Transcribo a continuación un texto que escribí hace diez años (el 9 de abril del 2016):
El DICCIONARIO DE DUDAS Y DIFICULTADES (de Manuel Seco) dice: "ACASO. 4 En el habla coloquial de Chile y Perú se usa como conjunción, con el valor de 'si': 'Podría que...me encarguen novelitas, pero acaso pagan adelantado' (Vargas Llosa, Ciudad, 17)".
El Diccionario de Dudas y Dificultades, escrito por Manuel Seco, de la Real Academia Española, es muy esclarecedor respecto de casi todas las sombras que podemos tener en cuanto al uso de diversos vocablos del idioma español; sin embargo, no es una muestra de absoluta perfección. Allí he encontrado, por ejemplo, algo que -lo digo directamente- me parece, jalado de los cabellos, absurdo.
Al ocuparse de “Acaso”, cita una
frase contenida en La ciudad y los perros, y nos dice que en nuestro
país (y también en Chile) es un adverbio usado "coloquialmente" como
conjunción, con el valor de "si". Esto, ¿saben una cosa?, es, simple
y llanamente, falso (cf. Diccionario de... Madrid, 2002. Pág. 11). Lo cierto es es
que no se trata de un uso coloquial en el Perú, ni muchísimo menos corresponde
al "uso culto". Lo que don Manuel Seco ha encontrado (y lo ha tomado
en serio, como si se tratase de una prueba documental) solo es el uso dado en una novela: un uso equivocado debido a la
voluntad o el descuido del autor, o error tal vez atribuible a los tipógrafos;
pero que –sea como fuere– solo aparece en una novela.
Es decir, el autor del
Diccionario de dudas puso como ejemplo una expresión "excepcional"
(porque, repito, únicamente aparece en la novela mencionada) tal vez porque
creyó que "la literatura es expresión de la realidad". Pero no. Al menos,
en cuanto al adverbio "acaso", La Ciudad y los perros no
muestra lo que ocurre en la realidad. El académico Manuel Seco ha cometido,
pues (sin dudas ni dificultades) un clarísimo desacierto. Una muestra más de
que no siempre las novelas deben ser tomadas como sustento o prueba para avalar estudios ajenos a la literatura.
Aquí mi explicación. Sospecho que Vargas Llosa se olvidó (o lo hizo adrede: no podemos adivinarlo) de poner signos de interrogación donde, creo, debió haberlos puesto: "Podría que unos diez tipos se soñaran con la película esa, y viendo tantas mujeres en calzones, tantas piernas, tantas barrigas, tantas, me encarguen novelitas, pero ¿acaso pagan adelantado? ¿y cuándo las haría si mañana es el examen de química...?". Digo esto porque no es la única vez que nuestro novelista deja de lado esos signos, como se puede ver, por ejemplo, en Cinco esquinas. Es razonable pensar que en el texto que corresponde a lo que dice el personaje Alberto (con los labios que "se mueven sin ruido") hay partes en que faltan signos de interrogación; nótese, por ejemplo, que allí aparece un adverbio interrogativo, "cuándo", que está con la respectiva tilde, pero carece de los signos de pregunta. Y, más aún, el personaje también dice esto: "Podría que me pidan cartas, pero quién paga al contado a estas alturas de la demanda..." (Es clarísimo que se trata de una pregunta sin los respectivos signos de interrogación).
Y enseguida una hipótesis adicional que refuerza lo afirmado. También es válido encontrar una posible explicación en el hecho de
que las palabras dichas por "Alberto", el personaje de la novela, no
corresponden precisamente a un diálogo, sino a una suerte de "monólogo
interior" (está pensando). Por ello, es dable suponer que a nuestro
ilustre novelista se le ocurrió ese tipo de redacción. Recuérdese que este tipo
de textos (los "monólogos interiores") a veces son redactados,
incluso, sin ningún signo de puntuación.
Finalmente, creo que no es descabellado,
también, deducir que el novelista pudo haber querido construir la frase de este modo, por
ejemplo: "Podría que (...) me encarguen novelitas, pero si acaso pagan
adelantado"; o sea, incluyendo expresamente la conjunción "si".
En fin, solo son hipótesis, arriesgadas tal vez, pero razonables. En fin, sea como fuere, lo cierto e incontestable es
que, obviamente sin adivinarlo, nuestro novelista (o, mejor dicho, la novela
escrita por él), terminó empujando al precipicio del error a don Manuel Seco,
el académico español.
Y ahora, para concluir, debo
decir que en lo que no hay lugar a dudas ni dificultades es que, en el habla
coloquial del Perú (esto debe quedar absolutamente claro), el adverbio “acaso”
no se usa, ni se ha usado nunca, como conjunción con el valor de "si".
El “Diccionario de Dudas y Dificultades" está equivocado, pues.
(9 de abril del 2016)
Bernardo Rafael Álvarez