domingo, 4 de diciembre de 2016

EN OTRAS PALABRAS, ¿SI LA EDUCACIÓN ES BUENA, PARA QUÉ QUEREMOS LIBERTAD?

Con el pedido de disculpas a los amigos (y, claro, respetuosamente), aquí mi comentario impopular (uno más):
 
Hay otros países (Chile, por ejemplo) que están muy por encima del Perú en cuanto a comprensión lectora y matemática, también en otros aspectos, y no son dictaduras. Que en Cuba la cosa vaya muy bien (porque, en efecto, va muy bien) es porque el sistema educativo obviamente es bueno; pero la calidad de lo que se haga no depende de si el país es socialista o no, sino simple y llanamente que se haga bien. Pero nada (ninguna "cosa buena") puede justificar el sometimiento de los pueblos, "Ah, este gobernante será todo lo autocrático que sea, será un desgraciado, abusivo o cualquier cosa, pero a mis hijos les da una buena educación; entonces es bueno y debo rendirle culto y no voy a permitir que nadie lo cuestione, critique o ataque y voy a convertirme en su escudero feliz, jurándole fidelidad perpetua". Eso, ¿saben una cosa?, es lo mismo que ocurre, por ejemplo, con nuestras autoridades y la actitud de muchos frente a ellas: "Roba, pero hace obra". Es decir (respecto de las dictaduras: "Nos quitan la libertad, pero tenemos pan y educación: ¿qué más podemos pedirle a la vida?". ¿Funcionará en esto lo que lo que los psicólogos y psiquiatras conocen como síndrome de Estocolmo o acaso aquello del padre castrante? En fin. Yo respeto las ideas y simpatías de todos (aunque no coincidan con las mías), pero nunca estaré de acuerdo con la pérdida de las libertades ni aún en nombre de las "cosas buenas". No a las dictaduras ni de derecha ni de izquierda; ni siquiera (lo he dicho siempre) la dictadura de la bondad. Ni siquiera las iglesias (la católica menos) les hacen firmar un acta de sujeción a sus fieles ni les obligan a un juramento masivo de fidelidad al "pensamiento guía". Alicia Alonso es una artista valiosísima pero a mí -perdónenme si es duro y feo lo que digo- me parece deprimente verla en la imagen firmar, creo que sonriente, un acta de sujeción como lo hizo un grupo de militares en nuestro país durante la dictadura de Fujimori. En ambos casos no hay diferencia sustancial: el color del señor no cambia la calidad del vasallaje y tampoco nada tiene que ver si se trata, en un caso, de un "proceso histórico" y en el otro de solo un acto de rapiña: "proceso histórico" también fue lo que ocurrió en la Alemania Nazi y allí el pueblo vivió un estado de sometimiento y, como en Cuba, también de "felicidad". ¿Cuando quien somete es de izquierda, la cosa es buena; y si quien lo hace es del otro extremo, es mala? Las dictaduras son malas vengan de donde vengan, señores. Yo las repudio a todas. Si hay quienes las aplauden, que las aplaudan. Hay un poema de Vallejo -"Gleba"- que concluye así: "...allá ellos, allá ellos, allá ellos!" Un abrazo!

martes, 22 de noviembre de 2016

DISCUSIÓN APERTURADA



Hace unos años (en abril del 2012) escribí y publiqué este artículo en mi blog y ayer lo “colgué en Facebook:

Hay personas que consideran que "aperturar" es un sinónimo de "abrir" -es decir, antónimo de "cerrar"-; claro, un sinónimo "incorrecto", dicen. No lo es, exactamente. Nadie dice, por ejemplo, "voy a aperturar la puerta", "voy a aperturar mi cartera" o "estoy aperturando mis ojos". ¿Alguien ha escuchado expresiones como estas? Nadie. Lo que sí suele decirse son cosas como las siguientes: "Voy a aperturar una cuenta en el banco", "se apertura el acta", "se apertura la sesión", etc. Cuando se quiere decir "abrir una puerta" se emplea a veces expresiones como esta: "Se dio apertura a la puerta", pero jamás "se aperturó". Porque sería una barbaridad: y el pueblo, inteligente, casi siempre sabe lo que hace. La Academia no acepta esta forma verbal, al menos hasta ahora y, según tenemos entendido, muchos académicos la consideran "incorrecta" y, como tal, deleznable. Fernando Lázaro Carreter decía, irónico, lo siguiente: «Aperturado el camino, nada impide que lecturar sustituya a leer, baraturar a abaratar y licenciaturarse a licenciarse». Bueno, la verdad es que tampoco es para "abrir el camino" que se emplea el verbo de marras. El Diccionario Panhispánico de Dudas afirma tajantemente (casi como una prohibición) que "Su uso no está justificado (???) y debe evitarse" y cita, entre otros, este ejemplo de uso encontrado en algún diario español: "Ordeno que esos contenedores sean aperturados y revisados" (DHoy [Ec.] 8.7.97) ". Usos como este no son los más comunes y creo que al menos en el Perú no se dan; sí, en cambio, son pan de cada día expresiones como esta que también consigna como ejemplo el Diccionario referido: «Ayer domingo la Cooperativa Agraria de Producción Casa Grande aperturó sus Terceros Juegos de Verano» (Comercio [Perú] 14.1.75)"; obvio, ejemplo peruano tenía que ser. Es que "aperturar" no es un verbo que signifique precisamente "abrir", sino, más bien, "dar inicio a algo", o, digamos, "inaugurar". Cuando se dice "aperturar el acta" nadie está queriendo decir que el libro como tal va a desplegarse y ponerse a la vista sus páginas, sino que va a iniciarse la redacción del documento correspondiente. Cuando uno va al Banco y decide "aperturar una cuenta", lo que quiere no es que le "abran" su secreto bancario o cosa parecida, sino que "le den de alta" como cliente de la entidad financiera, es decir, dar inicio a su relación efectiva con el Banco. Es evidente que "aperturar" es una forma verbal (un neologismo) que ha surgido por ese afán, legítimo y a veces de mal gusto, de buscar expresiones "majestuosas", elegantes: aperturar, sin duda, tiene "más caché" que el silvestre "abrir" y por eso es que -obviamente- se le prefiere para ciertas circunstancias "especiales", no para aquellas tan comunes como abrir una puerta; pero la razón --cualquiera sea- por la que pudo haberse originado su uso, no invalida al vocablo. Bien. En situaciones como la referida, respecto del verbo "aperturar", no debemos decir que se trata de algo incorrecto, sino simplemente que es una forma verbal que aún no ha sido incorporada al Diccionario oficial por la Academia, pero que por ser generalizado su uso, la hemos convertido en legítima (la legitimidad de una palabra la dan los usuarios, no la Academia); por tanto, correcta. La virtual prohibición que la Academia hace a través del Diccionario Panhispánico de Dudas, es un exceso de celo que carece de justificación y, más que eso, es un despropósito, pues la RAE puede recomendar, pero no tiene autoridad para "dar licencias de uso" ni menos para "prohibir". Otra cosa: Aquello de que el uso del verbo aperturar "no está justificado", es completamente absurdo; ¿qué quiere decir la RAE con eso?, ¿que debe demostrarse la importancia o la utilidad de ese verbo, o  probar su existencia "con razones convincentes, testigos o documentos"? Su importancia o utilidad no tiene que ser demostrada ante la Academia. Lo que sí es dable demostrar es su existencia (el uso del vocablo); pero la verdad es que esta demostración ya la tiene la RAE, y en el mismo Diccionario, en que cuestiona su uso, lo dice: "A partir del sustantivo apertura ('acción de abrir'), se ha formado el verbo aperturar, que ha empezado a utilizarse en los últimos años"; "(e)s especialmente frecuente en el lenguaje bancario, donde se ha puesto de moda la expresión apertura de una cuenta". ¿Por qué, entonces, la docta corporación matritense se resiste a incorporar, en el Diccionario académico, el verbo aperturar que  nada de monstruoso tiene? ¿Acaso porque hay gente a la que no le gusta, que le parece "horroroso"? La lengua no es un asunto de cosmetología. ¿Dirán que basta con el verbo abrir? Ya lo dije: aperturar no es exactamente igual que abrir; y aun si fuera lo mismo, ¿acaso está prohibida -o es que tal vez incomoda- la existencia de los sinónimos? 


Seguidamente se aperturó esta simpática discusión:



James Quiroz.- Aperturar una investigación. Usado en el derecho penal.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro: iniciar.

Julio Cesar Sifuentes Reyes.- ustedes que son listos en el idioma, APERTURAR es un verbo?

Bernardo Rafael Álvarez.- Empleando la técnica del "descarte": ¿Es sustantivo? No. ¿Es adjetivo? No. ¿Es adverbio? No. ¿Es artículo? No. ¿Es pronombre? No...¿Qué diablos es? Verbo. 😀 ¿Se usa para nombrar, designar, calificar... ? No. Se usa para expresar una acción. Pero, ojo, no está en el Diccionario de la Real Academia Española, señor. ¿No? Y a mí, qué. Es un verbo y punto, porque así lo usamos y, como sabemos, el uso manda en estas cuestiones. Paciencia, paciencia, ya la Academia lo incluirá en su "mataburros". 😀 ¡Un abrazo, paisa!


Grover González Gallardo.- Ber: "aperturar" es sencillamente una aberración. Como abogados, sabemos que se emplea en el ámbito jurisdiccional pero es un disparate y además es malsonante. Una persona culta jamás usaría ese término a menos que sea "Dar apertura a..."

Grover González Gallardo.- Ah... felizmente el DRAE no ha reconocido su vigencia... aún.

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Aberración? En la creación de palabras o en la asignación de significados no existe aberración. Se usa en el terreno del derecho, sí, pero no solo allí. No es un disparate. Lo "malsonante" de alguna palabra no se debe a la palabra misma, sino al oído que la escucha. Las palabras se crean, o asumen significados distintos, por un principio que es básico en asuntos de la comunicación: la arbitrariedad, y esto es legítimo, válido y aceptado. No existe ley académica (RAE), jurídica, moral, religiosa, física, poética, ni de ninguna otra índole, que señale pautas o reglas para crear palabras o asignarles significados. La única ley es la arbitrariedad de los usuarios, el "porque me da la gana, pues". La Academia tarda, pero en algún momento termina asumiendo la realidad e incluyendo el neologismo en el Diccionario. La Academia no es, no puede ser, no debe ser, censora ni guardiana del idioma.

Grover González Gallardo.- Mano, sé bien tu posición pero reitero que para mi oído y de las personas que se hallan apartadas del ámbito judicial es malsonante y no es utilizada. No imaginas a Borges, por ejemplo, decir "aperturar" cuando se puede decir Iniciar" o "Dar inicio a..." En fin. 

James Quiroz.- Aperturar, recepcionar, apersonar, son palabras que nacen debido a su uso masivo en los predios del derecho. No son malsonantes, ni disparates, pero es cierto que hay mejores palabras para reemplazarlas. Disparate sería pretender no asumir una realidad concreta como es su uso masivo y eso es lo único que advierte la RAE, no su sonoridad.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro. Y disparate sería que la Academia nos ordene, como un mandato irremisible, el uso de determinadas palabras por ser "inamobiblemente correctas".  😀

Bernardo Rafael Álvarez.- Puede recomendar o aconsejar, pero no autorizar ni prohibir.

Grover González Gallardo.- Coberturar, empoderar, etc., en fin. Yo creo que son aberraciones y me alegro de que reconozcas que hay palabras disponibles para reemplazarlas. La realidad? De qué realidad hablamos? De la gente del ambiente judicial (Que no se caracteriza precisamente por su conocimiento del idioma o de la gente en general que destruye el idioma todos los días? El lenguaje evoluciona; es cierto, pero no todo cambio o evolución ES PARA MEJOR.

Grover González Gallardo.- Tiene una función descriptiva; lo cual, en la práctica es decir que en el fondo, muy en el fondo se sabe para qué sirve... 

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Qué es lo mejor o peor en la evolución de las lenguas? No hay mejor ni peor.

Grover González Gallardo.- Ber, creo que sí; pero es tan solo mi opinión. No se debe hacer una cuestión de estado por esto.

Bernardo Rafael Álvarez.- Un amigo, hace algunos años, me decía -en una conversación- algo parecido a lo que dices tú. En otras palabras me decía que era una aberración el uso de la palabra "evento" para referirse a actividades programadas o anunciadas.

Bernardo Rafael Álvarez.- Y, la verdad, no es así. Evento "era" otra cosa. Ahora es eso que fue, pero también tiene otro significado. Y es legítimo.

Grover González Gallardo.- La primera acepción de "aberración" es ...1. f. Grave error del entendimiento.

James Quiroz.- ¿Las palabras nacen del habla culta? Claro que no; nacen del habla popular, ya ps Grover, en los predios judiciales y cualquier predio el habla dominante es el general, el de la gente andante, la que destruye el idioma como dices, ese elitismo recalcitrante no tiene sentido en lo concerniente a la elección de las palabras de parte de la RAE.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro, "grave error del entendimiento". Pero eso nada tiene que ver con si es o no correcto o aceptable el verbo "aperturar". En todo caso sería aplicable a mi persona (por el error de mi entendimiento). 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- No, James. Del habla culta no nacen. Y tampoco (salvo unos cuantos casos) son creadas por los académicos ni los escritores, sino por el pueblo "inculto", por la gente de los bajos fondos: delincuentes, cobradores de combis, etc.

James Quiroz.- Eso dije, revisa.

Grover González Gallardo.- Hay que ser reflexible; es cierto para no caer en el elitismo pero hay extremos inadmisibles como "coberturar", "empoderar" etc. Por favor, tiene que haber un mínimo de cuidado con el idioma, no permitamos un cambio caótico. La lengua debe tener un equilibrio entre la posibilidad de evolucionar pero al mismo tiempo un cuidado con su riqueza lingüística.

Bernardo Rafael Álvarez.- Claro, James. Solo complemento lo que dijiste. Solo que debi poner: Claro, es como dices. Y metí la pata y puse "No". 

Grover González Gallardo.- Entendimiento se considera entre otras cosas en la habilidad para usar la lengua.

Bernardo Rafael Álvarez.- Nada es inadmisible en las lenguas, estimado Grover.

Grover González Gallardo.- Respeto tu opinión mano; pero creo que sí porque tiene que haber normas no estamos en el ámbito poético donde la libertad es total.

Bernardo Rafael Álvarez.- ???? ¿Y por qué la libertad total debe ser solo para los poetas? ¿Por qué ese privilegio? Los que que tienen la amplísima facultad de crear, regular, modificar y extinguir palabras, son los usuarios de la lengua, el pueblo. ¿El pueblo depende o está sometido a la Real Academia de la Lengua? No. ¿La ley del embudo? ¿Poetas sanos y sagrados?  

Grover González Gallardo.- Los poetas son privilegiados! (Bajaron del Olimpo, ¿recuerdas? 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- ¿Bajaron? Se cayeron y se dieron un contrasuelazo. 😀

Grover González Gallardo.- A consciencia del porrazo fue que se volvieron poetas.

Bernardo Rafael Álvarez.- Bueno, como ya está a punto de terminar la asamblea, ¿qué te parece si sometemos a votación el asunto, para seguidamente aperturar el acta? 😀

James Quiroz.- Jaja. Eso es lo que pasa cuando los poetas se distraen en la forma más que en el fondo, pierden el rumbo adorando el lenguaje. 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- ¡A votación!  😀

Grover González Gallardo.- ¿El fondo? Hmmmm cuál es el fondo aquí? Creo que es un asunto tan complejo habrá diversas opiniones.

Bernardo Rafael Álvarez.- Hace muchos años, para mí era "malsonante" y absurdo lo que aparecía en los documentos administrativos: "Visto, pase a la Oficina de... para su archivo". O sea: para que sea archivado el documento ("archivo" era usado, digamos, como una suerte de "verbo", la acción de archivar). Yo entendía que lo correcto era decir "... para su archivamiento". Sin embargo, pasó el tiempo y la Academia sumió "archivo" como "acción y efecto de archivar". (DRAE: "Acción y efecto de archivar (‖ dar por terminado un asunto). El juez ordenó el archivo del caso."). Y "archivamiento" (que entonces aparecía en el Larousse) fue borrado del mapa. Es decir, si es o no malsonante es un asunto subjetivo. El uso, finalmente, es el que manda.

Grover González Gallardo.- Bueno "archivo" no es malsonante en absoluto.

Pitter Rafael Hidalgo.- ¿Cuál sería el opuesto de "aperturar"? ¿Cerradurar?

Bernardo Rafael Álvarez.- El opuesto (o, en otra palabra, el antónimo) de aperturar es -no sería- clausurar. Los antónimos (o los "opuestos") de las palabras no tienen que estar, necesariamente, formados por la inversión de sus propias letras. Si ello fuera así tendríamos que esperar que el opuesto de toro sea tora, de caballo caballa, de hombre hombra, etc. Y, además, no se forman únicamente con la inversión digamos básica de su significado (abrir, cerrar; vivir, morir; alto, bajo...). ¿Satisfecha la curiosidad? 😀

Bernardo Rafael Álvarez.- Recuérdese que uno de los antónimos u opuestos de iniciar (porque, como ya lo dije: aperturar es iniciar) es clausurar. Ergo...

Bernardo Rafael Álvarez.- Y algo más, finalmente: ¿El antónimo (u opuesto) de “bajonear” (verbo ya aceptado por la Academia), debería ser “altonear”? 😀


Pitter Rafael Hidalgo.- Sin embargo, "aperturar" empezó a utilizarse en el medio bancario como sinónimo de "abrir". Por ejemplo, "aperturar una cuenta", "aperturar un crédito". Revisando el origen de la palabra, en latín existía "apertūra" con el significado de 'agujero'. De esta palabra derivarían luego sustantivos como 'apertura: inauguración o comienzo', 'abertura: hendidura' y 'obertura: inicio de una obra musical'. Ahora, la verbalización de apertura, es decir, 'aperturar', utilizada como sinónimo de "iniciar", nos daría licencia para expresiones extrañas, y hasta disonantes diría, como "aperturar una historia", "aperturar una discusión", "voy a aperturar mi relato con...", "esta historia se apertura con...", "quiero aperturar esta exposición, contándoles que..." Ya el brillante lingüista Lázaro Carreter, ironizando decía: "[...] aperturado el camino, nada impide que 'lecturar' sustituya a 'leer', 'baraturar" a 'abaratar', 'licenciaturarse' a 'licenciarse'..." Aquí en Perú, excluyendo a los bancarios, creo que no está tan extendido el uso de ese barbarismo entre los hablantes de a pie, no lo escucho tan frecuentemente al menos; lo cual habla bien de los peruanos por supuesto. Quienes sí se regodean con 'aperturar' son los políticos y periodistas de medio pelo, que como siempre quieren pasar como cultos, de bien hablar, cuando en realidad solo saben hacer el ridículo.


Bernardo Rafael Álvarez.- Como ya lo dije antes, quienes crean, modifican o hacen que se extingan las palabras no son los académicos ni los escritores, sino la gente de los "bajos fondos", los delincuentes, los cobradores de combis; es decir, los "de medio pelo". Y es gracias a (o, si quieren, por culpa de) ellos es que se imponen palabras que no son de agrado de la gente "culta". No son los grandes intelectuales los que construyen las lenguas y las entregan como una dádiva a los pueblos como un "Tomad y hablad como yo quiero que vosotros hablen". Las cosas, en asuntos de lenguas o idiomas, ocurren al revés. Ya Horacio, el poeta latino lo dijo hace cucho mil años: "Renacerán vocablos muertos y morirán los que ahora están en boga, si así lo quiere el uso, árbitro, juez y dueño en cuestiones de lengua"; el uso del pueblo, no de una persona. Eso es lo que está pasando con el verbo "aperturar"; el Diccionario Panhispánico de Dudas (que es de la Real Academia Española) ya reconoce su existencia aunque, claro, afirma que "Su uso no está justificado y debe evitarse": pero, como sabemos, el uso de una palabra o el significado que se le atribuya no tiene que estar "justificado" pues ello depende del arbitrio (la voluntad, deseo o capricho) de los usuarios. Nadie puede fungir de guardián o censor en estos asuntos. Finalmente (y esto acabo de descubrirlo en este instante en que redacto esta respuesta, pues no lo había visto antes), el Diccionario de Americanismos (de la Asociación de Academias de la Lengua Española) lo acepta exactamente en el sentido y con el significado que yo he sustentado en mi artículo y en mis intervenciones en este diálogo. Esto es lo que dice ese Diccionario: "aperturar: I.1. tr. Ho, Ve, Pe, Bo. Inaugurar alguien algo." (Es decir, se usa en Honduras, Venezuela, Perú y Bolivia). Es evidente que más temprano que tarde, aparecerá así en el Diccionario principal de la Academia (DRAE). ¡Un abrazo!





lunes, 17 de octubre de 2016

JOHN BROWN / Bob Dylan


En español:

John Brown se fue a la guerra, a luchar en una tierra extranjera.
Su mamá, por supuesto, estaba orgullosa de él.
John, muy tieso, metido en su uniforme.
Y el rostro de su madre mostrando una sonrisa.

"Oh, hijo, qué bien te ves: me alegro de que seas mi hijo.
Siento orgullo al ver que portas un fusil.
Haz lo que ordene el capitán, y conseguirás muchas medallas
Que colgaremos en la pared cuando vuelvas a casa"

Cuando el viejo tren echó a andar, la madre de John gritaba,
Diciendo a todos sus vecinos:
"Ese es mi hijo, que está por irse, es un soldado ahora, ¿sabían?"
Por cierto, procuró que todos se enteraran.

De vez en cuando recibía una carta y sonreía
Al enseñarla a sus vecinos;
Se ufanaba de su hijo con uniforme y fusil.
Era, pues, lo que se llama una buena guerra al viejo estilo.

Oh, Dios, ¡una guerra al viejo estilo!

Luego, por algún tiempo las cartas dejaron de llegar,
Unos diez meses o más.
De pronto, por fin, apareció una nueva; decía: "Vaya a la estación del tren,
Su hijo regresa."

Sonrió y se encaminó a la estación. Miró hacia todas partes, buscando,
Pero no logró ver a su hijo.
Solo cuando ya todos se habían marchado, logró encontrarlo
Y apenas pudo creer lo que sus ojos veían.

Su hijo tenía la cara destrozada, le faltaba una mano
Y un corsé metálico envolvía su cintura 
Susurró algo en muy despacio, con una voz extraña,
Mientras miraba sin siquiera poder reconocer su cara.

¡Oh, Señor, ni siquiera reconocer su cara!

"Oh, dime, hijo mío, ¿qué es lo que te han hecho?
¿Cómo es que has llegado a este estado?"
Él hizo todo lo posible por hablar, pero solo podía mover los labios.
Su madre no pudo más que cubrirse el rostro.

"No recuerdas, madre, que cuando fui a la guerra
Tú pensabas que era lo mejor que podía hacer?
Mientras yo estaba en el campo de batalla, tú, casa, vivías orgullosa;
No estuviste metida en mis zapatos."

"Oh, y cuando estaba allí, yo pensaba: Señor, ¿qué hago aquí?
Estoy tratando de matar a alguien o de morir intentándolo.
Pero lo que más me asustó fue que, cuando vi que mi enemigo estaba muy cerca,
Pude darme cuenta de que su cara era exactamente igual a la mía."

¡Oh, Señor, igual a la mía!

"Y no pude evitar pensar, en medio de los truenos y la fetidez,
Que yo no era más que una marioneta en el escenario.
Y entre el ruido y el humo la cuerda. finalmente. se rompió
Y una bala de cañón destrozó mis ojos"

Mientras él se disponía a avanzar, su madre aún no salía del shock
Al seguir viendo que un corsé metálico lo mantenía erguido.
Y antes de irse, pidió a su madre que se acercara
Y en sus manos dejó caer las medallas.


                                        *******


En Inglés:

John brown went off to war to fight on a foreign shore.
his mama sure was proud of him!
he stood straight and tall in his uniform and all.
his mama's face broke out all in a grin.

"oh son, you look so fine, i'm glad you're a son of mine,
you make me proud to know you hold a gun.
do what the captain says, lots of medals you will get,
and we'll put them on the wall when you come home."

As that old train pulled out, john's ma began to shout,
tellin' ev'ryone in the neighborhood:
"that's my son that's about to go, he's a soldier now, you know."
she made well sure her neighbors understood.

She got a letter once in a while and her face broke into a smile
as she showed them to the people from next door.
and she bragged about her son with his uniform and gun,
and these things you called a good old-fashioned war.

Oh! good old-fashioned war!

Then the letters ceased to come, for a long time they did not come.
they ceased to come for about ten months or more.
then a letter finally came saying, "go down and meet the train.
your son's a-coming home from the war."

She smiled and went right down, she looked everywhere around
but she could not see her soldier son in sight.
but as all the people passed, she saw her son at last,
when she did she could hardly believe her eyes.

Oh his face was all shot up and his hand was all blown off
and he wore a metal brace around his waist.
he whispered kind of slow, in a voice she did not know,
while she couldn't even recognize his face!

Oh! lord! not even recognize his face.

"oh tell me, my darling son, pray tell me what they done.
how is it you come to be this way?"
he tried his best to talk but his mouth could hardly move
and the mother had to turn her face away.

"don't you remember, ma, when i went off to war
you thought it was the best thing i could do?
i was on the battleground, you were home . . . acting proud.
you wasn't there standing in my shoes."

"oh, and i thought when i was there, god, what am i doing here?
i'm a-tryin' to kill somebody or die tryin'.
but the thing that scared me most was when my enemy came close
and i saw that his face looked just like mine."

Oh! lord! just like mine!

"and i couldn't help but think, through the thunder rolling and stink,
that i was just a puppet in a play.
and through the roar and smoke, this string is finally broke,
and a cannon ball blew my eyes away."


As he turned away to walk, his ma was still in shock 
at seein' the metal brace that helped him stand.
but as he turned to go, he called his mother close
and he dropped his medals down into her hand.


sábado, 15 de octubre de 2016

BOB DYLAN Y EL NOBEL

Mi primera reacción, apenas supe lo del Nobel para Bob Dylan, fue expresar que se trataba de una "farandulización" del más importante premio literario que se otorga en el planeta. Me pareció -lo confieso- que los académicos suecos habían incurrido en una suerte de desnaturalización del concepto de literatura. Creí -más que por desconocimiento, por olvido- que las composiciones cantadas eran hechuras ajenas a lo literario. Craso error. Estoy convencido de que mi razonamiento estuvo contaminado con una pizca de "jugo biliar". Para tratar de sustentar mi opinión (aquello de "farandulización") me dispuse a revisar mis libros y puse "de vuelta y media" mi biblioteca. Lo que buscaba: géneros literarios. Estaba seguro de que solo iba a encontrar poesía, narración, drama, crónica, ensayo... Pero no. También encontré -dizque como "subgénero", que al final es lo mismo- canción. Efectivamente, la canción también es literatura: canción, canto, cantar, cantata. Para decirlo de la manera más simple y "menos intelectual", con una definición como la que desde niños escuchamos, la canción también es literatura, porque literatura es -simple y llanamente- la "expresión artística que se da a través de la palabra, escrita o hablada". Y algo más. La literatura y, concretamente, la poesía no nació con la palabra escrita, sino con la palabra dicha oralmente, hablada. El rapsoda, en la antigua Grecia, el juglar en la Edad Media, el Haravicu en el Incanato, ¿qué eran? Eran poetas orales. No eran escritores. Los grandes poemas homéricos son la más excelsa expresión de la poesía oral que, claro, nosotros ya conocimos como literatura escrita. No existe, nunca ha existido, una ley -ni natural, ni divina, ni jurídica, ni moral, ni literaria- que disponga u ordene que la poesía sea solo escrita, o que prohíba que se la cante. Ya no hay -no debe haber- fronteras ni jerarquías en estas cosas: lo escrito no tiene por qué ser más noble que la creación oral. Como en arte, en general: ¿por qué debemos alabar y subyugarnos solo al "arte académico" y soslayar o ningunear a lo que -con ánimo complaciente pero al mismo tiempo peyorativo- preferimos llamar "artesanía"? ¿Recuerdan las actitudes de más de uno frente al Premio Nacional de Cultura que se le otorgó allá por los años de 1970 al retablista Joaquín López Antay? Casi todo el mundo dio el grito al cielo. Bueno, pues, volviendo al tema, la poesía también puede ser cantada, y es cantada. Y Bob Dylan canta. Y también escribe. Y sus cantos son poesía, y de altísima calidad y valiosa. Solo falta leerla (hay un buen número de libros publicados con sus escritos; yo tengo uno, el que aparece en la imagen aquí puesta, desde 1974). Y, por supuesto, el premio que acaba de otorgársele, el Nobel de Literatura, aunque haya ocasionado resquemor en muchos, la verdad es que es indiscutiblemente merecido. Es, como ha dicho Leonard Cohen (el favorito para muchos), “como ponerle una medalla al Everest, a la montaña más alta".

jueves, 22 de septiembre de 2016

MI COMENTARIO IMPOPULAR: César Acuña: tesis de maestría con plagios.

Dice la Universidad de Lima*: "Ante la consulta de la opinión pública sobre EL RETIRO DEL GRADO ACADÉMICO, informamos que se trata de un PROCEDIMIENTO NO REGULADO POR LA LEY UNIVERSITARIA. Se necesitaría recurrir a fuentes supletorias del derecho y en este caso específico esperar el resultado de las investigaciones que realiza el Ministerio Público."

El grado (Maestro en Administración de la Educación) le fue otorgado a Acuña el 12 de marzo de 1997, es decir, hace cerca de veinte años.

El delito de plagio es reprimido con pena privativa de libertad no menor de cuatro ni mayor de ocho años y noventa a ciento días multa" (Art. 219 del Código Penal).

"La acción penal prescribe en un tiempo igual al máximo de la pena fijada por la ley para el delito, si es privativa de libertad" (Código Penal, Art. 80).

En este caso, repito, han pasado cerca de veinte años. El asunto ya prescribió. Sería ilegal iniciar una acción penal al respecto.

Respecto del eventual "retiro del grado académico", no existe, como dice la Universidad, una norma que lo regule (ni menos que lo disponga o autorice). En derecho hay un principio básico: la legalidad. Todo acto debe estar sustentado y amparado por la ley. Sería una aberración -es mi opinión- recurrir a fuentes supletorias del derecho para ejercitar una acción sancionadora. Tampoco se puede actuar siguiendo el criterio de la analogía.

Al no existir una norma pertinente, la situación se tornaría favorable al personaje cuestionado. En latín se dice "Indubio pro reo".

Salvo mejor parecer, claro. 

Si hay alguien mejor ilustrado y con una opinión mejor fundamentada que pueda contradecir lo aquí afirmado, ¡adelante! Soy todo oídos.
 
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martes, 13 de septiembre de 2016

¿QUE LOS CURAS SE QUITEN LAS SOTANAS SI QUIEREN OPINAR?





Es evidente que, cuando se trata del tema del "Estado laico", hay gentes que quisieran que solo nosotros, "los de a pie" (abogados, médicos, obreros de construcción civil, amas de casa, empresarios, zapateros, etc.) debamos meternos y opinar en temas de política o en cualquier otra cosa (como, por ejemplo, los polémicos asuntos de los abortos, de las violaciones, de la unión civil o matrimonio homosexual), y los curas no. ¿Debemos obligarles a que se quiten la sotana si es que quieren ocuparse de estas cosas "que son ajenas a la religión"? Y, ahora, si -por ejemplo- los curas quisieran atreverse a opinar, ya directamente, sobre temas femeninos, ¿tendríamos (como una chiquilla deslenguada, virtualmente lo sugirió hace poco, y por ello hubo quienes la aplaudieron a rabiar) que obligarlos a que vayan a un hospital para que les implanten en el vientre un útero? ¿Qué está pasando, señores, en este siglo XXI en que -debemos suponer, ¿no?- la inteligencia debería estar alcanzando su mayor esplendor? ¿Nos estamos volviendo estúpidos? ¿No habrá por allí (como van las cosas, ya no sorprendería) alguien a quien se le ocurra recomendar que se les quite el derecho de hablar a los negros y a las mujeres, porque, tal vez, estén reinventando la teoría de que hay dos clases de humanos: inferiores y superiores? Y, bueno, siguiendo la corriente de la tontería o, mejor dicho, del chiste idiota, ¿no sería conveniente una ley que disponga cosas como estas: que los médicos hablen solo de medicina, que los abogados se ocupen únicamente de temas forenses, que las amas de casa, solo de lechugas y camotes, que los empresarios solo de sus cuentas en Panamá y que los zapateros (como un brillante abogado me lo espetó) se ocupen de medias suelas, es decir, tal como reza la frase ya proverbial: "zapatero a tus zapatos"? Ah, me olvidaba de algo. Cuando la opinión de los curas coincide con las de los "anticlericales", "agnósticos". "ateos", o como quieran autodefinirse, ahí sí la cosa cambia: bendita la palabra venida desde el púlpito y quien la dijo es visto hasta casi como un héroe de la revolución. Se han dado varios casos, aquí y en el extranjero (cosas del palo cilíndrico, llamado rasero :) ). Uff! Tenía razón Cantinflas cuando decía: "¡De que los hay, los hay!", y también Cervantes (a través del Quijote): "¡Cosas veredes, amigo Sancho!" :)

domingo, 11 de septiembre de 2016

¿REFERÉNDUM PARA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL?

Es lo que propone el cardenal Cipriani.


No, señor. ¿Qué dice la Constitución en su Art. 32°?: "No pueden someterse a referéndum la supresión o la disminución de los derechos fundamentales de la persona...". Aunque no está escrito (no todos los derechos tienen que estar escritos en una ley), el derecho a buscar la felicidad es inherente a la persona humana, y si esa felicidad puede lograrse con la unión civil o matrimonio de personas del mismo sexo, de lo que se trata, entonces, es de -simple y llanamente- que el Congreso y el Poder Ejecutivo (que tienen la suficiente autoridad constitucional, legal y legítima para hacerlo) aprueben la norma pertinente. Y punto. 

No es moralmente justo que se nos consulte a los heterosexuales si las personas del sector conocido como LGBT deben ingresar en "nuestro paraíso". Veo que el Cardenal dice esto: "Que le pregunten al pueblo si quiere eso". Propuesta perversa y ofensiva. ¿Nosotros, los heterosexuales, somos el pueblo, y los demás no? ¿Quiénes somos nosotros para decidir por ellos y darles "luz verde" o salvoconducto para ingresar, sin cortapisas, al mundo que creemos es solo de nosotros? 

Someter este tema a referéndum podría generar una respuesta favorable, pero también podría resultar adversa; y, claro, si resultara adversa, estaríamos tirando al tacho la prohibición constitucional ya mencionada: se suprimiría de plano un derecho, el derecho a ser felices. 

Es tiempo que, de una vez por todas, entendamos o entiendan quienes aún siguen anclados en un pasado oscurantista y digamos medieval, que no podemos dividir a los seres humanos en estas dos “categorías”: gratos e indeseables. El mundo y sus maravillas (la felicidad es lo más maravilloso) es de todos y para todos. 

El matrimonio -entiéndanlo de una vez por todas- no es una creación divina o de la naturaleza; es una construcción social. El matrimonio es un acto jurídico. Lo natural (y, si se quiere, lo divino) es esa capacidad o instinto humano de atraernos sexualmente los unos a los otros y de generar, alimentar y fortalecer afectos. El erotismo es natural. Y no es un pecado. ¿A quién diablos se le ocurrió, en el remoto pasado, pensar que el placer sexual es pecaminoso, que hay que esconderlo como si de algo sucio se tratara? ¿Quién, en su sano juicio, puede seguir pensando así? 

¿Quién, con un milímetro de sentido común, puede, además, afirmar que la unión de dos personas del mismo sexo, sea como "unión civil" o matrimonio (no por capricho, sino por el impulso y manifestación de su propia naturaleza, pues la homosexualidad no es un invento cultural), va a a terminar destruyendo a la familia? No, señores. Pensar eso es descabellado. El matrimonio homosexual no atenta contra ninguna institución ya establecida; solo es (donde existe), y sería aquí (si se aprobara), una nueva institución. Nada más. 

(Solo hace falta una cosa, nada más: que se modifique el artículo 234 del Código Civil, y punto). Abran la mente y los ojos, señores; quítense las anteojeras, libérense de la maldita ojeriza. Piensen con las neuronas, no con el hígado. No conviertan sus propias vergüenzas en una epidemia.