viernes, 3 de abril de 2026

¿EL ALMA MATER O LA ALMA MATER?




Según lo que afirma la Real Academia Española (RAE), a través del Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), «Desde el punto de vista etimológico, lo más correcto, y también lo más recomendable en el uso culto, es decir la "alma mater", y no el "alma mater", ya que la palabra alma es en latín un adjetivo, no un sustantivo, y el artículo la únicamente se transforma en el ante sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica (→ el, 2.1). Es invariable en plural (→ plural, 1.11): las "alma mater"».  

Y agrega esto: «Es impropio, aunque frecuente hoy, el uso de esta locución con el sentido de 'persona que da vida o impulso a algo': "La galerista Elba Benítez […] es el alma mater de este plan" (Cultural es 2.1.2003). Este uso inadecuado se debe a la confusión entre el adjetivo latino alma (fem. de almus 'que nutre o alimenta') y el sustantivo español alma (del lat. anima). Al considerar erróneamente la palabra alma como un sustantivo, se antepone en estos casos la forma el del artículo».  

O sea, lo que, básicamente, podríamos entender es que, por tratarse de un adjetivo y, además, por ser voz latina, aquello de la cacofonía, debida a la «a tónica», en este caso no funciona o no debe ser tomado en consideración; es decir, que debe ser pasado por alto, y que lo correcto es usar el artículo femenino. En otras palabras, resumiendo, asumiríamos que la «regla» referida a la cacofonía solo debe ser «aplicada» en casos de vocablos estrictamente españoles y que, además, solo sean sustantivos, pues si son adjetivos, no. ¡Qué ocurrencia! Sin embargo, debo decir que, tras la lectura, aquí surge un pero que debe ser tomado en cuenta (lo explicaré más adelante).   

Bien. En primer lugar, tengo que afirmar, categóricamente, que la cuestión referida al empleo del artículo que va antepuesto a una palabra que empieza con /a/ tónica, no es un asunto precisa o estrictamente gramatical. ¿Por qué? Porque si lo fuera, la regla tendría que indicar que, por tratarse de una palabra femenina, el artículo también debe corresponder a ese género; a esto -como sabemos- se le conoce como concordancia que es, como aparece correctamente definido en el diccionario de la RAE, «Congruencia formal que se establece entre las informaciones flexivas de dos o más palabras relacionadas sintácticamente». 

¿Y a qué se debe que, excepcionalmente, a ciertas palabras de género femenino (que empiezan con /a/ tónica) se las pueda anteponer el artículo masculino? ¿Hay alguna razón de carácter ortográfico, sintáctico, semántico o acaso etimológico? No, nada de eso. Si, por ejemplo, yo dijera «la águila», en lugar de «el águila», ¿estaría cometiendo un error? y, peor aún, ¿le infligiría, quizás, un inexcusable daño a la «gramática universal»? No, definitivamente no. ¿Por qué? Porque, simple y llanamente, respecto de este tema, no existe una norma gramatical, inflexible y de obligatorio cumplimiento, que penda sobre la cabeza de nosotros los hablantes de la lengua española. En estas cosas, lo que pueden formularse son recomendaciones, consejos y opiniones; no mandatos. El tema del artículo masculino o femenino antes de palabras que comienzan con /a/ tónica es de índole «auditiva» (y, si se quiere –permítanme esta licencia, por favor– «de gustos»): solo se trata de evitar el «sonido feo» que puede producirse al unir dos aes, en la construcción en que interviene, después del artículo, una palabra con la referida caracteristica, nada más. Y nada tiene que ver el hecho de que la palabra a la que se antepone el artículo sea sustantivo o adjetivo, ni que sea española o latina (la cacofonía y la eufonía son, digamos, cosas de acústica y carecen de naturaleza ortográfica y de nacionalidad).

A esto voy a agregar lo que dice El buen uso del español que es, también, una importante obra académica de la RAE: «Además de la y una, el artículo femenino singular presenta las formas el y un cuando precede inmediatamente a nombres que comienzan por /a/ tónica (en la escritura a- o ha-, lleven tilde o no): el agua, el alma, el habla, un área, un hada. Aunque menos usada, es también correcta la forma femenina una sin apocope: una águila, una hacha». 

Y, bueno, a propósito de esto, aquí diré algo referido al pero que mencioné antes y que, justamente, está relacionado con la locución de origen latino «alma mater», motivo de estas reflexiones, y, específicamente, con la lectura del primer párrafo del DPD, antes transcrito. Allí, en ese párrafo, se afirma textualmente que, considerando «el punto de vista etimológico, lo más correcto, y también lo más recomendable en el uso culto, es decir la "alma mater", y no el "alma mater"». ¡Clarísimo! Lo que quiero decir: con las propias palabras del importante documento académico le doy amparo a mis afirmaciones. Precisar que una cosa es «más correcta» y «más recomendable» que otra, no significa que esta última carezca de validez y menos que deba ser descartada; únicamente se está estableciendo una relación de preferencia; es decir, ambas cosas son correctas y recomendables y, por tanto, ambas valen.  La mismísima RAE lo tiene claro, pues; por eso, en esto, no comete el error de insinuar prohibición alguna y solo señala, repito, lo que cree que es preferible (y esto se comporta tan solo como una simple opinión).

¿Qué significa, en concreto, lo expresado? Que pueden usarse (y nadie, absolutamente nadie, puede prohibirlo) estas dos formas: «la alma mater» y también «el alma mater» (que es, al menos en nuestro medio, la forma más generalizada), en referencia a una institución universitaria. En consecuencia, decir, por ejemplo, que San Marcos «es el alma mater de muchísimos peruanos», no es, absolutamente, nada incorrecto; es, más bien, la forma más linda de expresar la locución porque suena mejor que decir «la alma mater». 

Y, para terminar, quiero, brevemente (porque no es necesario abundar en explicaciones), ocuparme de lo señalado en el segundo párrafo transcrito. Allí se afirma que, debido «a la confusión entre el adjetivo latino alma (fem. de almus 'que nutre o alimenta') y el sustantivo español alma (del lat. anima)» se da el uso «impropio, aunque frecuente» de la locución «alma mater» con el significado de «persona que da vida o impulso a algo», y que por eso es que, allí, se emplea el artículo masculino. Bueno, lo que tengo que decir es que no hay ningún problema. Ese uso, sea «erróneo» o «impropio», es –como acertadamente indican– frecuente; y esto, aunque se resistan a aceptarlo, hace que la expresión, con el sentido aludido, adquiera plena validez y legitimidad. Aquello de la «confusión» a que se refieren es irrelevante. El sentido o significado de las palabras depende del uso, de los hablantes, y no tiene que estar –como si se tratara de una condena– atado de por vida a una remota etimología.  

¡Un fuerte abrazo, amigos!

© Bernardo Rafael Álvarez