En la sección "El habla
culta" que nuestra ilustre lingüista Martha Hildebrandt tenía en el diario
El Comercio (8 de julio, 2019), encontramos lo siguiente: «Es muy frecuente que
nuestros diarios y otros medios de comunicación utilicen locuciones nominales
erróneas como *seguro automotriz, *crédito automotriz, *repuestos
automotrices*». Pero, la verdad, no solo en los diarios, sino también en el
habla cotidiana, y esto también lo había reconocido doña Marthita en su valioso
libro "El habla culta" (2003): "... muchas personas de habla
culta incurren en el error de usar el adjetivo femenino motriz calificando a
sustantivos masculinos: impulso motriz, sistema motriz, por ejemplo". Así
es. Y se dicen, igualmente, expresiones como estas: "taller automotriz",
"parque automotriz". Nuestra inolvidable académica las calificaba -yo
lo vimos- como "locuciones nominales erróneas" y, más rudo aún,
Fernando Lázaro Carreter (el académico español que -¿recuerdan?- vivía medio
atormentado por el verbo "aperturar") consideraba que eran muestras
de "un arraigado disparate".
"Locuciones
erróneas", "arraigado disparate". ¿Por qué? Bueno, se asumía y
sigue asumiéndose, hasta ahora, que prácticamente todos los sustantivos y
adjetivos terminados en "-triz" ("emperatriz",
"obstetriz", "actriz", "institutriz",
"motriz", "automotriz", "generatriz") son
-gramaticalmente- femeninos, solo femeninos. Por ello es que el casi
prohibitivo Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) afirma categóricamente lo
siguiente: "Es incorrecto el uso de motriz referido a sustantivos
masculinos: impulso motriz", y agrega: "Debe evitarse el error
frecuente de usar los femeninos en -triz referidos a sustantivos
masculinos". Repito: hasta ahora.
Pregunto:
¿De verdad "es incorrecto el uso de motriz referido a sustantivos
masculinos"? ¿Se trata, realmente, de un "disparate"? ¿Con qué
argumento lingüístico sustentaríamos una respuesta afirmativa a estas
preguntas?
Básicamente,
debemos tener en cuenta que el sufijo "triz" (del lat. -trix,
-trīcis) tiene, digamos, la función de formar adjetivos y sustantivos
femeninos, como los que hemos visto: actriz, emperatriz (sustantivos);
generatriz, directriz (adjetivos). Efectivamente, actriz es, siempre, una
mujer, como mujer es siempre, también, una emperatriz (no hay actrices ni
emperatrices que sean varones). Género femenino, sin lugar a discusión, en
estos sustantivos. ¿Y qué debemos decir respecto de los adjetivos mencionados?
Generatriz y directriz están relacionados con sustantivos femeninos y, así,
podemos decir, por ejemplo: línea generatriz, idea directriz. ¿Y por qué no
podemos, como hacen muchos, decir "impulso directriz"? Obvio, más de
uno responderá: "El adjetivo debe coincidir en género con el sustantivo
correspondiente, y eso no es lo que ocurre en la secuencia "impulso
automotriz", pues "impulso" es sustantivo masculino y
"generatriz" es adjetivo femenino; en consecuencia, estamos ante una
construcción gramaticalmente irregular y, sobre todo, incorrecta y, por tanto,
inválida.
La
respuesta está, plenamente, ajustada a la norma: "... los adjetivos
concuerdan en género y número con el sustantivo del que se predica o sobre el
que inciden" (Nueva Gramática de la Lengua Española, 11.1f). O sea, todo
claro, ¿verdad? Sí, todo claro. En consecuencia, diríamos que vale lo dicho por
el DPD, que ya he citado: "Es incorrecto el uso de motriz referido a
sustantivos masculinos: impulso motriz".
Bien,
aquí surge otra pregunta (tal vez a la manera socrática, en busca de la
verdad). ¿Qué es lo incorrecto en asuntos lingüísticos o, más específicamente,
en cuanto a cuestiones idiomáticas? Probablemente, la respuesta más aceptable
sea que se considera incorrecto a todo aquello que no se ajusta a las reglas
(gramaticales, ortográficas). Así, por ejemplo, cometo un error si no pongo la
tilde respectiva, donde corresponde, en una palabra aguda que termina en
"n", "s" o vocal; y, obvio, también si a un sustantivo
masculino le asigno un adjetivo femenino.
Concordancia
en género, pues. Y no solo con los adjetivos sino, también, con los artículos:
el, la. Ahora, sobre esto, nuevamente pregunto: ¿Qué pasaría si, v.g., en lugar
de decir "el calor" digo "la calor", o "la
color", en lugar de "el color"? Cierto, podría saltar, otra vez,
el DPD ("el casi prohibitivo", dije antes), para advertirnos -como,
en efecto, lo hace- que allí no debemos emplear el artículo "la", ya
que ambos sustantivos son voces masculinas "en la lengua general
culta" y que "su uso en femenino, normal en el español medieval y
clásico, se considera hoy vulgar y debe evitarse". Como vemos, ya son tres
los calificativos implacables: "locuciones erróneas", "arraigado
disparate" y, ahora, "uso vulgar". ¿Estaríamos ante un atentado
contra una regla o norma de cumplimiento obligado, que deba acatarse a pie
juntillas? Mi respuesta enfática: No.
"Color"
y "calor" son, efectivamente, sustantivos masculinos, pero también
son usados como femeninos, y no solo en textos literarios ("con finalidad
arcaizante", dice el DPD -¡qué ocurrencia, caracho!-), sino también, con
frecuencia, en el habla común de muchas gentes y en diversos espacios. Ocurre
lo mismo con "mar", cuyo empleo en femenino no se da únicamente
"entre la gente de mar (marineros, pescadores, etc.)". Ah, y es
conveniente recordar que estos usos no son recientes. El Diccionario de
Autoridades (Tomo II, 1729) ya hacía referencia al uso en femenino de estos
sustantivos. Respecto de "mar", indica que es sustantivo ambiguo
("s. amb"); y, sobre "calor" y "color", afirma lo
que enseguida transcribo textualmente. Calor: "Es voz puramente latina, y
algunos la hacen femenina, diciendo la calor"; Color: "Aunque lo más
proprio y conforme a su origen es usar este nombre como masculino, algunos le
usan como femenino". (Por cierto, hay que entender que cuando habla de
"algunos" no se refiere a cuatro o cinco personas).
Ahora,
¿resulta razonable la recomendación o consejo ("debe evitarse") que
nos hace, respecto de los sustantivos "calor" y "color", el
Diccionario Panhispánico de Dudas? ¿Por qué no se muestra, igualmente,
escrupuloso frente al uso femenino del sustantivo "mar"? ¿Y por qué
no hace lo mismo, también, con "puente" o "tilde" que,
aunque no mayoritariamente, también admiten el femenino y el masculino,
respectivamente? ¿Reglas selectivas? Lo que pasa es que en estas cosas -ya es
tiempo de decirlo- no hay nada inamovible. Por eso (aunque no viene,
precisamente, al caso), según la norma, para los sustantivos femeninos que
empiezan con "a" tónica se emplea únicamente el artículo masculino,
por aquello de la cacofonía: el agua, el águila, el alma, el hacha, etc.; sin
embargo, no decimos "el árbitra" o "el hache", y cuando nos
referimos al femenino del sustantivo "ácrata" (partidaria de la
acracia) no usamos el artículo masculino. Es que, repito, la rigidez,
definitivamente, no es cualidad ni menos principio en el uso de las lenguas. La
lingüística no es un asunto matemático.
Bueno,
a estas alturas creo que ya es tiempo de volver a lo de "automotor' y
"automotriz', ¿verdad? Y es cuando surge una nueva pregunta: ¿Qué
resultaría afectado si, en lugar o además de "taller automotor" o
"parque automotor", decimos "taller automotriz" o
"parque automotriz"? No se dañará el sistema de protección frente a
accidentes de tránsito, y el número de vehículos que hay en la ciudad no será
alterado. Tampoco será lastimado el idioma castellano. Todo seguirá igual. Cosa
distinta pasaría si, por ejemplo, a un actor le decimos "actriz" y
nombramos como "emperatriz' a un emperador. Se entendió, ¿no es cierto?
Claro.
Dije
que la rigidez no es cualidad ni menos principio en el uso de las lenguas, que
no hay nada inamovible en esto; por ello es que hice referencia al femenino del
sustantivo "ácrata", ya que, a pesar de que comienza con
"a" tónica, en su caso debe emplearse el artículo en femenino. Esto,
debido a que, cuando los sustantivos que comienzan por "a" tónica
designan seres sexuados y su forma es única para cualquiera de los dos géneros,
el artículo empleado siempre será "la" si el referente es femenino,
pues -como bien dice el DPD- "este es el único modo de señalar su
sexo".
Como
vemos, apareció aquí un término no mencionado antes: "sexo". Y es
cuando debo aludir a las eventuales implicancias que tendría el hecho de llamar
"actriz" a un actor y "emperatriz" a un emperador. Si eso
ocurriera estaríamos ante un verdadero disparate, y no precisamente de carácter
gramatical sino, digamos, relacionado con un asunto sensible, el de la propia
identidad de cada uno de los aludidos; quiero decir que -por razones obvias- no
nombraríamos como hombre a una mujer, ni como mujer a un hombre.
¿Y
podríamos, en cambio, decir -por ejemplo- "taller automotriz" o
"parque automotriz", sabiendo que los sustantivos mencionados son
masculinos y los adjetivos son femeninos? No sé cuál podría ser la respuesta de
los académicos, pero la mía es clara, directa y rotunda: sí. Estoy convencido
de que no habría (no hay, realmente) ningún problema si hiciéramos tal cosa,
como en verdad hacen muchos.
Efectivamente,
"taller" y "parque" son sustantivos a los que les
corresponde el género masculino; pero esto es así porque les hemos asignado ese
género, arbitrariamente y no porque pudiéramos haber encontrado correspondencia
entre dicho género y alguna característica "natural" de los objetos
nombrados ("taller", "parque"), pues no lo hay debido a que
los seres inanimados no tienen sexo. Sin embargo, hemos asumido
convencionalmente (y es lo que recoge la norma) que no es correcto que a un
determinado sustantivo le asignemos un adjetivo de género opuesto al suyo y, en
tal sentido, todos reprobamos (y no solo académicos) que se diga, por ejemplo,
"sombrero blanca" o "mesa redondo" por ser
"escandalosamente" notoria la discordancia que allí se presenta, pues
sabemos que en nuestra lengua los adjetivos y sustantivos masculinos y
femeninos se distinguen, sobre todo (no únicamente), por estas
desinencias: "-o" en el masculino y "-a" en el femenino.
Sin
embargo, tal reprobación (mayoritaria, quiero decir) no se daría (y de hecho,
no se da) respecto de expresiones como "taller automotriz" o
"parque automotriz", ya que en estos casos la falta de concordancia
gramatical solo es advertida por las personas de "elevada cultura",
que saben -porque lo han leído en el Diccionario- que con el sufijo
"-triz", proveniente del latín, se "forma adjetivos o
sustantivos, unos y otros, femeninos, que significan agente". Por eso es
que, como dije al principio -citando a la doctora Hildebrandt- mucha gente,
incluidos periodistas de "diarios y otros medios de comunicación" (es
decir -aunque parezca increíble- también personas cultas), suelen usar
expresiones como "seguro automotriz", "crédito automotriz",
etc.; porque es evidente que les interesa poco o nada parar mientes en el
género y significado etimológico del referido sufijo y lo prefieren por la
indiscutible eufonía que le da a los adjetivos que, en el uso, han terminado
convirtiéndose en ambiguos en cuanto al género (con uso en masculino o
femenino): "parque automotor", "parque automotriz";
"seguro automotor", "seguro automotriz", "crédito
automotor", "crédito automotriz". ¿Es, gramaticalmente,
"monstruoso"? No. Como no lo es, tampoco, con los siguientes
adjetivos que, como ocurre con todos los adjetivos ambiguos, no terminan en
vocal "o" ni "a": independiente, tolerante, alegre,
servicial, valiente, inteligente, leal, cruel, genial, amable, feliz,
etc.
Como
repetidamente lo he dicho en otras oportunidades: el uso manda y hace que
aquello que en un momento fue "incorrecto" deje de serlo y adquiera
validez y legitimidad. Y algo más debemos tener en cuenta: El hecho de que los
sufijos en latín "-trix", "-trīcis" sean
femeninos, no es condición que obligue a que el sufijo español derivado de
ellos también tenga que ser únicamente femenino. La etimología explica el
origen de las palabras, pero no impone normas de uso ni significados; eso
corresponde a la potestad, el arbitrio, de los propios hablantes.
Nada
hay, pues, que -razonablemente hablando- impida que el adjetivo
"automotriz" y, por cierto, también "motriz", puedan ser
empleados con sustantivos masculinos como taller, parque, repuesto, seguro,
crédito, impulso, etc. Conclusión: ¿Automotriz o automotor? Con sustantivos
femeninos, solo "automotriz" ("industria automotriz",
"ingeniería automotriz"). Y para referirse a sustantivos masculinos,
ambos ("parque automotor", "parque automotriz"; seguro
automotriz", "seguro automotor"; "crédito automotor",
"crédito automotriz"). Esto, aunque no guste a algunos, lo está
imponiendo -porque así lo quiere- "el uso, árbitro, juez y dueño en
cuestiones de lengua" (Quinto Horacio Flaco dixit).
© Bernardo Rafael Álvarez
