentan. Un patita de barrio sí lo haría. Y sin pensarlo dos veces. Igualmente, el receptor (la chica) tiene sus propias consideraciones. No sé si recuerdan "Taxi driver", la película donde Robert de Niro es un taxista que invita a una universitaria, muy arregladita, al cine y la lleva a ver una película pornográfica. Ella sale horrorizada porque es culturalmente distinta y trabaja en la campaña electoral de un político. Él no lo ha hecho porque quiere escandalizarla, sino porque cree que eso es lo que las parejas ven, forma parte de su paisaje cultural. Ocurre lo mismo con el lenguaje, ¿no es cierto? Delata tu procedencia, en eso no se equivoca la Hildebrandt. Entonces la eficacia de un poema, desde el punto de vista de lector (porque ese fue el inicio de esta conversación: ¿por qué gusta un poema?), depende de cómo el autor propone la lectura. Su legitimidad será posterior a esa invitación. Pero antes hay un ritual, Shanti, Ber: la invitación (la forma externa) a ingresar a lo que llamo el "artefacto": un producto escrito en verso, por lo general. Quien ingresa a ese espacio sabe que al salir tendrá que dar una respuesta de valor. Ese reconocimiento es el que interesa muchísimo porque ignoramos casi todo sobre ese lector que al final juzgará si el poema le gusta o no. A partir del gusto el artefacto es "bueno" o "malo" (con perdón de Barthes). Ahora bien, a veces no es necesario ingresar a ese espacio escritural, basta reconocerlo como artefacto para saber que es un poema. A veces, esto ya linda con la reflexión más inaccesible, tu apreciación de lector solo toma en consideración la "factura" del artefacto. Por ejemplo, Belli. Nadie duda que lo que escribe es poesía, pero asimismo nadie sabe qué valor darle y por qué. ¿Por qué Belli es un buen poeta? ¿Por qué usa una factura que fractura el sentido poético contemporáneo (podría decirse también que retrotrae el prestigio de los clásicos) con sus formas arcaizantes e inserciones lexicales de origen popular? No es el único, por cierto. Auden y ahora Walcott incluso escriben con rima, este último usando jerga y tercetos ha escrito ese libro extraordinario, que es a la vez una novela, "Omeros", donde los personajes tienen los mismos nombres de los héroes homéricos, pero son negros antillanos, pescadores, prostitutas, contrabandistas, o sea, sujetos poéticos alternos, no convencionales ni ética ni estéticamente. Para resumir: la forma (la factura del artefacto) es la convencionalidad o la negociación entre poema y lector, pero la fractura (la seducción) es lo que decide qué valor tiene esa negociación. Como en toda negociación nunca puede haber unanimidad. Eso es lo que hace complejo dar una opinión uniforme del gusto o de la estrategia del poeta para ser recompensado con ese gusto. 

Bernardo Rafael Álvarez. Bien, Tulio. Tengo que decir algo: me alegra haber puesto en este muro la larga interrogante. ¿Ves lo que ha generado? Excelentes comentarios y reflexiones. Y, sin duda, aprendizaje. ¡Un abrazo, Grover, Marco, Shanti, José, Charo, Tulio! 

Santiago López Maguiña. Completamente de acuerdo. El asunto es en parte sociológico. Pero no hay duda que gracias a los ejemplos que pones, la poesía que interesa es la que "fractura". Fractura formas, para producir nuevos efectos de sentido. Fractura tradiciones, costumbres, usos. Deforma, re ordena, rehace, explosiona. En los modos más simples siempre encuentras algo en el discurso poético que importa que sale de la norma. Esto me hace pensar que la poesía que interesa es aquella que tal vez no tenga propósitos persuasivos, que sea antirretórica, porque resulta de una práctica que explora el decir y se interna en el horizonte de lo indecidible, indiscernible, innominable. 

Tulio Mora Gago. Así es, querido Shanti. Un abrazo a todos. 

Bernardo Rafael Álvarez. ¡Esta conversación pasa pa'l blog! 

Santiago López Maguiña Quiero seguir abundando en el tema, aunque redunde y toque asuntos archimanidos. Volviendo al punto inicial, responder a la pregunta qué es un buen poema, se puede decir que es aquel que responde a cierta preceptiva. Aquel que cumple con determinadas normas de composición y con específicas regulaciones temáticas. Estas regulaciones en el lenguaje clásico se denomina decoro y establece lo que está permitido y lo que está prohibido tratar en un poema. La poesía clásica, de ese modo, no podía mencionar, no podía tramitar cuestiones referidas a los genitales, al sexo, a la genialidad, etc. Al respecto puede consultarse el maravilloso libro de Bajtin sobre la cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Lo mismo la poesía romántica introduce nuevas formas y nuevos asuntos. El mundo natural se expande y se sale de los tópicos restringidos y armónicos del clasicismo. En esos momentos de la "historia" de la literatura se considera bueno aquello que responde a la preceptiva instaurada. Esta cumple con la función estatal de dirimir y de catalogar lo que es poético y lo que constituye un buen poema, que es una función que, dicho sea de paso, es cumplida por academias y por personajes que asumen por delegación o de por si la autoridad de dispensar méritos. Todo eso, sin embargo, queda demolido con la irrupción de las vanguardias. Estoy yendo rápido, porque el tiempo apremia y no hago sino poner hitos para seguir con el diálogo. Con las vanguardias se desmoronan las preceptivas. Se introduce entonces la incertidumbre, que la academia por supuesto no soporta. La poesía a partir de las vanguardias se hace asunto difícil de definir. Se pierde, en primer lugar, el criterio del común denominador, se pierde la posibilidad de homogeneizar. Todo puede ser denominado poético. La poesía ya no circunscribe al terreno del verso y se escapa a la prosa y a la narración. Llega incluso al lenguaje popular, al lenguaje de todos los días. En la lingüística cognitiva se propone que es lenguaje primario y no secundario; por el contrario se postula que el lenguaje referencia es el secundario. Leer a Lakoff y Johnson: Metáforas de la vida cotidiana, o el bellísimo libro de Mark Turner, More than cold reason, desgraciadamente no aun traducido al español. A pesar de todo, hay un acuerdo tácito respecto a lo que es lo poético. A pesar de que por un lado se impone una cierta relatividad respecto a su definición, también hay una convicción universal que permite identificar lo poético y discriminar lo que es un buen poema, más allá de lo que la academia pueda sancionar. Así es posible identificar como buena poesía la de Juan Ramírez Ruiz, que la academia no reconoce. ¿Cuáles son esos criterios? Se hablará sobre ellos mañana. 

Bernardo Rafael Álvarez. ¿Y si, en lugar de preceptiva, decimos perspectiva? Sería, creo yo, la palabra más apropiada. Sobre todo en épocas como la nuestra.


miércoles, 17 de julio de 2013

LA DIFTERIA LLEGÓ A PALLASCA



Probablemente ya nadie recuerda –y, tal vez, Juan Saavedra menos-, una de las etapas difíciles que le tocó vivir a Pallasca: aquella que significó el haber tenido que enfrentar a la epidemia de difteria que, en 1964, castigó sensiblemente a las familias más pobres de algunos barrios y caseríos (¡como siempre, las familias más pobres!). Gracias a Dios y a la oportuna atención que el Gobierno de entonces puso en el hecho, movido por la campaña periodística que en gran medida activó María Cristina Nadramia -hermana del “Chucro” Raúl-, el número de las víctimas mortales (¡niños todos!) no fue excesivo. Llegaron varios médicos del Ministerio de Salud, incluso el ministro mismo, en atronadores helicópteros; también, por propia cuenta y empujado por su proverbial bondad y cariño por los paisanos, arribó –conmoviendo a todos- el querido e inolvidable doctor Justiniano Murphy Bocanegra. La presencia de los reporteros gráficos de algunos diarios fue algo sumamente novedoso: se metían por todas partes con sus gigantescas cámaras fotográficas, en busca de la noticia. En honor a la verdad, debo decir que no les fue fácil encontrarla. No es que la geografía fuese adversa, escabrosa, inaccesible; tampoco que la gente se mostrara huidiza, huraña, poco colaboradora. Nada de eso. Es que, no obstante lo delicado y grave de la situación, el drama no fue tan desmedido como para generar noticias periodísticas, digamos, vendibles. Hay que agradecer que no haya sido así. La tarea de la prensa, por ello, tuvo que llevarse a cabo echando mano a la imaginación. Ingresaban a los locales escolares, mientras los profesionales de la salud -auxiliados por el sanitario del pueblo don Jesús Álvarez, hermano de mi padre, y también por nuestros paisanos Tomás Zúñiga y Mario Vidal- revisaban los ojos de los niños, en busca de los síntomas o indicios de la enfermedad; y ahí, ellos, los fotógrafos, tomaban fotos a diestra y siniestra. Es válido adivinar que el mayor número de imágenes que saturaron sus rollos debió haber sido de paisajes y caritas sonrosadas y “pispadas”. Entre los que acudieron a Pallasca se encontraba, con cámara y maletín en mano, un señor Miró Quesada (nunca conocí su nombre) que decía estar impresionado por la belleza de la ciudad, por la armonía estética de su Plaza de Armas y el valor histórico y artístico del templo de San Juan Bautista; era lo que podríamos llamar “un turista humanitario”, o algo por el estilo. Por cierto, su apellido dio lugar a que los “togados” –hospitalarios como todos los pallasquinos- le brindaran una atención especial. Aún a pesar de lo penoso que pueden ser ciertas circunstancias, los hechos pintorescos y anecdóticos se dan en todas partes; y, en efecto, eso también pasó en Pallasca: Flor Vidal recuerda que mientras se celebraba un matrimonio, todos -excepto los novios- abruptamente abandonaron la ceremonia y, empujados por la curiosidad, corrieron al estadio para ver al primer helicópetro que aterrizaba trayendo ayuda. Como dije al principio, los muertos fueron realmente pocos. Los periódicos capitalinos se encargaron de dar cuenta de ello; uno, El Correo, contaba que, por falta de ataúdes, a los niños fallecidos se les velaba en sus propias camas, cubiertos por frazadas de bayeta, y daba fe de su afirmación con una medio convincente imagen fotográfica de primera plana. Efectivamente, allí se veía a dos criaturas de espaldas (a uno de ellos lo reconocí al toque: era Juan Saavedra Urbano, hijo de don Amelio), acostados sobre una tarima y alumbrados por una vela que su padre llevaba en la mano. Muchos años después, en Lima, cuando en medio de una conversación surgió el nombre de Pallasca, alguien que inmediatamente se convirtió en mi amigo, me dijo, emocionado: yo conocí tu tierra, yo estuve allí. Era el autor de aquella irrepetible foto necrológica. Es posible, como lo expresé antes, que Juan –ya no dormido como entonces- no se acuerde, o que nunca haya sabido lo que ocurrió, debido a que la epidemia jamás llamó a su puerta; pero de que está vivo, así como su hermano, nadie puede negarlo. Claro que, naturalmente, no voy a darle las señas de Santiago, mi amigo de la prensa escrita, para evitar, por si acaso, que lo maldiga (uno nunca sabe). Aquella cruel y al mismo tiempo piadosa invención periodística sirvió para que la ayuda del Estado no fuese tardía. A veces –ahora lo confirmo- las mentiras, antes que reprobación, merecen una entusiasta gratitud.
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*(Publicado antes en Anecdocrónicas de Pallasca, en junio del 2010)


sábado, 13 de julio de 2013

UKIYO-E

De piedra el puente, rio de agua
distante. Julio 28, gota a gota la música
se oculta: estalactitas invisibles
rozan mi cabeza, pendientes de las nubes.
Ukiyo-e: trazos suaves, fluidos y ondulantes.
16 o’clock. Luciérnaga hembra: incendias la
historia de arboles negros,
sin sonido la noche –lluvia de agua sucia
desciende sobre el asfalto. No poseo
un carro para resumir distancias y
acelerar el tiempo: mano tuya –pañuelo-
me conduce. Agosto 14, nada se ilumina
como mis ojos en este museo (en mi boca
tu saliva vívida y tibia como leche de cabra).
Pega tu oreja chiquita en el suelo: mis pasos
bestiales –la ciudad también se cansa
de mis zapatos. Hipocampo, ¡trota! Lame
su vientre de durazno: es virgen
y destila miel. Los ponjas hace 80 años
ya defecaban en el Perú.
¿Por qué me niegas la primavera? (Fold-in
method: 13 de setiembre y un pedazo
de otoño, doblados en dos: estación grotesca
adherida a mi frente). Hazle el amor como
las iguanas, caballito del mar; dile
que serpientes aprietan mi cuello, mas
perduraré: gota a gota invento mi presencia
en largas caminatas hacia el T’ai Ki.
Pero mira: pelícanos se tragan nuestra arena.
Octubre 7, de la sal a la transparencia
–rama breve, la flor del naranjo te sacude:
despertaré en Marcahuasi o en el Castillo de
Pashash, atravesado por un rayo y
un nombre de mujer tatuado en los brazos
(Nada permanece sino tu huella
y el amanecer visto desde el río Shinagawa).
Ukiyo-e: trazos ásperos, lerdos y quebrados.



                                                      Octubre, 1979


(Forma parte de mi libro Dispersión de cuervos, publicado en 1999).

martes, 9 de julio de 2013

EL FRACASO DEL SOCIALISMO EN CUBA.


Raúl Castro, el Presidente de Cuba, en su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 7 de julio de 2013, dijo, entre otras cosas lo siguiente: “Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás.”

Yo puse en mi muro del Facebook, lo siguiente:

“Eso se llama fracaso.”

Intervino el poeta Juan Cristóbal y dijo:

“Yo lo llamaría autocritica.”

Respondí:

“No es autocrítica en realidad. Raúl Castro no está reconociendo sus errores (porque, al final de cuentas, no creo que se trate de eso: él puede tener y de hecho tiene, la mejor voluntad): está poniendo el dedo sobre la llaga que ofrece la realidad. Y la verdad es que el sistema ha fracasado.”

El diálogo continuó:

Juan Cristóbal: No lo creo, es una autocrítica descarnada. ¿eso lo hace Obama, Ollanta, Alemania? no, ellos creen, aunque haya tuberculosis, etc., que como hay crecimiento económico todo está bien, el país está bien, no mirar sus crisis, ¿cómo llamarías a eso? para mí, el  fracaso del sistema neoliberal que ordena y manda en este mundo.

Bernardo Rafael Álvarez: Se supone (es y siempre ha sido el propósito) que el socialismo apunta o debe apuntar hacia un fin noble: cambiar al hombre, mejorarlo. ¿Qué pasó, qué es lo que se vio en Rusia una vez que cayó el muro? Vicios, corrupción, delincuencia...Pero, claro, es cierto, estimado Juan, lo que dices: Raúl Castro está aceptando dignamente una verdad, lo que no ha sido usual en otros dirigentes socialistas. Y (no sé si me equivoque) esta reconocimiento, descarnado como dices, puede ser el anuncio de que la apertura al mundo (que propuso hace bastante tiempo, Juan Pablo II) va a darse con más prisa, más temprano que tarde.

Juan Cristóbal: ya nos vamos entendiendo, el socialismo que existió termino mal, porque hubo muchas traiciones después de la muerte de Lenin, especialmente, como dicen algunos, eso no fue socialismo, fue capitalismo de estado, fíjate que ahora se dice comunista y es más capitalista imperialista que los propios EE.UU.

Intervino Dante Castro Arrasco:

Dante Castro Arrasco: Eso se llama honestidad. Por supuesto, algo que ningún aprista tiene...

Dante Castro Arrasco: Bernardo, es como cuando Fidel denunció las mafias de la gasolina y el cemento en Cuba, que me consta existían. Inmediatamente pasó a la detención de los primeros paqueteros de cocaína que vendían a los turistas. Todo esto salió en Granma. Las cosas así hay que denunciarlas, no guardar la basura debajo de la alfombra.

Enseguida, en otro post, puse lo siguiente:

“Bien, Raúl Castro, el Presidente de Cuba. Está demostrando hidalguía, honestidad y dignidad. Y ojos de ver. Ve lo que otros siempre se han negado a ver, y acaba de decir lo que ha visto: "Hemos percibido con dolor el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás". Todo el mundo (bueno, es un decir), después de visitar Cuba, venían a decirnos que allí todo era un paraíso. Ahora, el hermano de Fidel ha hecho lo que nadie se atrevió hacer en la Isla: reconocer la pesadilla. Y ha actuado como Carlos Marx habría recomendado: con objetividad materialista y no con la "ceguera opiácea" en que ha sido convertido el marxismo por los dictadores dizque socialistas o comunistas del planeta. Ha comenzado a asumir una verdad: el fracaso de un sistema que, mientras formaba parte de los sueños, era bello. Quizás no sea la ideología la que se ha desmoronado (eso quién puede saberlo), porque la ideología, finalmente, seguirá habitando la parcela etérea de los buenos deseos, nada más. Pero la realidad tangible, que es lo que cuenta, no corresponde a esos sueños. ¿Tan difícil será admitirlo?”

Dante Castro Arrasco: Raúl con hidalguía hace una autocrítica. Preocúpate mejor por qué cuatro repúblicas democráticas y supuestamente respetuosas de los DDHH han atentado contra Evo Morales. O por qué Obama no termina con la prisión de Guantánamo.

Bernardo Rafael Álvarez: También, claro.

Y el día de hoy, mi amigo el poeta Juan Cristóbal, escribió lo siguiente en su “muro”:

RESPUESTA AL POETA BERNARDO ÁLVAREZ. Ayer mi amigo y poeta Bernardo Álvarez puso en su Facebook un extracto del discurso de Raúl Castro acerca de los errores y los desaciertos morales en que había caído la revolución cubana y sentenció "fracaso del sistema", pero acabo de leer todo el discurso de Raúl y si Bernardo Álvarez hubiera puesto todo el discurso le hubiera sido difícil poner lo que dijo, porque al comienzo del discurso están los logros y al final lo que debe hacer el Partido y las organizaciones populares y el pueblo en general para superar esos errores y desaciertos: No se puede, estimado Bernardo, sentenciar sobre un extracto de un discurso, lo correcto es hacerlo sobre el conjunto del mismo; lo que has hecho lo hacen desde antiguo y desde siempre y hasta ahora las agencias y los medios que defienden al sistema capitalista explotador y salvaje de estos tiempos.

Alejandro Arce agregó:

Una verdad fragmentada, recortada, mutilada, suele ser una enorme mentira

Yo respondí:

“Sí he leído el discurso de Castro, estimado Juan. Allí reconoce que en el plano económico la cosa va por buen camino, a pesar de todo, y, además, hace mención, al tema mundial y latinoamericano (Evo Morales, etc.). Pero -si ponemos mucha atención- el asunto central del discurso tiene que ver con el tema al que yo me he referido: "Hemos percibido con dolor, a lo largo de los más de 20 años de período especial, el acrecentado deterioro de valores morales y cívicos, como la honestidad, la decencia, la vergüenza, el decoro, la honradez y la sensibilidad ante los problemas de los demás". Y acerca de esto es que gira la mayor parte. No quiero hacer comparaciones, estimado Juan, pero -lamentablemente- hace falta hacer esta infausta referencia (en forma de pregunta), claro, en sentido opuesto al tema de Cuba: ¿Cuando criticamos, despotricamos, rechazamos y nos asqueamos, por lo excrementicio del gobierno dictatorial de Alberto Fujimori, estamos mutilando la realidad de esa década infame, incurrimos en una sentencia basada en un "extracto" de esa realidad? De otro modo: ¿Es injusto achacarle las cochinadas que le achacamos al fujimontesinismo, porque nuestra visión o, mejor dicho, nuestra verdad (tomo las palabras de Alejandro Arce) es "fragmentada, recortada, mutilada" y por lo tanto "una enorme mentira"? ¿Qué sería lo justo, entonces, resaltar los aspectos positivos de ese gobierno y en lugar de gritar "¡Nunca más!", deberíamos aplaudirlo? El socialismo a lo que apunta o debe apuntar es a cambiar para mejor al ser humano, pero si el ser humano, en lugar de mejorar, muestra (después de más de cincuenta años) aquello que Raúl Castro ha señalado, quiere decir -simple y llanamente- que el sistema ha fracasado. Así de simple y clara es la situacion". Solo falta que muchos abran los ojos. Lo que ocurre en los países "socialistas" no es lo que Marx habría querido.
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En el siguiente enlace, el discurso completo de Castro:
Discurso de Raúl Castro

viernes, 5 de julio de 2013

NADINE HEREDIA: estoy negando la posibilidad de postular en el 2016.

El Diario El Comercio el día de hoy pone lo siguiente en su edición "on line": “Ahora voy a ser muy clara al respecto no solo para que el Perú siga creciendo y desarrollándose no solo en la parte económica, sino entorno al respeto de las instituciones. Las instituciones son las reglas de juego y yo soy respetuosa de todas las reglas de juego con las que estamos en un sistema democrático en la actualidad, por lo tanto estoy negando la posibilidad de postular en el 2016”, manifestó la esposa del presidente Ollanta Humala.

En mi cuenta de Facebook, hice este comentario: "Estoy negando la posibilidad" no es lo mismo que decir "no voy a ser candidata". La decisión real de la señora Heredia la conoceremos dentro de un par de años.
Y a partir de esto, se dio el siguiente diálogo con unos amigos:

Tulio Mora Gago Siempre dando la contra, Ber. El título es de El Comercio. Si has escuchado el video con atención la señora descarta que será candidata. No le busques tres pies al gato sabiendo que tiene 100.
        
Bernardo Rafael Álvarez ¿Dar la contra? Dudar no es dar la contra. Es una duda, solamente eso, basada en lo que acabo de leer. Pero, voy a ver el video. Si la cosa es diferente, caballero nomás, cambiaré de comentario. 

Tulio Mora Gago La señora expresa esas palabras en el video pero es muy explícita: no será candidata.

Victor Orlando Coral Cordero De todas manera la ambigüedad ha sido una constante en ella.

Tulio Mora Gago ¿Me parece que dos linces como ustedes se están dejando llevar de las narices por García? La única crítica que debemos hacer es que la pareja presidencial se ha demorado en dar esta declaración, cosa que aprovechó García para intentar sacudirse de la gravísima falta que ha cometido con los narcoindultos y si el poder judicial fuese independiente ya debería hacerlo un proceso para inhabilitarlo como funcionario público. Mínimamente. Problemas de estilo de gobierno: se demoran mucho en tomar decisiones. Ya pasó con el indulto a Fujimori, con el tema de Repsol y con este. Y trae cola, ¿no?

Bernardo Rafael Álvarez Acabo de escucharla. Efectivamente no dice lo que pone El Comercio ("Estoy negando..."). Lo que Nadine Heredia ha dicho, textualmente, es lo siguiente: "El tema de la candidatura no salió de mí, lo he negado en diferentes ocasiones y de diferentes maneras". Es decir (y que me perdonen los de mejor entendimiento), ella solon hace referencia a negativas anteriores y en ningún momento dice "Lo niego ahora". Pero no es todo. Cuando el periodista vuelve a la carga y le espeta esta pregunta "En definitiva, ¿no va?", la respuesta que encuentra es una carcajada. Ah, por si acaso, esto lo he escuchado en el audio de RPP (puede que sea diferente a lo de El Comercio).

Tulio Mora Gago Bueno, parece que vemos dos pantallas diferentes. Pero te diré algo que los periodistas solemos hacer: cuando se tiene que trascribir una entrevista o una declaración clave, se trascribe TODO, literalmente. Así también se procede en el poder judicial, ¿no es cierto? ¿Y por qué tú solo trascribes lo que te conviene? No pues. Más seriedad.

Bernardo Rafael Álvarez Escucha el audio de RPP. Mi transcripción es literal. Exacta.

Bernardo Rafael Álvarez Lo de El Comercio no lo puedo escuchar: no termina de cargar el video.

Juan Alvarez Velasquez ¿Y qué si se presenta? está en su legítimo derecho. Qué es esto una especie de censura moral. Que se presente y Fujimori y Alan garcía y Jaime Bayly. Todo el circo.

Tulio Mora Gago Hay dos videos, uno del canal 4 y otro del canal N. No he visto el de RPP. Independientemente de la edición de cada medio, las declaraciones de la señora tienen que ser iguales. Ha dicho no. Es más, para canal N agrega: que los candidatos se sigan preparando, yo no tengo nada que ve o algo por el estilo. Vale decir, reitera que no será candidata. ¿Por qué queremos que todos declaren en el mismo estilo? No es un tribunal ante el que tú debes decir "Sí" o "NO". También dice que no va a presentar un recurso hacer una interpretación de la constitución para ver si puede ser candidata, por si acaso. Por eso, tómate el trabajo de ver el video. Igual a Víctor.

Bernardo Rafael Álvarez Hace ya bastante tiempo dije algo de eso, Juan. Y afirmé que no había razón para que la esposa de alguien que es Presidente sea impedida de postular: la Constitución no niega esa posibilidad; es la Ley Orgánica de JNE la que presenta un artículo en ese sentido.

Bernardo Rafael Álvarez Bueno, no dudo de lo que dices, Tulio. Con lo que queda aclarado. El video hasta ahora sigue con un a estrellita que voltea y voltea en el centro sin poder cargar.
          
Tulio Mora Gago Bueno, la señora ha dicho que no va a presentar ni recurso ni interpretación para lograr esa probabilidad. Creo que esa es una señal clarísima de que no será candidata. No hay que darle más vueltas al asunto. Ahora hay que buscar que el poder judicial haga su trabajo con García. El mismo expresó en tv que había revisando 400 expedientes para indultar. ¿Cuántos fueron de narcos? Eso es lo que queremos saber todos. Y allí sí no vale la ambigüedad.

Juan Alvarez Velasquez Mientras no sea una ley aprobada en el congreso ella puede presentarse. No se puede censurar a alguien con meras especulaciones.

Juan Alvarez Velasquez EL JNE se encarga de contar los votos y ya está.

Tulio Mora Gago ¿O sea que si yo estuviese en el lugar de la señora me harían candidata a pesar de mi voluntad? ¿Eso me estás diciendo, Juan Alvarez? La señora ha dicho NO VOY A SER CANDIDATA. ¿Está claro o ella habla otro idioma?

Bernardo Rafael Álvarez Jajajajajaj!

Juan Alvarez Velasquez Por favor todos saben que se va a presentar. En dónde cabe tanta ingenuidad.

Victor Orlando Coral Cordero Tulio, explica cómo es que por decir algo concreto termino siendo aprista, jaja

Bernardo Rafael Álvarez Suscribo tu pregunta, Víctor. Jajajaja!

Juan Alvarez Velasquez Sólo pueden impedirlo a nivel legislativo y ese es el juego.

Tulio Mora Gago No he dicho que eres aprista, he dicho que me sorprendería que se dejen llevar de las narices por ese el narcoindultador del gordo bolsillo. El es el que ha pedido, de manera prepotente, que le respondan desde palacio SÍ o NO a la supuesta candidatura de Nadine. Si conoces de gestos políticos es evidente que a Humala-Heredia no les ha gustado que García quiera arrinconarlos para que le den la respuesta que él exigía. Eso explica la demora. Ahora que lo ven a él en las cuerdas y presentando recursos de amparo para que no lo vuelvan a investigar en el congreso, la señora pone el parche para que él no tenga un pretexto. Pero como ese tipo es avezado tiene más de una jugada. Por lo pronto, ya sacó su sonaja de que los comunistas lo están persiguiendo, ese es un mensaje a la derecha para que hagan causa común con él. Y tiene a sus amiguitos del poder judicial, ya lo dijimos.

Tulio Mora Gago Juan Alvarez, no te comes una sola ingenuidad, qué envidia.

Charo Arroyo "He dado declaraciones negando esa posibilidad" es lo que ha dicho Nadine, Bernardo. Porque eso es, una posibilidad hasta que ella la ha negado. ¿Entonces, porque pones otras palabras en su boca y quieres que diga lo que tú quieres? Siempre buscando la sinrazón.

Bernardo Rafael Álvarez ¿Quién ha puesto "otras palabras", Charito? Aquí, en este muro, nadie ha puesto "otras palabras". Solo se ha transcrito, textualmente, exactamente, fielmente, lo que Nadine Heredia ha dicho. Lo que aparece arriba (sobre la foto de la señora de Humala) es lo que ha puesto El Comercio. Así que -con todo respeto- te rogaría que no seas tan ligera. Yo no he puesto en este muro nada que esté lejos de lo real. Y en la boca de la señora Heredia, menos.

Bernardo Rafael Álvarez Si a alguien no le gusta la verdad, díganlo.

Bernardo Rafael Álvarez Y si insisten en que he puesto "otras palabras", en el muro o en la boca de Nadine Heredia, demuéstrenmelo.