Algunas expresiones comunes en el medio caótico transporte urbano de Lima:
Ø -«Habla,
¿vas?»: Pregunta que el cobrador le dispara a algún peatón que se halla parado
en una esquina aparentemente esperando abordar un vehículo de servicio público.
Es, en buena cuenta, una invitación a subir.
-«¡Pasen p'al fondo, pasen p'al fondo!»: Exigencia para que los pasajeros avancen hacia el final del vehículo y liberen el espacio cercano al chofer a fin de que allí puedan ubicarse los que han de subir después.
Ø -«Al fondo hay sitio»: Afirmación que, en buena cuenta, es sinónimo de la expresión que acabo de mencionar; es decir, tiene un propósito imperativo: que los pasajeros vayan al fondo (o sea, más allá de la entrada).
Ø «¡Apéguense, apéguense!»: Exigencia con que el cobrador busca que los pasajeros se acerquen estrechamente unos a otros, a fin de que dejen espacio para otras personas. Es, digamos, la actualización del uso que antiguamente se le daba al verbo «apegar» («arrimarse y juntarse a otro», según el Diccionario de Autoridades, 1729); actualmente, el uso generalizado, en el mundo hispanohablante, se da con el significado de «cobrar apego», es decir, «encariñarse».
Ø -«¡Pasaje en mano!»: Anuncio de que el cobrador ya se acercará a los pasajeros para recibir el pago respectivo por el servicio; es decir, que estén atentos y listos para pagar.
Ø -«Con sencillo, por favor»: Pedido que se hace porque, seguramente, el cobrador no tiene lo suficiente para «dar vuelto» o porque, simplemente, quiere agilizar la operación de cobro y pago.
Ø -«¡Breve, breve!»: Exigencia para acelerar la bajada o la subida de los pasajeros; o sea, «¡apúrense, apúrense!».
Ø -«¡Avisando con tiempo!»: Invocación para evitar eventuales contratiempos y disgustos al momento de bajar.
Ø «¡Bajan cruzando!»: Aviso con el que se afirma que alguien va a bajar del vehículo, no al final de la siguiente cuadra, sino al principio, inmediatamente después de cruzar la calle o avenida. Claro que, literalmente, se entiende otra cosa: que la persona ha de bajar mientras el vehículo está cruzando; pero el uso le ha dado otro significado a la expresión, lo cual es válido.
Ø -«¡Pie derecho, pie derecho!: Exigencia medio perversa que se hace -cuando el vehículo no se ha detenido completamente o ya está a punto de reiniciar el recorrido- para que, como «medida de seguridad», el pasajero, al bajar, ponga sobre el suelo el pie derecho con el objeto de no perder el equilibrio.
Ø -«Está planchado»: Cuando todos los asientos del vehículo están ocupados y hay un número satisfactorio de pasajeros de pie; algo así como que «todo está nivelado».
Ø -«Está sopa»: Cuando se ha excedido el número razonable de pasajeros; es decir, cuando «está a punto de reventar» (ya no hay espacio para nadie más).
Ø -«Sencíllame, porfa»: O sea, «Cámbiame este billete con monedas (con sencillo)».
Ø -«Correteo»: Prácticamente, una competencia entre vehículos de transporte público; desplazarse en la pista «a las ganadas» con el objeto de «ganar pasajeros».
Ø -«Chantón»: Adjetivo, con el significado de «demorón», dirigido al conductor de otro vehículo que avanza lentamente. Derivado de «chantarse», verbo coloquial peruano que significa «plantarse» o «clavarse» en algún lugar; es decir, detenerse y, concretamente en el caso del transporte, avanzar lerdamente.
Ø -«¡Cachudo!»: Es la
palabra con la que suele acabar una pelea verbal entre dos conductores que
discuten airadamente, gritándose de carro a carro, por cualquier motivo. Pareciera
que, a falta de argumentos, este insulto es asumido por algunos como el recurso
más rotundo y contundente, es decir, definitivo, para «acobardar» al
contrincante.
Bernardo
Rafael Álvarez